11/18/2018
Ecología

Los ecosistemas, aliados imprescindibles para hacer frente al cambio climático

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Se calcula que entre 1% y 3.8% de la superficie insular nacional quedaría sumergida bajo el mar

El cambio climático tiene una estrecha relación con las actividades humanas, se ha observado que en los últimos años las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso han aumentado a una velocidad sin precedentes, lo que hace necesario pensar en la conservación de los ecosistemas acuáticos y terrestres, ya que tienen un papel central en la adaptación y la mitigación ante el cambio climático.

Isabel María Hernández Toro, directora de Conservación de Ecosistemas y Adaptación al Cambio Climático del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, señaló que se han hecho proyecciones para México en escenarios de cambio climático que indican que el bosque de coníferas, las selvas húmedas, la vegetación hidrófila y halófila podrían disminuir su área de distribución potencial.

La especialista en botánica agregó que en lo que se refiere a las costas mexicanas y a su territorio insular, las islas mexicanas más afectadas por el aumento del nivel del mar se localizan en la región del Golfo de México y en la del Caribe; “se calcula que entre 1% y 3.8% de la superficie insular nacional quedaría sumergida bajo el mar”.

Juan Carlos Herguera García, del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, dijo que los océanos han absorbido alrededor de 30% del dióxido de carbono antropogénico emitido, lo que ha provocado la acidificación de estos, y añadió que una tarea pendiente es identificar a qué velocidad los océanos pueden seguir capturando carbono, en especial porque las evidencias apuntan a que cada vez lo hacen de una forma más lenta.

El investigador destacó que se sabe, por el registro geológico, que el planeta ha tenido varias extinciones masivas, en las que prácticamente ha desaparecido toda la flora y la fauna, pero que la vida ha encontrado la forma de llegar otra vez. “El cambio climático, que hemos empezado a vivir desde hace unas décadas, nos va a afectar a nosotros como especie, porque el planeta puede ocuparse de sí mismo”.

De ahí que la principal preocupación de los científicos es la velocidad a la que se está llevando este cambio y la manera en que los humanos se van a adaptar a él, dijo el paleoceanógrafo Herguera García, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

En tanto, la directora General de Análisis y Prioridades de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), Patricia Koleff Osorio, señaló que se tiene que tomar en cuenta que el contexto en el que se está presentando el cambio climático es el de la degradación de los ecosistemas.

“Para que los ecosistemas funcionen tienen que estar sanos, las plantas y el océano juegan el papel de quitar carbono de la atmósfera, y hoy más que nunca tenemos que decidir cómo cuidar los que se encuentran en buen estado y cómo recuperar otros que están degradados. En el país se hace investigación seria, lo que nos hacen pensar que podemos tomar decisiones más inteligentes”, apuntó la bióloga.

Para la doctora en oceanografía biológica Elva Escobar Briones, directora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, el cambio climático va en sinergia con otras transformaciones que se están generando, lo que hace que los ecosistemas sean más vulnerables.

Y como no todos los ecosistemas responden igual, en el caso del mar es necesario identificar cómo el cambio en la temperatura o en la salinidad va a afectar a las poblaciones que lo habitan. “Hay ecosistemas que ya no pueden ser restaurados, tal es el caso del fondo del mar, y todavía no sabemos cómo vamos a compensar la pérdida de diversidad biológica, así que se vuelve vital que las decisiones que se tomen sean éticas, porque sin duda tienen un eco en el tiempo”, apuntó Escobar Briones.

Además, la también integrante de la AMC reflexionó acerca de las áreas naturales protegidas, zonas que dan refugio a la diversidad biológica, “pero que en vista de los cambios que se están presentado y se presentarán no deben ser fijas a través del tiempo; por lo que la adquisición de datos acerca de las condiciones en las que se encuentran los ecosistemas permitiría decidir hacia dónde mover esta red de áreas naturales protegidas para que sigan teniendo la misma función”.

Fernando Camacho Rico, director General de Desarrollo Institucional y Promoción de la CONANP, recordó que el cambio climático tiene impacto en las poblaciones que dependen de los ecosistemas y de los servicios ambientales que proveen.

“De ahí la importancia de tener datos, por ejemplo, acerca del sector pesquero —aproximadamente las áreas naturales protegidas aportan 6 mil millones de pesos anuales al sector pesquero— para dialogar con otros sectores y apoyar la conservación”, destacó.

Wolke Tobón Niedfeldt, especialista de planeación para la conservación de la Conabio, apuntó que los manglares son uno de los ecosistemas más amenazados por estar en la interfaz de lo terrestre y lo acuático. Y referente a las especies, las áreas de distribución del quetzal y de los primates van a sufrir una reducción drástica, se estima una pérdida para el año 2050 de 95% del hábitat del quetzal, solo por el cambio climático sin tomar en cuenta el cambio de uso de suelo.

“Es necesaria la ciencia básica para saber cómo van a reaccionar los ecosistemas, qué va a pasar con las especies, es así como además de protocolos de monitoreo se necesita definir qué se entiende por restauración para que sea un asunto prioritario y que exista una estrategia nacional al respecto”, expuso Tobón.

Foto: tomada de http://1.bp.blogspot.com

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