Mujer

En México, la mayoría de «ninis» son mujeres

No estudian ni trabajan ni están en formación es superior en ellas al ser poco menos del 40%(el promedio en la OCDE es 18% en tanto que en ellos es apenas superior al 10%

La mayoría de «ninis», jóvenes que no estudian ni trabajan en México, son mujeres, destacó Sónia Araújo, jefa de Sección México/Costa Rica del Departamento de Economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo a datos del 2016, revelados en el documento «Estudios Económicos de la OCDE México 2019. Hacia un crecimiento más fuerte e incluyente», el porcentaje de jóvenes mexicanos entre 20 y 24 años de edad, que no estudian, ni trabajan, ni están en formación, es superior en ellas, al ser poco menos del 40% (el promedio en la OCDE es 18%); en tanto que en ellos es apenas superior al 10% (el promedio en la OCDE es 16%), es decir, que en México el número de ninis mujeres es cuatro veces mayor que el de hombres.

La funcionaria de la OCDE explicó que el que sean más las ninis en México tiene que ver con que muchas de ellas son madres, y no hay estancias infantiles donde puedan dejar a sus hijos, o las que hay no son a tiempo completo, y cuando no hay quién cuide a los niños, la pareja decide que la mujer se quede en su casa y deje de estudiar. “Eso las condena a una condición de pobreza, va a condicionar todo su futuro en el mercado de trabajo, porque no han estudiado, ni tienen experiencia laboral”.

Otra causa es que en México la jornada laboral es muy larga (entre los países de la OCDE México tiene la tasa más elevada de horas que se trabajan al día), y, por ejemplo, cuando una mujer con estudios universitarios y empleo decide ser madre, nuevamente se encuentra con una carencia de estancias infantiles, que la desincentiva a continuar en el mercado de trabajo.

Como propuesta de solución, Araújo puso como ejemplo a Costa Rica que, si bien no tiene la complejidad ni inseguridad de México, es un país que entendió que, si quería que los ninis regresaran a estudiar, y muchos de ellos continuaran en el mercado de trabajo, tenía que haber escuelas después de la jornada laboral; y guarderías en las escuelas -sin discriminar que quienes lleven a los infantes sean las mamás o los papás-; para que pudieran seguir estudiando o trabajando despreocupadamente, porque sus hijos están siendo cuidados.

El bono laboral femenino

El alto porcentaje de mujeres ninis en México tiene otra consecuencia negativa, y ésta es que el país está desperdiciando el bono laboral que ellas representan. El documento de la Organización señala que, en 2017, en México, el porcentaje de mujeres de 15 a 64 años de edad que tiene participación en el mercado laboral sigue siendo bajo, al ser menor al 50%, que es la segunda tasa más baja de la OCDE (Turquía es la peor, pues menos del 40% de las mujeres trabajan), mientras que el promedio de la OCDE es casi del 70%.

Si se comparan las mujeres y hombres que trabajan en México, el 80% de ellos están integrados al mercado laboral; “entonces el diferencial es muy elevado entre los hombres y las mujeres, y eso tiene también un impacto de justicia social”.

En este contexto, para incentivar la inserción de las mujeres en el mercado laboral mexicano, Araújo dijo que hay que contar con una política que intente reducir el número de ninis, enfocada en las mujeres; contar con estancias infantiles y guarderías en general, de buena calidad y bien distribuidas; reducir el embarazo infantil y adolescente; reducir la jornada laboral; tener una cultura más equilibrada, que no distinga tanto el papel de la mujer y del hombre en el hogar; y que el «Programa Jóvenes Construyendo el futuro» intente integrar a las mujeres al mercado de trabajo.

Estudios Económicos de la OCDE México 2019

En los «Estudios Económicos de la OCDE México 2019. Hacia un crecimiento más fuerte e incluyente» se destaca, entre otras cosas, que: el crecimiento se ha desacelerado, seguirá siendo moderado y no ha sido lo suficientemente sólido para posibilitar la convergencia con niveles de vida más altos; la inversión es baja, las tasas de pobreza son aún altas y varían considerablemente entre los estados, el bienestar varía mucho entre los estados, el gasto en salud aún es bajo, y la contaminación del aire es elevada e impacta la salud y productividad laboral.

El marco macroeconómico es sólido, la inflación se ha moderado, la política monetaria es restrictiva pero apropiada y el desempeño fiscal ha mejorado.

Por otra parte, hay que encontrar recursos para un crecimiento más equitativo, pues, los ingresos fiscales son bajos, el sistema tributario y de transferencias ayuda poco a reducir la desigualdad de ingresos, la tasa de ingresos de IVA es la más baja entre los países de la OCDE, hay margen para aumentar los ingresos fiscales y la progresividad del ISR personal, y el gasto social es bajo.

El documento también menciona que hay que reforzar la inclusión financiera y la competencia en el sector bancario, ya que, la competencia en el sector bancario es baja, las Pymes mexicanas enfrentan altos costos de endeudamiento y la inclusión financiera es baja.

También hay que reducir la informalidad, pues, la informalidad permanece alta; las empresas informales, pero legales, cuentan con un alto porcentaje de trabajadores; y las empresas informales pero legales tienen los niveles de productividad más bajos.

En la foto: Sónia Araújo

Foto: Pedro Rendón/ICM

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