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Debilidad electoral

Original y Copia

Por Martín de J. Takagui

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum ha demostrado ampliamente su preocupación por lograr esa tan mentada reforma electoral, con la que se busca eliminar diputados de minorías o plurinominales, en la que se busca debilitar al Instituto Nacional Electoral y reducir los recursos que se dan oficialmente a los partidos políticos.

Se trata, sin duda, de una reforma que busca beneficiar o favorecer electoralmente a los candidatos de Morena y a ese partido que hoy está en el poder, a fin de preservar su hegemonía por tiempo indefinido, emulando lo que hace casi cien años, 98, para ser exactos, hizo el Partido Nacional Revolucionario, que después cambió su nombre a Partido de la Revolución Mexicana y se extingue como Partido Revolucionario Institucional.

Los tiempos son otros, los mexicanos estamos informados, la gente no se cree ya los discursos mareadores que convencían, en el mejor de los casos, porque muchas veces no era necesario que la gente escuchara las frases de los políticos directamente, sino que el propio partido contaba con voceros que transmitían los mensajes al grueso de la población de boca en boca.

Pero ¿en realidad se requiere de una reforma electoral para garantizar el triunfo electoral de los candidatos morenistas?

La verdad es que si bien, la reforma fallida de la presidenta se rechazó porque ni el Partido del Trabajo ni el Verde Ecologista dieron su brazo a torcer para desaparecer a los diputados plurinominales, porque de ser así ellos se quedarían sin una fuerza legislativa real, en realidad quienes más le ayudan a Morena a ganar son el PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano.

Es que realmente no representan un peligro electoral para Morena ninguno de los tres partidos opositores, pues con eso de que andan dando tumbos, buscando la manera de recuperar la confianza de los mexicanos, no han encontrado aquella propuesta que les permita recuperar sus fuerzas electorales.

Jorge Romero, presidente nacional del PAN, al tomar la dirigencia que logró por una elección interna hizo un supuesto relanzamiento cuya novedad es que cambió el logotipo, porque no se vio nada que pudiera reanimar a la gente a votar por el blanquiazul.

Al no encontrar una respuesta de la gente, después de casi un año, ahora dice el PAN que se abre a la ciudadanía por completo, que ahora se han quitado los candados y los requisitos para poder ser militante de ese partido que hace casi 90 años fundó Manuel Gómez Morín.

Y hago referencia a aquel gran político de derecha, porque ahora Jorge Romero asegura que “el PAN volverá a sus orígenes”, en busca de la reconciliación del PAN con la sociedad mexicana, pero lo cierto es que la sociedad mexicana no es ya la misma que fue hace cien o 90 años, por lo tanto habrá de ser otro esfuerzo infructuoso y eso se puede adelantar desde ahora.

Por lo que hace al Partido Revolucionario Institucional, las cosas están más o menos igual, con Alejandro Moreno Cárdenas como presidente del Comité Ejecutivo Nacional, desde que llegó a la dirigencia comenzó a mostrar los estertores de muerte y lo dijimos desde entonces, que él sería el enterrador del tricolor, pues no mostró nunca una estrategia encaminada a recuperar lo que se había perdido desde antes de 2018.

Peor aún se ven las cosas para esos dos partidos y para el partido Naranja, Movimiento Ciudadano, que se dice partido de los jóvenes y que nomás no tiene ninguna propuesta que llame a la juventud a militar bajo esas siglas.

Hoy el Partido Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum no necesitan una Ley Maduro para asegurar su triunfo electoral, pues quienes le han asegurado esa victoria son, principalmente, el PAN y el PRI. Morena la tiene fácil para los comicios de 2027, no tendrán mucho contrapeso electoral.

Quizás lo que tendrá que resolver Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, serán los conflictos internos, la lucha por el poder desde adentro, con aquellas tribus que antes fueron perredistas y ahora militan en Morena, que en su momento le representaron un gran problema interno al desaparecido partido amarillo.

Morena no requiere ni siquiera de un plan B en materia electoral, sus adversarios le están haciendo el trabajo electoral en favor de los candidatos guindas que, sin duda podrán refrendar, ahora sí con votos la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, el Senado de la República permanecerá igual.

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