Columnas

La peor censura, las balas

Por Antonio De Marcelo

Que alguien, donde sea pretenda callarte no tiene importancia, siempre es posible decirlo de otra manera, hallar otra trinchera, vamos, hasta escribir en la pared como forma de expresar lo que se sabe o se piensa; pero ¿cómo enfrentarse a las balas, cuando lo único que tiene el reportero es su pluma y su libreta? No hay manera. Es un suicidio y si no que se le pregunte a quienes han sobrevivido a los ataques del crimen y en inteligentes decisiones prefirieron vivir que ser mártires. Los hay que no les importó y se mantuvieron en la lucha por un periodismo sin ataduras, pero por desgracia la mayoría está en la tumba. En tanto sigue adelante un gremio fraccionado por los intereses de los medios de comunicación para los que trabajan, periodistas que no tienen interés en tener una representación. Quizá este es el momento de creer que es necesario un frente único con tamaños para exigir al gobierno de cualquier nivel, pero sobre todo con la capacidad de respuesta a un crimen que se alza amenazante con sus balas para callar a una prensa que se debe a la sociedad. Hoy por hoy el grito debe ser ni uno más, no mas sangre derramada sin que haya voces de exigencia y una bien definida figura periodística que cierra filas, ya el primer paso lo dieron aquellos que salieron a protestar por la muerte de Javier por las lesiones de Sonia en –Autlán y por la vida de los más de cien periodistas que han caído del 2000 a la fecha, qué esperamos para gritar también #NiUnoMás. Cómo siempre es tu elección.

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