Por Ricardo Burgos Orozco
Yo no fui, fue Teté es parte de una famosa melodía infantil muy tradicional en los países de América Latina. Se usa de forma humorística para deslindar responsabilidades o evadir culpas pasando la responsabilidad a un personaje ficticio.
En Morena y sus gobiernos se ha hecho muy común que cuando acusan a algunos de sus militantes, inmediatamente mencionan los nombres del expresidente Felipe Calderón Hinojosa y de Genaro García Luna como los culpables de casi todo lo que pasa en el país y critican el silencio de la oposición ante esos grandes responsables.
Por supuesto, también le echan culpas a otros personajes como en el tema reciente del rebrote de sarampión en el país. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo declaró que el incremento en los casos de esa enfermedad en el país tiene su origen en Estados Unidos y se manifestó inicialmente en Chihuahua. Además, culpó a los gobiernos neoliberales – Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto — de que no pusieron atención a las campañas de vacunación.
La presidenta omitió señalar que su antecesor y patrono de su movimiento, Andrés Manuel López Obrador, dejó de vacunar a seis millones de bebés, niñas y niños porque su gobierno no compró los biológicos requeridos o lo hizo con retraso como resultado del cambio que ordenó en los procedimientos de compra. Lo curioso es que gastó, con todo y política de austeridad, 24 por ciento más que el gobierno de Peña Nieto en la compra de vacunas.
Es muy clara la responsabilidad de Adán Augusto López Hernández en el caso de La Barredora, una organización criminal, que operó con el respaldo y filtración en estructuras gubernamentales del estado de Tabasco cuando el senador era gobernador de aquel estado. El líder de ese grupo criminal era Hernán Bermúdez Requena, secretario de Seguridad en la administración de López Hernández.
Sin embargo, el exlíder senatorial ha negado todo y sus compañeros morenistas, incluida Claudia Sheinbaum Pardo, exigen pruebas y que se hable mejor de Genaro García Luna, recluido en Estados Unidos y sentenciado por sus nexos con narcotraficantes.
La frase de Yo no fui, fue Teté, Morena la usa lo mismo para defender a Gerardo Fernández Noroña ante sus escándalos de dispendio y actitudes de nuevo rico; al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz y su prepotencia – antes, los magistrados sí derrochaban y tenían sueldos y prestaciones de escándalo, dicen los morenistas –; al exdirector de la desaparecida Segalmex, Ignacio Ovalle Fernández – a él lo engañó un grupo de priistas que invitó a la empresa y ellos fueron los responsables del fraude por 15 mil millones de pesos, afirman las voces oficialistas – y a muchos otros más.
Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico con López Obrador, reveló recientemente en un libro llamado Ni Venganza ni Perdón, que Jesús Ramírez Cuevas, exdirector de comunicación social y actual coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tenía nexos con el Rey del Huachicol, Sergio Carmona y gracias a ello obtuvieron ganancias de 27 mil millones de pesos, entre otras actividades ilícitas. Ramírez Cuevas acusó en una carta abierta que las acusaciones de Scherer son parte de una campaña contra la Cuarta Transformación de parte de los neoliberales. Él – afirma — es inocente de todo.
Ante las graves acusaciones, una reportera le preguntó a la presidenta si Jesús Ramírez Cuevas iba a presentar su renuncia. Claudia Sheinbaum contestó muy tranquila: no, él está trabajando normal. Claro, el responsable es Teté.

