*La inflación alimentaria no cesa su tendencia alcista: Cuauhtémoc Rivera
*Este problema en la nación «erosiona el poder de compra de las familias»
JUAN GARCÍAHEREDIA
En México la inflación alimentaria no cesa en su tendencia alcista y erosiona el poder de compra de las familias, dijo el líder de pequeños comerciantes Cuauhtémoc Rivera, al denunciar este 4 de marzo de 2026 un «encarecimiento súbito» de productos básicos.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), en el país hay una narrativa optimista apoyada en indicadores macroeconómicos como la estabilidad del tipo de cambio, la fortaleza del peso frente al dólar y datos relacionados con inversión extranjera directa (IED).
Sin embargo, el presidente de la ANPEC, Cuahtémoc Rivera, alertó: “En los últimos días hemos sido testigos del encarecimiento súbito de productos básicos como el tomate en sus muchos tipos, el limón y la papa, entre otros del segmento de frescos. La inflación alimentaria no cesa en su tendencia alcista, lo que erosiona una vez sí y otra también, el poder de compra de las familias”.
Así pues, mientras por un lado existe en México una narrativa optimista, por otra parte la ANPEC manifiesta que dirige la mirada hacia «la otra realidad, la que priva en la economía social, el consumo local y el poder de compra de las familias mexicanas, pues la suerte de los consumidores es también la del pequeño comercio».
De acuerdo con la agrupación, hay 35 millones de hogares en México, de los cuales, al menos, el 40 por ciento de estos viven en condiciones apretadas. «No se debe perder de vista esta circunstancia social que resulta preocupante, pues el estado ideal sería garantizar un consumo alimentario suficiente para todo; tristemente la realidad dista mucho de ello», puntualiza.
A este panorama -subraya el organismo- hay que añadir el crecimiento de la informalidad en el país. Para enero del presente año la tasa de informalidad laboral en México creció al 54.9 por ciento de la población ocupada, en números absolutos, esto implica alrededor de 33.1 millones de personas trabajando en mercado informal (contra 27.2 millones trabajando en la formalidad).
“Mayor desempleo genera mayor informalidad, esto significa un círculo de perder-perder para la economía nacional. Esta realidad refleja una creciente precarización laboral y una deficiente valoración del trabajo en el país», explica Cuauhtémoc Rivera.
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