08/20/2019
Columnas

Toni Morrison, escritora de la otredad

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*Por Zakie Smeke

 ¡A la escucha!

“Lo que hago es quitar las tiritas para que se vea la cicatriz de la sociedad, la realidad. Quiero descubrir una verdad sobre la vida cotidiana de los Estados Unidos, la vida de los afroamericanos viviendo en un contexto histórico crítico”, dijo Toni Morrison, la escritora estadounidense, en entrevista con EL País (2013).

Morrison (18-02-1931, Lorain, Ohio), quien falleció el lunes 5 de agosto de 2019 en un hospital de Nueva York, obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1993. La Academia Sueca se lo concedió por “su arte narrativo impregnado de fuerza visionaria y poesía que ofrece una pintura viva de un aspecto de la realidad norteamericana.

En 1987, publicó Beloved, novela que le mereció el Premio Pulitzer de ficción y un American Book Award. Ambientada en la Guerra de Secesión de Estados Unidos, la novela refiere la vida de la esclava norteamericana Margaret Gardner que escapó del estado esclavista de Kentucky en 1856 y huyó a Ohio, donde esa práctica había sido abolida.

Su primera novela, Ojos azules, (1970) aborda el concepto de belleza y la voz femenina.

Desde 1989 se desempeñó, como profesora de letras en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey.  El 29 de mayo de 2012, el presidente Barack Obama le entregó a Morrison la Medalla Presidencial de la Libertad.  En 2016, recibió el Premio PEN/Saul Bellow.

Winston Manrique Sabogal, Toni Morrison, la voz de la negritud, (El País 07/08/2019) señala: “que la escritora ganó el Nobel por su compromiso con la lucha contra la discriminación racial. Su obra se construyó sobre temas lacerantes, como la raza, la esclavitud, la memoria, el pasado y lo oculto, la mujer y lo femenino, la identidad y la otredad. Y sobre estos temas dos elementos cruciales que dan vida a sus relatos en los que se entrecruza la historia, lo mítico y la literatura”.

Eduardo Lago, en Una escritura de belleza precisa y desoladora, (El País, 7-08-2019), dice: “La importancia de Toni Morrrison en el canon de la literatura no se puede exagerar. Autora de once novelas que penetran como no se había hecho antes ni se ha hecho después en cuestiones tan sangrantes como el racismo, la injusticia social provocada por la diferencia de clases o los abusos cometidos como consecuencia de la discriminación sexual”.

Considero de suma importancia acercarnos a la obra de esta escritora, descubrirla; aunque sea a partir de la noticia de su fallecimiento, para sentir el peso, la densidad, la poética, la ética y el estilo que resaltan es su escritura.

Veamos algunos fragmentos de su discurso de recepción del Nobel en la Academia Sueca.

“«Había una vez una mujer anciana. Ciega. Sabia».

En la versión que conozco la mujer es hija de esclavos, negra, americana y vive sola en una pequeña casa afuera del pueblo. Su reputación respecto de su sabiduría no tiene par y es incuestionable. Entre su gente ella es a la vez la ley y su trasgresión. El honor y el respeto que le tienen va mucho más allá de su pueblo; llega hasta la ciudad donde la inteligencia de los profetas rurales es una fuente asombrosa.

Un día a la mujer la visitan unos jóvenes que vienen con la intención de desaprobar su clarividencia y poner en evidencia el fraude que creen que ella es. Su plan es simple: entran en su casa y le hacen una única pregunta, cuya respuesta manifiesta la diferencia que tienen con ella, una diferencia que ven como una profunda ineptitud: su ceguera. Se le paran enfrente y uno le dice: «Anciana, tengo en mi mano un pájaro. Dígame si está vivo o muerto».

La escritora introduce en sus relatos la diferencia: cultural, biológica, social, generacional, de género, de raza, de continentes o de relaciones interpersonales, pero situaciones que al fin dividen y separan a las personas.

“Ella no contesta y repiten la pregunta:  «¿Está vivo o muerto el pájaro que tengo?»

«No sé», dice, «no sé si el pájaro que tienen está vivo o muerto, lo único que sé es que está en sus manos. Está en sus manos».

Con esta imagen la escritora va a referirse al lenguaje y a su imposibilidad para registrar la realidad. “El lenguaje nunca puede fotografiar la esclavitud, el genocidio, la guerra. Ni debería lamentarse por la arrogancia de poder hacerlo. Su fuerza, su felicidad radica en lanzarse hacia lo inefable”.

¿Y qué sucede cuando la literatura se oculta o destruye por ejercer la crítica social?

Para la escritora, “el trabajo con las palabras es sublime porque es generativo, toma un significado que asegura nuestra diferencia, nuestra humana diferencia del modo en que no somos como ninguna otra vida. Morimos. Ese puede ser el significado de la vida. Pero nosotros hacemos el lenguaje. Esa puede ser la medida de nuestras vidas”. (https://www.abc.es/cultura/abci-aqui-discurso-antirracista-y-feminista-toni-morrison-recoger-premio-nobel-201908061717_noticia.html)

Pero, ¿cuál es la nota que llama la atención sobre el deceso de la Nobel?

Tal como lo público Proceso, “Es llamativo que el presidente Donald Trump no ha expresado ningún mensaje de reconocimiento o despedida a esta talentosa escritora en sus redes sociales o en alguna otra plataforma. En @RealDonaldTrump y/o @POTUS (cuenta oficial del presidente de Estados Unidos) no hay una sola palabra, “no hay lenguaje generativo ni sublime”.

https://www.proceso.com.mx/595402/fallecio-la-nobel-de-literatura-toni-morrison-obama-la-despidio-trump-guardo-silencio

En cambio, el expresidente estadunidense Barack Obama @BarakObama, rindió homenaje a la escritora: “Toni Morrison fue un tesoro nacional, narradora cautivante, en persona y en sus textos. Su escritura se define por su belleza, su significado y su valor para el trabajo de conciencia e imaginación. Que privilegio, respirar el mismo aire que ella, aunque fuera solo por un momento.”

 

Cultura…. En contra de lo que muchos predijeron, el desarrollo de Internet a mediados de la década de los noventa no acabó con la televisión tradicional, aunque sí detuvo su crecimiento (tanto en ingresos como en audiencia) durante casi 20 años. Pero a partir de 2007 las redes sociales convirtieron los teléfonos móviles en televisores personales. No solo Facebook, YouTube, Instagram e incluso Twitter ofrecen cada vez más vídeos, sino que han creado un espacio en el que el sensacionalismo se impone a la racionalidad.

(https://elpais.com/elpais/2019/03/12/ideas/1552404184_795520.html)

*Doctora en Filosofía Política

Maestría en Periodismo Político

Psicoanalista

zsmeke@gmail.com

Twitter: @z_smeke

 

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