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En casi 10 años, la industria alcoholera suma 6.5 millones de nuevas consumidoras, incrementando el riesgo de cáncer, daño hepático y neurológico

* En el marco del Día Internacional de la Mujer

En el marco del Día Internacional de la Mujer, especialistas en salud pública, académicas y organizaciones de la sociedad civil alertan sobre el aumento sostenido del consumo de alcohol entre mujeres y la creciente evidencia científica que documenta estrategias deliberadas de la industria alcoholera para expandir su mercado hacia este grupo poblacional. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido que los determinantes comerciales de la salud —incluidas las prácticas de marketing del alcohol— influyen directamente en los patrones de consumo y en la carga global de enfermedad.

La evidencia científica confirma que las mujeres presentan mayor susceptibilidad biológica a los efectos del alcohol. Debido a diferencias en composición corporal y metabolismo, alcanzan concentraciones sanguíneas más elevadas de alcohol tras consumir cantidades equivalentes a las de los hombres, lo que incrementa el riesgo de daño hepático, cardiovascular y neurológico.

Si bien históricamente los hombres han presentado mayores niveles de consumo, la brecha de género se ha reducido de manera significativa en diversos países. Estudios epidemiológicos muestran incrementos más acelerados en consumo de riesgo y mortalidad atribuible al alcohol entre mujeres en los últimos años. En México, la ENCODAT 2025 señaló que la proporción de mujeres adultas (18 a 65 años) que consumieron alcohol alguna vez en la vida aumentó de 67% en 2016 a 75% en 2025, lo que representa alrededor de 6.5 millones de nuevas consumidoras de alcohol. La OMS ha señalado que esta convergencia refleja cambios sociales, pero también estrategias comerciales que identifican a las mujeres como un mercado en expansión, lo que hace necesario el impulso de políticas con perspectiva de género.

Al respecto, la doctora Verónica Lozano Morales, directora del Centro Especializado en Prevención y Rehabilitación a las Adicciones (CEPRA) Metepec detalló: “La evidencia muestra que las mujeres presentan vulnerabilidades biológicas y sociales que aumentan el impacto del alcohol, con mayor riesgo de cáncer —especialmente de mama—, daño hepático, trastornos mentales, lesiones y complicaciones durante el embarazo. El alcohol está clasificado como un carcinógeno del Grupo 1 y no existe un nivel completamente seguro de consumo; incluso cantidades bajas se asocian con mayor riesgo de cáncer de mama. En este contexto, fortalecer estrategias integrales de prevención, regulación y atención temprana resulta clave para disminuir la carga de enfermedad y proteger la salud femenina a lo largo del curso de vida”.

El consumo de alcohol es un factor de riesgo establecido para cáncer de mama. Una revisión crítica concluye que incluso niveles bajos o moderados de consumo incrementan el riesgo de esta neoplasia. Por este motivo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha reiterado que “no existe un nivel seguro de consumo en relación con el riesgo de cáncer”.

La literatura académica y los análisis de salud pública han descrito cómo la industria alcoholera ha implementado estrategias diferenciadas para atraer al mercado femenino. Entre estas se han documentado:

Al respecto Fernanda Ramos, joven representante de la iniciativa “Voces jóvenes por el Derecho a la Salud Mx” comentó: “estas no son estrategias inocentes de innovación, sino mecanismos deliberados para captar nuevas generaciones, especialmente mujeres y juventudes, mediante productos atractivos, sabores, diseños y colores llamativos y discursos de libertad o empoderamiento. Estas prácticas replican la lógica de otras industrias, como la tabacalera, que priorizan ganancias sobre la salud pública”.

Investigaciones han demostrado que la exposición a marketing de alcohol se asocia con mayor probabilidad de iniciar y aumentar el consumo.7,8 Estas prácticas constituyen una forma de explotación comercial del discurso de igualdad de género, transformando conquistas sociales en oportunidades de mercado para aumentar ventas.

“Es importante reconocer que el aumento del consumo de alcohol en mujeres no es sinónimo de empoderamiento, sino también resultado de estrategias comerciales que han capitalizado el discurso de igualdad para expandir su mercado. La verdadera autonomía requiere información clara y políticas públicas con perspectiva de género que protejan la salud frente a intereses económicos. Defender los derechos de las mujeres también implica garantizar entornos que no normalicen riesgos prevenibles”, afirmó Gabriela Hernández de Voces jóvenes por el Derecho a la Salud Mx.

Proteger la salud y los derechos de las mujeres requiere políticas públicas firmes, como son el aumento de los impuestos, la prohibición de la mercadotecnia, publicidad y promoción y la regulación de la disponibilidad del alcohol, basadas en evidencia científica y libres de interferencia de la industria alcoholera. La equidad de género también implica garantizar entornos que no promuevan activamente el consumo de productos asociados con cáncer, violencia y múltiples enfermedades prevenibles.

Brenda Collazos, joven representante de la iniciativa “Voces jóvenes por el Derecho a la Salud Mx” indicó que “No es inocente que justo ahora, cuando más hablamos de igualdad, seamos vistas como un mercado en expansión. Tenemos que cuestionar estas dinámicas y preguntarnos por qué casi todos nuestros espacios de convivencia giran en torno al alcohol. Exigir información clara y políticas públicas que prioricen nuestra salud sobre las ganancias y, sobre todo, se tiene que entender que ser libres no debería implicar convertirnos en el nuevo objetivo de venta de una industria que se adapta a nuestras luchas para seguir creciendo”.

Kristina Sperkova, presidenta de Movendi International, señaló: «En el Día Internacional de la Mujer, debemos decir la verdad: allí donde la industria del alcohol apunta a las mujeres, el daño aparece. El aumento del cáncer de mama, las enfermedades hepáticas y la dependencia son resultados predecibles de las estrategias de la Gran Industria del Alcohol que convierten a las mujeres en centros de ganancias. Los gobiernos tienen la responsabilidad legal y de derechos humanos de prevenir daños evitables. Una política integral de alcohol es una medida esencial para promover la salud y los derechos de las mujeres, y el momento de actuar es ahora.

Foto: Archivo (Ilustrativa)

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