12/14/2018
Estados

Proyecto SIET, estrategia para preservar cultura tseltal en la Misión de Bachajón

chena

Nuestro acompañamiento no es un marco teórico es el desarrollo endógeno toma en cuenta la cultura el ambiente la organización social y la espiritualidad de las comunidades

Para preservar la tradición tseltal y apoyar en la creación de proyectos productivos de carácter social, en sintonía con la preservación del medio ambiente y el desarrollo social de esta comunidad, en el municipio de Chilón, Chiapas, donde se asienta la Misión de Bachajón, confiada a la Compañía de Jesús, se ha desarrollado un programa especial.

Especialistas, fundaciones y universitarios han aprovechado la labor social que la Compañía de Jesús ha realizado de la mano de la comunidad tseltal durante 60 años. Además, es importante destacar el apoyo de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México-Tijuana para montar la estación de radio comunitaria Ach´Lequilc´op y la participación de la Universidad de Washington en la configuración de una biblioteca o como le llaman en la zona: ‘casa de sabiduría’, al no existir un vocablo en esta lengua para ‘biblioteca’.

Aunque en un principio la Misión hizo una petición de apoyo —la de abrir una biblioteca— a Jeannie Berwick, directora de la One Equal Heart Foundation, Ricardo Gómez, académico de la Escuela de Información de la Universidad deWashington, con sede en Seattle, se dio cuenta que podrían, él y sus estudiantes, ir más allá al proponer una estrategia de comunicación integral, para la que pidió ayuda a un especialista en periodismo comunitario y compatriota suyo, el colombiano Mauricio Beltrán.

La maestra Berwick explicó que desde 1998 ha visitado Bachajón y a través de su fundación One Equal Heart (2006) ha recaudado medios para apoyar procesos de capacitación en la comunidad, atender sus necesidades y prioridades, entender su cosmovisión y la forma de vivir y pensar en armonía con los demás, la Madre Tierra y con Dios, es decir, vivir con un mismo corazón.

“Nuestro acompañamiento no es un marco teórico, es el desarrollo endógeno, toma en cuenta la cultura, el ambiente, la organización social y la espiritualidad de las comunidades. Nosotros optamos por procesos dirigidos por los propios tseltales”. En ese sentido, la Misión de Bachajón pidió a Berwick colaborar en la construcción de una biblioteca.

Fue entonces que tuvo contacto con el Dr. Ricardo Gómez, quien comenzó a trabajar en el proyecto en 2015. Después de revisar la propuesta, se dio cuenta que podría ser más grande de lo imaginado en un principio. Esto dio origen, al Sistema de Información y Evaluación Tseltal (SIET), una colaboración entre la comunidad tseltal, la Misión de Bachajón, la fundación One Equal Heart y la Universidad de Washington.

“SIET no sólo era crear un centro de documentación, una biblioteca, sino hacerlo como un sistema integral, donde la biblioteca debe ir enganchada con la radio comunitaria —creada gracias al apoyo de la IBERO (21 de marzo de 2014 inició transmisiones)—, y con el interés de diseñar un sistema de evaluación porque se hacen una cantidad de iniciativas, pero no se sabe si tiene un impacto o no, si contribuye al desarrollo comunitario o no”.

Combinando estas tres iniciativas —biblioteca, radio y evaluación— se abrieron talleres de formación para fortalecer estos factores estratégicos, adaptándolos a las necesidades y prioridades locales, porque, comentó el especialista colombiano, “lo que uno se inventa en una oficina no siempre funciona bien cuando uno llega al terreno”.

Comunicación, símbolos y cosmovisión

Para los tseltales, el diálogo es primordial en sus vidas. A través del lenguaje se representan, se crean y se reconstruyen. Es por ello que su tradición oral es vital al interior y para el resto de la sociedad es indispensable preservar las tradiciones, conocimientos y su cosmovisión del mundo, de la protección del mismo y la resiliencia a partir de los saberes locales.

“Cuando se pierde el idioma, se pierde un universo de símbolos, un universo completo de estrategia de comunicación, de estrategia de adaptación y un universo completo de entendimiento, de comprensión del mundo”, afirmó el Lic. Mauricio Beltrán Quintero, director ejecutivo de la Federación Colombiana de Medios Comunitarios, e integrante del SIET.

Especialista en temas de radio comunitaria, afirmó que para construir una estrategia de comunicación local es indispensable entender a la población, preguntarle qué necesita, cuáles son sus intereses, qué temas son prioritarios, porque de otra forma, sólo se llega a la imposición de un contenido comunicacional y no a la creación de un espacio para la comunidad.

“Los comunicadores trabajamos con símbolos, y del valor de esos símbolos y de la capacidad de usarlos bien depende que se nos caiga o no lo que construimos. Y lo que construimos no es lo que nosotros queremos sino lo que la gente necesita. Nosotros debemos construir no lo que se nos ocurre en un momento de inspiración, sino que tiene que ser lo que requiere la gente”.

