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Sustazos

Por Martín de J. Takagui

Con preocupación se vio por parte de la población, usuarios del Aeropuerto Internacional de Toluca y funcionarios públicos el aterrizaje de un Avión tipo Hércules del Ejército estadounidense, el domingo pasado, pues llegaron a pensar que “ya vienen por alguien y se lo van a llevar como lo hicieron con Nicolás Maduro en Venezuela”.

Y es que el presidente de Estados Unidos ha estado amenazando con iniciar acciones militares por tierra para combatir a los grupos narcoterroristas “que controlan a México”, además de que Marco Rubio, secretario de Estado americano ha estado presionando al canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, exigiendo mayores resultados en la lucha contra el narcotráfico en territorio mexicano.

Sustazo que se llevaron muchos, tanto ciudadanos comunes como del gobierno, cuando en las redes sociales se daba cuenta, con preocupación, de que en la plataforma aeroportuaria se encontraba un avión C-130 Hércules, que por sus características tiene grandes capacidades para transportar equipo y personal militar por toneladas.

Las especulaciones no se dejaron esperar, en las redes sociales hubo hasta quienes dijeron que ya nos iban a invadir los gringos y que el gobierno de México no había informado nada sobre ese tipo de operaciones del Ejército norteamericano que, sin duda, como lo dijo el presidente Donald Trump, es el más poderoso del mundo.

Y no es por miedo, pero la verdad es que quienes hemos estado y hemos visto volar ese tipo de aviones, sabemos que es una aeronave imponente, en la que pueden cargarse hasta tanques de guerra, camiones blindados y cientos de pasajeros que podrían operarlos.

Ya por la tarde, el gabinete de Seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, dio a conocer, en un comunicado de prensa que “la transparencia representa un elemento central en este tipo de operaciones y en ese comunicado solamente se decía que se trataba de un asunto de capacitación, pero no dijeron a quiénes capacitaban, en qué materia lo hacían, dónde se iban a concentrar… nada.

También se dijo que las autoridades mexicanas habían autorizado el aterrizaje del avión militar y que venían en un vuelo acordado entre ambos gobiernos.

El lunes, ayer, en la conferencia mañanera de Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que se trataba de un asunto oficial, que se trataba de un vuelo que “se había acordado desde el mes de octubre pasado y que no había nada de qué preocuparse.

La verdad es que eso no es transparencia y con los antecedentes de que Donald Trump ha estado amenazando, la población se llevó un buen susto y muchos de los funcionarios desinformados también, pues prácticamente nadie lo sabía.

Pero lo peor de todo es que seguimos sin saber de qué se tratan esas acciones militares de los gringos en México y peor aún, pues la presidenta Sheinbaum lo dijo en su conferencia de esta manera: “se trata de las labores que ellos están desarrollando”.

Eso dejaría ver que ellos vienen y aquí desarrollan labores, cuando la diplomacia militar obliga a que, sea cual sea la razón por la que están aquí soldados de otro país, se tienen que dar en condiciones de cooperación y de acuerdos, de coordinación y siempre deben ir los soldados mexicanos al frente de la misión.

La verdad es que esas acciones, declaraciones y explicaciones dejan muchas dudas en el aire y muchas preguntas sin responder, pues no se sabe a dónde iban a trabajar, quién coordina las acciones, cuáles eran sus objetivos, cuánto tiempo van a estar aquí y muchas más.

Si de transparencia habla la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete de seguridad, al menos debían haberlo anunciado con antelación “va a venir un vuelo militar y llegará al Aeropuerto de Toluca; vienen a cumplir con tal y cual objetivo; estarán trabajando en tal o tales lugares”.

No se sabe qué significa la transparencia en este caso.

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