09/23/2018
Salud y nutrición

Campaña “Que no sea su futuro”, de la Alianza Por la Salud Alimentaria

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Los productos chatarra se caracterizan por tener muy baja calidad nutrimental y contar con grandes cantidades de azúcares añadidos sodio grasas saturadas o trans

La Alianza Por la Salud Alimentaria lanza la campaña “Que este no sea su futuro”, dirigida a los candidatos a la presidencia del gobierno de la República Mexicana como una demanda de propuestas y compromisos para la generación de una política integral y efectiva de prevención que evite un futuro de enfermedades relacionadas con la mala alimentación en las futuras generaciones.

La campaña es específica en señalar la necesidad de un etiquetado nutrimental frontal adecuado y una regulación efectiva de la publicidad de comida chatarra dirigida a la infancia.

Al respecto, Alejandro Calvillo director de El Poder del Consumidor, organización miembro de la Alianza por la Salud Alimentaria declaró: “En este sexenio nos hemos enfrentado a una simulación de medidas regulatorias que desde su diseño sufrieron la interferencia de la gran industria de bebidas y alimentos. Si la política se hubiera diseñado por las instituciones de investigación con las que cuenta el Estado, creadas específicamente para ello, para dar evidencia científica para la elaboración de las políticas de salud pública, hoy contaríamos con un etiquetado nutrimental frontal útil y entendible para toda la población incluyendo a la infantil, así como una regulación fuerte de la publicidad de comida chatarra a la infancia, que evitaría el bombardeo constante y altamente presente que persuaden a la compra y consumo de alimentos y bebidas no saludables. Estas regulaciones están mejorando los hábitos de alimentación en otros países”.

Por su parte, Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria en la misma organización comentó: “El gobierno tuvo a su disposición la evidencia científica para diseñar, implementar y mejorar las políticas regulatorias que forman parte de la Estrategia Nacional para la Prevención y Control de Obesidad y Diabetes, incluso recibió recomendaciones directas de la Organización Panamericana de la Salud para optimizar el etiquetado nutrimental frontal pero a pocos meses de terminar el sexenio no se han atendido.”

La campaña lanzada por la Alianza por la Salud Alimentaria se sustenta en una numerosa cantidad de artículos científicos que evidencian la relación entre el consumo de comida chatarra y el riesgo de desarrollar obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes (y sus complicaciones como el daño renal -entre otras-), algunos tipos de cáncer y caries.

Al respecto, Ana Larrañaga, especialista en nutrición de la organización Salud Crítica mencionó: “Los productos chatarra se caracterizan por tener muy baja calidad nutrimental y contar con grandes cantidades de azúcares añadidos, sodio, grasas saturadas o trans y desde luego, tener un aporte calórico elevado.  

Estos productos se ofertan como una opción económica, fácil de preparar o disponible de manera inmediata y a pesar de toda la evidencia que los liga con enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2 o cáncer, jamás advierten a los consumidores sobre estos riesgos y no se impide su publicidad masiva dirigida a la infancia”.

Señalaron que, hace más de 25 años el gobierno mexicano fue advertido de que el cambio en la dieta de los mexicanos traería consecuencias catastróficas en salud, por el Dr. Adolfo Chávez, uno de los más destacados nutriólogos del país, quien señaló en 1992: Los cambios en la alimentación de la población van a tener grandes repercusiones para la salud en pocos años, si no se actúa de inmediato los jóvenes tan descuidados en su alimentación, guiada por la televisión, serán las víctimas futuras de la epidemia de enfermedades crónicas, para entonces ya será demasiado tarde lo que podamos hacer”. Hasta el momento el Estado ha sido omiso y hemos pasado de 25 mil muertes por diabetes en México en 1990 a 106 mil muertes por esta enfermedad en 2016, las muertes por diabetes aumentaron un 400%.

Hasta 18 años después, en 2010, el Presidente Felipe Calderón presentó la primera política contra la obesidad a través del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria que quedó en buenas intenciones, sin dientes ni presupuesto. En 2013 el Presidente Peña Nieto presentó la Estrategia nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso y la Obesidad que entregó regulaciones fundamentales para la prevención de la obesidad a la propia industria de alimentos y bebidas, haciendo fracasar nuevamente esta política.

En 2016 la Secretaría de Salud declaró emergencia epidemiológica por obesidad y diabetes, suceso insólito por tratarse de enfermedades crónicas no transmisibles y que marcaba la urgencia por reforzar e implementar acciones efectivas. Pese a ello, el gobierno no emprendió acciones de prevención adicionales ni corrigió las fallas de medidas que no cumplen con las recomendaciones de expertos y organismos nacionales e internacionales. La evidencia muestra que uno de cada dos niños mexicanos nacidos después del 2010 está en riesgo de desarrollar diabetes, ese es el futuro que les espera si el gobierno no atiende estas recomendaciones.

Comentaron que la evidencia científica indica que tanto la cantidad como la calidad de la alimentación están estrechamente relacionadas con la salud. Miles de muertes prematuras podrían evitarse con medidas que promuevan una mejor alimentación entre la población. Una de las problemáticas a atender es el aumento acelerado en el consumo productos ultra-procesados, popularmente llamados comida chatarra dado que no promueven una nutrición adecuada. Hoy en día estos productos se venden en forma engañosa y desinformada, por lo que es necesario que la población tenga los elementos que le permitan realizar mejores elecciones. Es obligación del gobierno regular el mercado de estos productos ya que es la forma de garantizar el derecho a la información, la alimentación, al agua, a la salud y particularmente el interés superior del menor.

Cuando desde edades tempranas se lleva una inadecuada alimentación, aumenta el riesgo de desarrollar múltiples enfermedades, particularmente las cardiovasculares, diabetes (y sus complicaciones como el daño renal -entre otras-), algunos tipos de cáncer y caries. Un reciente estudio indica que en México los niños en edad preescolar son el grupo poblacional que más consume productos ultra-procesados, lo cual es sumamente preocupante.

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