09/20/2019
Quejas y denuncias

Taxistas ya son un peligro para la sociedad

sucio

El pasado 8 de agosto una jovencita abordó un taxi en la base ubicada en Gran Sur ubicado en Periférico Sur 5550 colonia Pedregal de Carrasco en la Alcaldía Coyoacán

Como si los mexicanos no tuviéramos suficiente con la delincuencia organizada que secuestra, mata y mantiene aterrorizados a todos los ciudadanos, ahora tenemos que batallar con mal nacidos que conducen taxis de servicio público que, al igual que la delincuencia organizada se han vuelto el terror de quienes necesitan de este medio de transporte.

Todavía recordamos cuando empezó a operar en la Ciudad de México Uber, el servicio de taxis por aplicación, a los que los ruleteros de siempre atacaron, boicotearon, golpearon y exigieron a las autoridades que los sacara de circulación o les aplicara el mismo reglamento que a ellos, y les cobraran impuestos, sin siquiera comprometerse a ofrecer ellos un mejor servicio, con unidades limpias y en buenas condiciones, así como operadores confiables.

No, quieren todo el pastel para ellos pero sin comprometerse a nada, por lo que constantemente nos enteramos de secuestros, violaciones sexuales y hasta asesinatos, tanto contra hombres como contra mujeres, sin que las autoridades apliquen programas efectivos contra estos delincuentes mal llamados taxistas.

El pasado 8 de agosto, una jovencita abordó un taxi en la base ubicada en Gran Sur, ubicado en Periférico Sur 5550, colonia Pedregal de Carrasco, en la Alcaldía Coyoacán. La chica le indicó a dónde la debería llevar y le anticipó que no traía cambio, por lo que el conductor de la unidad, un hombre de aspecto sucio y lenguaje soez, se enojó y le dijo que no era banco para traer cambio.

Como la joven no contestó, el grosero hombre le dijo que no daría vuelta donde ella le había indicado y siguió insultándola. Hasta ahí llega el video pero es suficiente para ver la clase de gente que presta el servicio público de transporte de pasajeros, y que ahora son otros delincuentes de los que hay que cuidarse.

 

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