10/20/2019
Ecología

Mosquitos de la Antártida pueden ayudar a reconstruir el clima

julietamassaderro

En arroyos ríos lagos y lagunas habita un tipo llamados quironómidos como las libélulas que no solo no pican sino que son excelentes para reconstruir el pasado ambiental de la tierra

Científicos estudian mosquitos en la Antártida con el objetivo de reconstruir el clima. En arroyos, ríos, lagos y lagunas habita un tipo de mosquitos llamados quironómidos, como las libélulas, que no solo no pican sino que son excelentes para reconstruir el pasado ambiental de la tierra, dijo la doctora Julieta Massaferro, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina.

“Los lagos son sistemas cerrados que registran todos los procesos que ocurren dentro y fuera de él, como por ejemplo los procesos volcánicos, climáticos, actividades humanas, etcétera. Estas actividades impactan los fondos de los lagos donde queda registrado este pasado y donde permanece la cabeza de la larva de los mosquitos, eso es lo que los hace buenos registradores ambientales”, dijo la doctora Massaferro.

En el mundo hay alrededor de 15 mil especies de quironómidos, pero solo 5 mil están descritos, por lo que usar este tipo de mosquitos es una ventaja porque están presentes en prácticamente todos los ambientes acuáticos.

“La larva con cápsula cefálica quitinosa, que se preserva en el sedimento a través del tiempo, son fácilmente identificables por su género o morfoespecie; son especies estenotópicas, es decir: tienen un estrecho rango de tolerancia a distintos factores ambientales como la temperatura”.

Durante su conferencia “Quironómidos: ‘termómetros’ naturales para reconstrucciones del cambio climático. Estudios a lo largo de una transecta N-S de la Patagonia (en Argentina y Chile)”, la doctora Massaferro explicó que al ser organismos estenotermos, con ciclos de vida cortos y de alta movilidad, hacen que los mosquitos tengan una respuesta rápida a los cambios de temperatura. “Por ello están en equilibrio con el clima, es decir si: hay un cambio brusco de temperatura en el lago, ellos lo registran rápidamente”.

La doctora, quien comparte conocimientos con científicos mexicanos en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detalló que su investigación comprende estudios en 113 lagos y a lo largo de 2 mil kilómetros en esa región sudamericana.

“Los resultados muestran que casi todas las especies entre el norte y el sur se mantuvieron; sin embargo, las especies que sí se diferenciaban son las que están entre el este y el oeste. Los lagos que están más cerca de la cordillera son todos lagos glaciares (al Oeste) y ahí las especies se mantuvieron mientras que en los lagos volcánicos (al Este) no”.

La hipótesis de la doctora y su equipo de investigación es que los lagos volcánicos están más cerca de la civilización chilena, cuyas actividades impactan de alguna forma la temperatura en los lagos y esto afecta la diversidad de mosquitos, ya que cuando hay un cambio en la temperatura hay un remplazo de especie.

La desaparición de unas especies y la aparición de otras en estos ambientes y “los modelos climáticos, reflejan la reversión de Antártica fría”, concluyó la doctora Julieta Massaferro.

 

En la foto: Julieta Massaferro

Foto: Cortesía

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