07/08/2020
México

Política de exterminio hacia pueblos indígenas, en México

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Quince millones de compatriotas padecen racismo pobreza y condiciones políticas adversas que impiden su presencia significativa en la vida nacional

En México permanece una política de exterminio hacia pueblos indígenas, pues es marginada de las actividades sociales, políticas y económicas centrales. Unos 15 millones de compatriotas pertenecen a comunidades indígenas -una presencia significativa en comparación con otros países de América Latina-, señaló Andrés Medina Hernández, académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

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El etnólogo preciso que «es una población activa y parte trascendente de la cultura, pero el racismo y las situaciones políticas no han permitido que se manifieste y forme parte importante de la sociedad nacional, como sucedió en Bolivia, donde Evo Morales y su grupo político indígena llegaron a la presidencia».

Dijo que representan una gran diversidad humana. Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), constituyen más de cinco mil grupos distintos en unos 90 países, que hablan -en conjunto- aproximadamente siete mil lenguas en el mundo.

Medina Hernández comentó que, las comunidades indígenas del orbe están formadas por alrededor de 370 millones de personas, es decir, más del cinco por ciento de la población total, pero se encuentran entre las más desfavorecidas y vulnerables: representan 15 por ciento de los más pobres. Todos estos grupos están asociados a fenómenos de pobreza, marginación y migración.

En nuestro país, agregó, la tendencia discriminatoria ha tenido sus excepciones. «En el siglo XX hubo una política indigenista a partir de la presidencia de Lázaro Cárdenas, que permitió su crecimiento. Hacia 1996, con los acuerdos de paz del zapatismo se logró una mayor presencia, recuperando su dignidad, pero los acuerdos no fueron respetados».

El investigador del IIA estimó que a partir del movimiento zapatista, que inició en 1994, hubo un proceso de lucha y de búsqueda de espacios, pero «los pueblos indígenas en México aún no tienen un reconocimiento a sus derechos que considere sus diferencias culturales. Es una deuda pendiente como país».

Comentó que las comunidades nahua y otomí de la Ciudad de México están contempladas en la nueva Constitución de la capital del país, pero no tienen todavía una consolidación política ni un reconocimiento de sus derechos como pueblos originarios. «No hay un diálogo con ellas que les reconozca y otorgue el lugar que les corresponde como sujetos políticos».

Migración y desplazamiento

Como resultado de la pérdida de sus tierras, territorios y recursos debido al desarrollo y otras presiones, muchos pueblos originarios migran a zonas urbanas en busca de una vida mejor, educación y empleo. También migran entre países para escapar de los conflictos, la persecución y los impactos del cambio climático.

El académico dijo que, a pesar de la idea generalizada de que viven sobre todo en territorios rurales, muchos habitan en ciudades. En América Latina, alrededor del 40 por ciento de todos los pueblos indígenas residen en zonas urbanas, incluso en algunos países de la región la cifra alcanza el 80 por ciento.

Acotó que, en la mayoría de los casos, quienes migran encuentran mejores oportunidades de empleo, pero se alejan de sus tierras y costumbres, además de enfrentar desafíos como la discriminación y la falta de acceso a servicios público.

En la foto: Andrés Medina Hernández

Fotos: UNAM

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