Claudia Carrillo
Hay lugares que no se visitan: se sienten. Yucatán es uno de ellos. Un territorio donde el jade del mar se funde con la selva, donde el silencio de los cenotes guarda secretos milenarios y donde cada platillo cuenta una historia que empezó mucho antes del calendario. Hoy, ese mismo Yucatán ancestral avanza con paso firme como uno de los destinos turísticos más vibrantes y sólidos de México… y del mundo.
Mientras México se coloca entre los países más visitados del planeta, Yucatán brilla con luz propia. Aquí, el turismo no es solo una postal bonita: es un motor que impulsa comunidades, genera empleo, atrae inversión y proyecta al estado hacia escenarios internacionales. Más del 16% de su economía late al ritmo de viajeros que llegan en busca de cultura viva, sabores profundos y naturaleza intacta.
Un destino que genera bienestar
Hoteles llenos, restaurantes activos y miles de manos trabajando con orgullo: el turismo da empleo a más de 126 mil personas en el estado. Cada visitante deja algo más que huellas en la arena; deja una derrama económica creciente y una señal clara de confianza. No es casualidad que la oferta hotelera haya crecido más del 23% en los últimos años ni que la inversión privada siga apostando por Yucatán como tierra fértil para soñar en grande.
Inversión que transforma el territorio
De Mérida al corazón del interior del estado, nuevos proyectos hoteleros, parques temáticos y complejos turísticos florecen con una visión equilibrada: desarrollo con identidad. Más de 9 mil millones de pesos invertidos no solo construyen infraestructura, también fortalecen regiones, crean empleos y abren oportunidades donde antes solo había caminos de piedra y selva.
Puertas abiertas al mundo
Llegar a Yucatán nunca había sido tan fácil. El Aeropuerto Internacional de Mérida conecta al estado con México y con el mundo, mientras que el Puerto de Progreso recibe cruceros que traen miradas curiosas y cámaras listas para enamorarse. Aviones y barcos se convierten en puentes: de Toronto a Los Ángeles, del Caribe al Golfo, Yucatán está en el mapa global del turismo.
El mundo habla de Yucatán
Ferias internacionales, escaparates de lujo, encuentros de la industria y campañas creativas han llevado el nombre del estado a Madrid, Berlín, Londres y más allá. No se trata solo de promoción, sino de contar una historia distinta: la de un destino auténtico, sostenible y profundamente cultural. La narrativa tiene nombre propio: “Santuario Maya”, una invitación a reconectar con lo esencial.
Cultura viva, sabor ancestral y bienestar
Aquí el turismo comunitario no es tendencia, es herencia. Comunidades mayas abren sus puertas para compartir saberes, rituales y experiencias reales. La gastronomía reconocida internacionalmente mezcla fuego, maíz y memoria, mientras Yucatán se posiciona como Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica Precolombina. A esto se suma el auge del wellness: temazcales, spas naturales y experiencias de sanación bajo la filosofía maya.
Un lugar para volver, siempre
Más de 3 mil cenotes, playas infinitas, flamencos rosados, ciudades coloniales, zonas arqueológicas que desafían al tiempo y pueblos mágicos que parecen cuentos. Yucatán no compite: inspira. Es un estado de paz, de hospitalidad genuina y de belleza que no necesita filtros.
Yucatán no solo crece: trasciende.
Porque allí el pasado sigue vivo, el presente se fortalece y el futuro se construye con identidad.
Fotos: Cortesía

