09/19/2018
Columnas

De museos, memoria y cenizas

Zakie Smeke

*Por Zakie Smeke

El fuego consumió y transformó en cenizas el patrimonio antropológico, arqueológico y arquitectónico que guardaba el Museo Nacional de Brasil (2/09/218). La pérdida es irreparable. Se estima que fueron más de veinte millones de objetos los que desaparecieron en el desastre.

Los museos son garante de la memoria de la humanidad; pero, a la vez, son sitios en los que vive la cultura a través de la educación, la investigación, los archivos, las conferencias. No tuve la oportunidad de visitar este museo, pero nunca dejaré de recordar la sensación que se tiene de pisar la historia al recorrer otros grandes museos en el mundo y en nuestra ciudad CDMX. El acontecimiento aniquiló la presencia que ahí residió.

Según Sigmund Freud, nuestra memoria está atravesada por la represión y a veces debemos defendernos del olvido mediante los recuerdos; aún cuando estos sean  recuerdos encubridores, imágenes difusas y en ocasiones distorsionadas. Con estos construimos y reconstruimos la remembranza. Los museos son garantes del pasado para que las generaciones futuras comprendan las formas de adaptación y sobrevivencia de nuestros antepasados y puedan proyectarse al futuro. De tal forma que las instituciones culturales deben hacerse respetar frente a la negligencia burocrática que las amenaza.

Frente a la tragedia, nos quedan los relatos de aquellos que tuvieron la oportunidad de conocer y vivir este museo. Claudio Lomnitz, en (Luto para la Antropología del mundo, https://www.jornada.com.mx/2018/09/05/opinion/019a2pol) “El museo era una prueba viviente de una larga historia de pensar al mundo desde Brasil y de cambiar a Brasil desde el pensamiento. En él se firmo la primera constitución brasileña y también la abolición de la esclavitud (última en toda América).”

A una semana del incendió, entre los brasileños persisten los sentimientos de enojo, de frustración, la búsqueda de culpables y una inmensa tristeza.

Alexandre Keller, director de la institución, afirmó: “No sirve solo llorar”. Quizás ahora se busque llevar a cabo la reconstrucción a través de consolidar una red de apoyo.

No obstante, este acontecimiento deja un hueco imborrable en la memoria y cenizas. Queda la nostalgia por lo que en el pasado formó parte del patrimonio  cultural universal.

*Doctora en Filosofía Política

Maestría en Periodismo Político

Psicoanalista

 

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