DE REPORTEROS

En la UNAM se llevó a cabo el XXIX Coloquio Internacional de Estudios de Género

La no discriminación, la búsqueda de igualdad y la equidad de género son asuntos que preocupan a la Universidad Nacional desde hace décadas. Así lo demuestra la participación de sus distintas dependencias en el XXIX Coloquio Internacional de Estudios de Género. Cuerpos de Agua: Lenguajes, Flujos y Luchas en los Archipiélagos Feministas, afirmó la coordinadora de Humanidades de la UNAM, Guadalupe Valencia García.

Durante la inauguración dijo que esa inquietud la comparten instancias académicas, gubernamentales y asociaciones civiles, nacionales e internacionales, que también encontraron un espacio en el Coloquio para aportar sus ideas.

Este encuentro interinstitucional convocó a la comunidad académica, artística, además de activistas y estudiantes sobre los temas de género actuales, cuyos trabajos y reflexiones contribuirán a la lucha contra la violencia hacia las mujeres, sostuvo.

Cabe mencionar que esta actividad académica se efectuó en ocasión de la celebración por los primeros 30 años del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), antes Programa Universitario. Se analizó, a partir de sus orígenes y devenires, la configuración histórica del feminismo, el activismo, las intervenciones epistemológicas y académicas, los modos artísticos y políticos de los saberes a través de las formas en las que el agua, sus luchas, sus lenguajes, metáforas oceánicas y su materialidad vital han construido significado, otorgado reconocimientos y antepuesto retos para hacer frente a las desigualdades de sexo, etnicidad y género.

Se llevó a cabo para analizar críticamente la configuración histórico-política del feminismo académico y del activismo, sus modos pedagógicos, artísticos y políticos, sus luchas, lenguajes y la materialidad vital construidas a partir de las distintas representaciones y usos del agua en su devenir.

Al hacer uso de la palabra, la directora del CIEG, María Isabel Belausteguigoitia Rius, recalcó: el Coloquio se desarrolla en aguas turbulentas, de tormentas y precipitaciones, en una agitación intensa de un conjunto de activismos que es imprescindible entender y aprender.

“Nuestra tarea es ubicar problemas, suscitar respuestas potentes a acontecimientos devastadores, aquietar aguas turbulentas y reconstruir lugares tranquilos”, acotó.

Explicó que se exploraron temáticas como movimientos sociales, geopolítica y protesta, ecofeminismos, defensa del agua, saberes y prácticas; también archivos, ubicaciones y producción artístico-activista-feminista e incluyó una mesa con especialistas quienes abordaron el tema Vuelta al género desde el movimiento intersexual. Por primera vez se proyectó una muestra de cortometrajes y documentales, entre otras actividades.     

A su vez, la directora del Centro de investigaciones sobre América del Norte, Graciela Martínez-Zalce, precisó: “es un Coloquio consolidado no sólo por el tiempo, sino por la capacidad de su claustro académico de convocar a sus pares para el intercambio y el debate en temas necesarios y urgentes en nuestros tiempos”.

El director del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, Fernando Lozano Ascencio, opinó que hoy más que nunca un foro como este es importante, porque constituye un punto de encuentro de múltiples formas de pensar y actores a quienes une una misma causa: denunciar políticamente, conocer científicamente y prevenir y erradicar socialmente los problemas de violencia de género. Sólo entre todos, sumando conocimientos, recursos y propuestas, podemos abordar de manera eficiente este problema de naturaleza multidimensional. 

En su oportunidad, la directora del Instituto de Investigaciones Estéticas, Angélica Velázquez Guadarrama, destacó que es una sólida plataforma para reflexionar sobre el agua como un recurso vital, pero también como una herramienta política y estética que desborda las identidades fijas y las estructuras canónicas, y habilita otras prácticas activistas y pedagógicas, así como estrategias para la acción colectiva, académica y artística, vinculadas con las urgencias medioambientales y el cuidado.

La titular del Instituto de Ingeniería, Rosa María Ramírez Zamora, comentó que las diferentes disciplinas deben estar en un lugar conjunto para hacer mayores esfuerzos, y unir fuerzas para dar respuestas más integrales a los problemas que enfrenta la sociedad. “Ese es el caso de esta iniciativa”.

En tanto, la directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Carola García Calderón, expuso que agua y feminismo se relacionan en gran parte de las culturas y las mitologías; las sirenas, las ninfas, las deidades, hacen de este elemento líquido un símbolo como metáfora de sus múltiples virtudes, de su fuente de poder y sus formas de existencia.

“Celebro la temática central del Coloquio que, sin duda, generará importantes reflexiones e interesantes debates y deseo gran éxito a los participantes en este largo camino, tan vital para la construcción de espacios de análisis académicos y en pro de continuar la lucha por una sociedad más igualitaria y libre de violencia de género”.

La coordinadora académica del Coloquio, Alejandra Collado Campos, argumentó que con esta actividad se pretende generar diálogos y abordar temas complejos que abonen a la teoría y al debate feminista, desde diferentes miradas, y “recuperar lo afectivo, lo creativo, lo gozoso y lo fluido”.

En la conferencia magistral Nadie detiene el Agua: Pensando desde acá y haciéndolo saber, Rita Laura Segato, profesora emérita de la Universidad de Brasilia y directora de la Cátedra Rita Segato de Pensamiento Incómodo de la Universidad Nacional de San Martín, Argentina, al hablar del Proyecto Quipu, explicó que una persona con una vocación intelectual trabaja donando palabras.

La dación de palabras es la tarea para el intelectual; “nombrar es una actividad poderosa. Por eso, las disciplinas del campo de las humanidades, al revés de lo que nos quieren hacer creer, son la más poderosas de todas. Al nombrar el mundo, formatean el curso de la historia con un impacto hacia el futuro”.

Así, relató, se me ocurrió la idea de hacer un gran catálogo hablado, más que escrito, con las palabras con las que diferentes autores importantes de nuestra época hablan, frasean su pensamiento.

Eso es lo que estamos haciendo, y el nombre de Quipu hace referencia a un sistema nemotécnico del mundo incaico, que son los nudos en las cuerdas que muchos autores piensan que es un tipo de escritura; “yo creo que son tanto números como palabras que permiten recordar un pensamiento, una idea, una tarea pendiente”.

Este es un catálogo abierto; son los nudos con los que un autor habla y relata lo que ha pensado, para que queden en la oralidad y con la posibilidad de una abertura. Entre los que Segato mencionó estuvieron los de mundo-aldea, comunal y mundo-estado, y femigenocidio.

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