01/23/2019
Cultura

El último brindis de Don Porfirio y De la paz al olvido, de Rafael Tovar y de Teresa

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Hace una investigación exhaustiva revisa documentos archivos y fotografías inéditas ofrece datos duros que permiten separar al personaje de la obra

Como el gran constructor de instituciones culturales de México y un apasionado de la historia, así se recuerda a Rafael Tovar y de Teresa, quien nació el 6 de abril de 1954 y murió el 10 de diciembre de 2016. Ahora, con el relanzamiento de los libros El último brindis de Don Porfirio y De la paz al olvido, editados por Penguin Random House, de su autoría, podemos constatar su pasión por la historia.  

Tovar y de Teresa no solo trabajó para la cultura y las artes, sino que hizo de la cultura su forma de vida e imaginaba y creaba programas con la pasión con la que disfrutaba los conciertos, las conversaciones, los libros, las exposiciones o el cine.

Aun se le reconoce como el primer titular de la Secretaría de Cultura, un ser humano que reunió en su vida profesional dos esencias fundamentales, la de creador y la de hombre de estado, que nos dejó páginas que son testimonio de su manera de entender y explicar a México desde la cultura.

Al respecto, Rafael Tovar y López Portillo aseguró que con el relanzamiento de ambos libros se da la oportunidad de honrar la memoria de su padre, pero también de recordar dos obras fundamentales para entender, en el caso del primero, el fin de una era (El Porfiriato) y, en el caso del segundo, el fin de una vida (Porfirio Díaz).

Consideró que además del servicio público, la historia fue otra de las grandes pasiones de Rafael Tovar y de Teresa que se refleja en  El último brindis de Don Porfirio,una minuciosa crónica sobre los festejos del centenario de la Independencia y del único año de un presidente que gobernó durante más de tres décadas, y De la paz al olvido,libro que narra los últimos años de Porfirio Díaz.

Por otro lado, recordó que Rafael Tovar y de Teresa fue el creador de un sinnúmero de programas e instituciones que hoy permanecen como el Centro de la Imagen, Canal 22, la Videoteca cultural, el Sistema Nacional de Fomento Musical, el PAICE, el Fideicomiso para el Museo de Arte Popular, el Programa Nacional de Desarrollo Infantil, Alas y Raíces, la agenda digital de cultura, el Centro Nacional de las Artes, el Fonca, el Programa Cultura para la Armonía y la Secretaría de Cultura.

De acuerdo con la investigadora Sandra Molina, Rafael Tovar y de Teresa supo separar al personaje de la obra para ubicarlo en su debido contexto y circunstancia y así, no juzgar en términos del siglo XX a un hombre del siglo XIX.

“Hace una investigación exhaustiva, revisa documentos, archivos y fotografías inéditas, ofrece datos duros que permiten separar al personaje de la obra y no deja que esta información lo lleve a conjeturas personales para hacer reflexiones profundas”.

En ese sentido, el historiador Carlos Tello trajo a la memoria “al constructor de instituciones culturales en México que debemos valorar y cuidar y al hombre que tuvo el valor de escribir la historia como la vio documentada, a pesar de que como funcionario público era difícil haber escrito dos libros que simpatizaban con una figura non grata en la historia oficial de México”.

Señaló que ambas publicaciones retratan a Porfirio Díaz y al país en un momento específico de su historia, alrededor de 1910, cuando el régimen que encabezó con el Porfiriato está a punto de desaparecer.

“Juárez es el héroe nacional por excelencia que es hoy por Díaz, su discípulo, colaborador, hombre de confianza, su amigo incluso, y después su adversario. Él construyó el culto oficial a Juárez de diversas formas, inauguró el mausoleo en el panteón de San Fernando, la primera emisión de timbres que emitió en su gobierno tenía el rostro de Juárez, celebró el centenario del natalicio de Juárez, e inauguró el Hemiciclo a Juárez”.

El director editorial de Pinguin Random House, Ricardo Cayuela consideró que estamos ante libros que tienen una aportación objetiva, documental y precisa al estudio del Porfiriato y agregó que Rafael Tovar y de Teresa “fue un prodigio, un meteorito que pasó por este país y que nos hizo mucho bien”.

Por su parte, Leonora Tovar y López Portillo rememoró algunas de las conversaciones con él en las que le compartió su gusto por la lectura y la importancia de tener humildad, no perder la capacidad de asombro y de curiosidad, cumplir la propia vocación, perseverar y luchar por lo que uno cree.

Foto: Archivo

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