Claudia Carrillo
La actriz, cantautora y violinista Sandra Montoya presenta “Punto Final”, un sencillo profundamente conmovedor que nace del periodo más doloroso de su vida: los tres años de lucha de su padre contra el cáncer y el instante irrevocable de su partida.
Hay momentos en los que las palabras parecen insuficientes, cuando el corazón se rompe y ya no hay manera de recomponerlo. Desde ese lugar de quiebre emocional surge esta canción, escrita en medio del adiós, cuando la vida exige fortaleza incluso en la fragilidad más absoluta.
La inspiración de “Punto Final” está íntimamente ligada a la historia de amor de sus padres, un vínculo tan sólido como entrañable. Se casaron cuando su madre apenas era una adolescente y, desde entonces, caminaron la vida tomados de la mano. No hubo un solo paso que dieran separados; fueron compañía, refugio y hogar el uno para el otro.
Durante su enfermedad, el mayor temor del padre de Sandra no fue la muerte, sino la posibilidad de dejar sola a su esposa. Aun cuando el cuerpo ya no respondía y el dolor era insoportable, se resistía a partir porque su corazón seguía anclado a ella. Su angustia no estaba en el final, sino en la ausencia que dejaría.
Minutos antes de su fallecimiento, Sandra le repetía una y otra vez una promesa que marcaría su destino: “Vete tranquilo, papá… nosotros vamos a cuidar de mamá.”
Una promesa que, asegura, ha cumplido desde ese instante que solo quienes han vivido una pérdida semejante pueden dimensionar.
Fue precisamente en esos minutos de despedida cuando comenzó a escribir la letra de la canción. Mientras trazaba las últimas palabras y colocaba el punto final, su hermana pronunció la frase que cambiaría todo: “Papá murió.”
Ese momento quedó grabado para siempre. Ahí juró no abandonar jamás a su madre ni a sus hermanos, entendiendo que ellos eran la razón por la que su padre se aferraba a la vida hasta el último suspiro.
En su memoria desfilaban escenas imborrables: su madre esperando cada noche el regreso de su esposo, la silueta amorosa vigilando en silencio, el orgullo profundo de haber sido testigo de un amor que pocas veces se ve, de esos que no necesitan palabras para sostenerse.
El padre de Sandra fue cantante de música ranchera, un hombre que amó la música y la interpretó con el alma. Sin embargo, eligió conscientemente dejar de lado una posible carrera artística para priorizar algo que consideró más valioso: ser esposo, padre y sostén de su familia. Optó por el amor antes que la fama.
De ese cúmulo de dolor, de recuerdos y de amor inquebrantable nace “Punto Final”. Una letra breve, pero cargada de verdad, que no busca adornos sino honestidad. Es la forma de Sandra Montoya de honrar a su padre, de abrazar su memoria y de decirle que su mayor deseo sigue intacto: cuidar de los suyos, ahora en su ausencia, como él lo pidió hasta el final.
Este sencillo es una invitación a quienes han perdido a alguien amado, a quienes entienden que el duelo también puede convertirse en arte, y que la música, a veces, es la única manera de decir adiós.
Escucha “Punto Final” aquí:
Fotos: Cortesía

