11/18/2018
Columnas

México Decide, ¿consulta o toma de decisiones ?

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*Por Zakie Smeke

“El instante de la decisión, en el que se toma el riesgo, inaugura un tiempo, otro.”

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador convocó a una  consulta nacional ciudadana para tomar la decisión sobre la continuación o la suspensión de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, (NAIM). El debate se llevará a cabo del jueves 25 al 28 de octubre en los 32 Estados de la República Mexicana. Se dice que la consulta es un ejercicio democrático para que la gente opine con base en lo que crea más conveniente para el país. El próximo coordinador de Comunicación Social del gobierno electo, Jesús Ramírez Cuevas, detalló que los ciudadanos podrán elegir entre dos opciones:

1.Reacondicionar el actual Aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía.

2.Continuar con la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actuar Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. (https://lopezobrador.org.mx/temas/mexico-decide/)

De cara a la consulta han respondido voces críticas en la prensa nacional. “Los dados están cargados para decidir que será Santa Lucía, no Texcoco, donde se edificará el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Nadie lo dice de esta manera, pero el folleto de 13 páginas para informar a la sociedad sobre las ventajas y desventajas de las alternativas, no deja lugar a dudas. El texto es sesgado, tramposo, sin balance y tendencioso.” (http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raymundo-riva-palacio/santa-lucia-va)

“El NAIM puede ser el bautizo y la tumba de la próxima gestión. La obra está encaminada. Autofinanciable, técnicamente respaldada por las máximas instancias nacionales y extranjeras.” (https://www.excelsior.com.mx/opinion/federico-reyes-heroles/piromania/1271847)

No se trata de estar a favor o en contra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), tampoco de ser un reaccionario conservador alérgico a consultar al pueblo. La preocupación va en otro sentido: si la decisión que se tome va a contribuir a generar confianza o inestabilidad. (http://www.siempre.mx/2018/10/incertidumbre-2/)

¿El elegir entre dos opciones que se presentan previamente delineadas, quizá con alguna intención sesgada, se considera un proceso de toma de decisiones? No. Pero, la consulta está  puesta sobre la mesa. A las personas se les solicita que voten  en función de  sus creencias y puntos de vista sobre lo que  consideren mejor para el país.  Subrayo, desde lo que creen, piensan y, además para informarse deben recurrir a la información que ofrece la página: México Decide, (https://drive.google.com/file/d/1QUbMhqLXmm8u3fv8h_jcTmp0Jo2zKlxX/view).

Ciertamente, a diario tomamos decisiones de diferentes tipos; pero, no es lo mismo decidir entre comer una ensalada o un pastel a decidir si la construcción del aeropuerto continua o no. Hay decisiones cotidianas, pero también hay  otras que requieren de mayor atención en función de las consecuencias que podrán resultar. Para ello, la econometría es la rama de la economía que hace un uso extensivo de modelos matemáticos y estadísticos. Se establecen variables como el precio de bienes y servicios, tasas de interés, tipos de cambio, las reacciones del mercado, el coste de producción, la tendencia de los negocios y las consecuencias de la política económica. Evidentemente, este tipo de decisiones corresponde a los expertos en aeronáutica.

Para las decisiones cotidianas contamos con varios modelos teóricos. El modelo de toma de decisiones racional dice que el proceso da inicio cuando tenemos un objetivo a alcanzar. A partir de ahí, se establecen los criterios necesarios que nos permitirán tomar la decisión más efectiva en relación con nuestro interés.

Daniel Goleman, autor de la inteligencia emocional, postula: la toma de decisiones con el corazón, afirman que en el proceso decisorio intervienen e influyen las emociones y los sentimientos y se elige a partir de preferencias más que de forma racional.

Edward De Bono, en su libro Aprender a Pensar, (Plaza & Janes) en el capítulo dedicado a la toma de decisiones, propone una metodología que propicia la lentitud  en el pensar antes de tomar una decisión. El autor considera que los occidentales no nos tomamos el tiempo necesario para considerar todos los aspectos que puedan estar relacionados con una situación determinada. Su metodología nos aporta técnicas de pensamiento como “Los seis sombreros para pensar”. El sombrero negro, blanco, verde, amarillo, azul y rojo. Son roles a partir de los cuales nos enfrentamos a situaciones y conflictos, se trata de probar todos. Está dinámica se utiliza con frecuencia en las organizaciones antes de tomar decisiones fundamentales que marcarán el rumbo y tendrán efectos.

De Bono, afirma: “La estructura previa a la toma de decisiones requiere de hacernos varias preguntas. ¿Cuál es el escenario? ¿Cuál es el contexto?¿Cuál es la situación en la cual va a tomarse la decisión: tranquilidad, pánico, conflicto, presión competitiva? ¿Por qué es necesario tomar una decisión ahora? ¿Cuál es la escala de tiempo de la decisión? ¿Cuáles serán sus efectos?” El autor considera que mientras más claro tengamos el panorama, más adecuada será la aplicación de nuestras  emociones y sentimientos en las decisiones tomadas.

Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía 2002, por sus investigaciones en torno al juicio humano y la toma de decisiones,  en su libro Pensar rápido, pensar despacio, (Thinking, Fast and Slow) (Nobel Memorial Prize in Economic Sciences ) propone dos sistemas de pensamiento. El  Sistema 1 es instintivo, emocional, estereotipado e inconsciente y capaz de proporcionar conclusiones de forma automática.  El Sistema 2  es más deliberado, con mayor esfuerzo, lógico, calculador y sus respuestas son más conscientes. El debate entre el Sistema 1 vs. el Sistema 2 indaga la presencia del razonamiento o la falta de razonamiento en la toma de decisiones y las grandes implicaciones que pueden resultar de ello. Considera que el Sistema 2 es el único que permite resolver problemas difíciles. Al pensar con el Sistema 1, se puede caer en el efecto Halo que consiste en otorgar a personas o situaciones características excesivamente positivas o negativas con base en pistas parciales, por ejemplo, si me gusta la sonrisa de una persona entonces generalizo y pienso que todo lo de esa persona es positivo. Kahneman afirma: “La gente vota sobre cosas de las que no tiene ni idea:” (https://www.abc.es/20120615/cultura-libros/abci-daniel-kahneman-premio-nobel-201206151829.html)

De tal forma que, como muchos otros ciudadanos me pregunto: ¿quiénes van a responder la consulta, a partir de qué preparación, información, conocimientos, prioridades, objetivos? ¿Las respuestas a las dos opciones que plantea la consulta estarán fundamentadas de manera racional o con razones del corazón, contemplarán una visión de largo plazo o se responderá sobre la inmediatez? ¿Será una decisión que se tome con base en los beneficios que para el país implica contar con infraestructura bien valorada a nivel internacional? Difícilmente, las respuestas a la consulta serán con base en las creencias, opiniones,  preferencias y  el efecto HALO. La toma de decisiones, de este nivel, requiere de una preparación que no garantiza la consulta.

  • Dra. en Filosofía Política
  • Maestra en Periodismo Político
  • Psicoanalista
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