Para Beltrán Quintero participar en un proyecto con el pueblo tseltal, con tantos ‘ladrillos’ simbólicos, es maravilloso para un comunicador, porque permite crear contenidos consistentes y vitales para la comunidad. “Hay un universo de construcción simbólica en esa comunidad, en esa nación como la tseltal, que están todavía sin codificar, sin volverse lenguaje mediático, y sin, en muchos casos, encadenar con una estrategia de comunicación”.

Recordó que en una estrategia de comunicación los medios sólo son una parte del rompecabezas, pero la base de ésta es el tejido cultural con el que una comunidad u organización social ha transformado su entorno natural, como lo han hecho los tseltales en la selva chiapaneca.

“Cuando se pierde el idioma, se pierde un universo de símbolos, un universo completo de estrategia de comunicación, de estrategia de adaptación y un universo completo de entendimiento, de comprensión del mundo. Para nosotros, organizar una estrategia de comunicación parte de ese gran universo simbólico que significa el pueblo tseltal, cómo se puede llevar a través del proceso de comunicación dialógico directo, que es con el que sobreviven nuestras comunidades, al proceso de mediación que es una obligación”.

Por su experiencia en Colombia, explicó que la radio tseltal tiene que llevar mensajes de la comunidad, no llenar los horarios con programas que aparecen en la radio comercial. Aquí van a tener la posibilidad de crear contenidos para poder competir, seriamente, no como anécdota, contra un modelo hegemónico, machista, excluyente, destructor, no sólo de la naturaleza, sino de las relaciones humanas. Para competir con eso necesitamos contenidos como los de los tseltales”.

Fotohistorias para evaluar

El 28 de enero, Ricardo Gómez envió una carta al Padre Arturo Estrada, director de la Misión de Bachajón, para explicar los logros en los últimos dos años: la creación de la biblioteca, el fortalecimiento de la radio y el inicio de actividades de evaluación a través de fotohistorias, que han derivado en la publicación de tres libros que recogen fotos, voces y experiencias de las comunidades tseltales visitadas, y la intención de una cuarta publicación que aborde el tema de ‘Los cuidadores de la Madre Tierra’.

Este tercer factor de la estrategia comunicacional —la evaluación— busca comprender qué es lo que tiene valor y coherencia para la comunidad y no desde el conocimiento académico o formal. Esta metodología se basa en que los tseltales tomen fotos sobre temas importantes para ellos, y después platiquen sobre cómo esas fotos representan el tópico en cuestión.

“La fotografía participativa significa utilizar la foto como una manera de contar las historias y una manera de recoger aquello que tiene valor para la comunidad. La evaluación se da con esto que hemos llamado fotohistorias. Esta metodología se ha convertido en algo que tiene mucha fuerza, es el rescate de las historias desde la perspectiva de la comunidad, y rescatar las historias desde las palabras, la voz y en las imágenes de la comunidad misma”, comentó Ricardo Gómez.  

Esto permite, dijo, hacer una serie de publicaciones y traer material de vuelta a la comunidad. Además, como las historias también han sido grabadas son parte del acervo que se puede usar en la radio. De esta forma se construye un proceso en el que los integrantes de la comunidad ven los resultados de la evaluación y se entusiasman por participar.

Además, en este 2018, se implementó una encuesta cerrada basada en corazones —elemento primordial en la cultura tseltal—, con la que se medirá cuantitativamente lo logrado por el programa SIET. Las dos mediciones forman parte de este proceso de evaluación y de la labor en la comunidad.

Un proyecto para la comunidad

A decir de la Dra. Genoveva Vergara Mendoza, académica de la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero (BFXC) de la IBERO y participante del SIET, la biblioteca y la radio se fortalecen una a la otra, pues la ‘casa de sabiduría’ se fortalece con los programas radiofónicos, pero al mismo tiempo el recinto aporta a la radio para la elaboración de programas.

Agregó que la biblioteca es pequeña pero muy interesante, enfocada en colecciones y documentos que recogen la cultura, tradiciones y conocimientos de la comunidad tseltal, pero lo más interesante es que son sus propios integrantes quienes están construyendo, en el sentido más completo de la palabra, su propio espacio de conservación.

El SIET, dijo la académica, en 2016, ayudó en el ordenamiento y la catalogación de material, es decir, en la parte administrativa de la biblioteca, pero ahora “están más enfocados en llevar más documentos y que se enriquezca la biblioteca con piezas generadas por los equipos que están trabajando en la comunidad, principalmente, con los de la radio”.

Respecto a cómo ha impactado a la comunidad la radio, en una cultura que se decanta por lo oral, comentó que “se sienten más identificados al tener transmisiones que incluyen su lengua. Los temas más importantes de la radio son: gobierno comunitario, el papel de la mujer, cómo fortalecer diversos programas o áreas como proyectos de desarrollo social y de administración”.

La IBERO, señaló, tiene toda una tradición de participación con estas comunidades, pues ayudan también en la formación de alumnas y alumnos, quienes de alguna manera salen de su contexto, conocen otras realidades y pueden emplear sus conocimientos para ayudar a la sociedad.

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