*Un vacío normativo estructural los tiene así
*La diputada Liliana Ortiz propone remediar esto
JUAN GARCÍAHEREDIA
Un vacío normativo estructural ha colocado a decenas de miles de médicos residentes en condiciones de precariedad e incertidumbre en México, a pesar de que su labor es indispensable para el funcionamiento de clínicas y hospitales, según datos facilitados en la Cámara de Diputados federal este 26 de diciembre de 2025.
De cara a esa situación la diputada del Partido Acción Nacional (PAN), Liliana Ortiz Pérez, propone adicionar un párrafo al artículo 95 de la Ley General de Salud para establecer que toda persona que se encuentre en internado de pregrado o en residencia de especialización deberá recibir un pago mensual, durante el periodo de formación profesional, por parte del establecimiento de salud al que haya sido asignada.
Conforme datos facilitados, la legisladora plantea que dicho pago no podrá ser inferior al salario mínimo mensual vigente, y su retribución deberá ser regular, suficiente y proporcional al tiempo de residencia y a la carga horaria del programa formativo.
En su exposición de motivos, puntualiza que la Ley General de Salud reconoce la residencia como modalidad de formación, pero no obliga a las instituciones públicas a garantizar apoyo económico durante dicha etapa; mientras que en la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, aunque establece principios de apoyo al posgrado, no incluye explícitamente la residencia médica como un campo prioritario o protegido.
Además, el artículo 4o. de la Constitución Política reconoce el derecho a la salud y educación, así como la existencia de un sistema nacional de becas; sin embargo, ninguna ley secundaria contempla específicamente a los médicos residentes como sujetos obligatorios de becas, menciona.
Conforme a datos camerales, la propuesta, enviada a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, resalta que con la reforma se busca subsanar un vacío normativo estructural que ha colocado a decenas de miles de médicos residentes en condiciones de precariedad e incertidumbre, a pesar de que su labor es indispensable para el funcionamiento cotidiano de hospitales y clínicas.
Considera que al determinar de manera explícita y vinculante el derecho de los médicos residentes a recibir un estímulo se garantiza su inclusión como beneficiarios en las leyes que rigen la salud pública y la ciencia y tecnología, dando un paso firme hacia la justicia, dignidad y profesionalización del personal médico en formación.
En otro punto, se calcula que más de 40 mil médicos residentes reciben formación anualmente en México en áreas como medicina interna, pediatría, anestesiología, cirugía, ginecología, urgencias, entre muchas otras, a través del régimen de residencia médica. Además, cursan estudios de especialización médica en instituciones de educación superior, principalmente públicas, al tiempo que realizan prácticas clínicas obligatorias en condiciones demandantes y de alta responsabilidad.
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