- Exposición devela como juguete e indumentaria son lenguajes culturales que se aprenden desde la niñez
- El mundo en miniatura. Muñecas, textiles y juguetes tradicionales mexicanos, se exhibe en el Museo de la Indumentaria Mexicana hasta el 2 de mayo
- Reúne poco más 140 piezas, entre trompos, yoyos, canicas, papalotes, carritos, trenecitos, avioncitos y cocinitas, así como diversos textiles y fotografías de la Colección Luis Márquez Romay
“En la exposición se exhiben juguetes como las muñecas que portan los trajes regionales que tenemos en nuestro país y que son parte de nuestras tradiciones, de nuestra historia, de lo que somos en lo más profundo de nuestra médula: nuestra mexicanidad”, destacó el rector de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), doctor Rafael Tovar y Lopez-Portillo.
Durante la inauguración de la exposición El mundo en miniatura. Muñecas, textiles y juguetes tradicionales mexicanos, que se exhibe en el Museo de la Indumentaria Mexicana, el doctor Tovar indicó que, en la muestra, idea de la maestra Martha Ríos de Molina, se exhiben juguetes mexicanos con los que se crea un diálogo con la colección Luis Márquez Romay de indumentaria mexicana, que la UCSJ resguarda.
“Es una forma de crear un diálogo con estos distintos juguetes: las matatenas, los yoyos, los trompos, los trenecitos de madera, los de latón, todos estos juguetes que, al igual que nuestra indumentaria, forman parte de nuestras tradiciones más arraigadas”, declaró ante niñas y niños del Colegio Cristóbal Colón.
Por su parte, la maestra Martha Ríos de Molina, directora del Museo de la Indumentaria Mexicana, afirmó que el montaje fue la oportunidad de “poder sacar ese niño que todos llevamos dentro, ese niño nunca se ha ido de nosotros”.
“La exposición nos lleva y nos recuerda ese pequeño mundo que, como decía, todos llevamos dentro y que ojalá no se nos olvide nunca porque es maravilloso”, finalizó.
La muestra El mundo en miniatura. Muñecas, textiles y juguetes tradicionales mexicanos, dedicada al universo del juguete infantil tradicional mexicano, está integrada por poco más de 140 piezas, entre trompos, yoyos, canicas, papalotes, carritos, trenecitos, avioncitos y cocinitas aparecen aquí como detonadores de historias, destrezas y encuentros entre niños y niñas.
Más allá de su dimensión lúdica, el juguete tradicional funciona también como un primer sistema de aprendizaje cultural. A través del juego, los niños ensayan el mundo que observan a su alrededor: reproducen gestos cotidianos, imaginan viajes y aventuras, recrean el espacio doméstico y construyen pequeñas escenas de convivencia. En este proceso, el juego no inventa la cultura: la aprende, la interpreta y la transmite.
Dentro de este universo lúdico, la muñeca ocupa un lugar especial. En muchas comunidades de México, las muñecas tradicionales reproducen fielmente la indumentaria de sus regiones de origen. Confeccionadas en tela y vestidas con huipiles, rebozos, listones y bordados, estas figuras se convierten en un puente entre el juguete y el textil.
Son, en cierto sentido, textiles convertidos en juego: pequeñas representaciones de la identidad comunitaria que enseñan, desde la infancia, formas de pertenencia, cuidado y vida social.
Las muñecas tradicionales indígenas constituyen una expresión relevante del patrimonio cultural, en la que convergen el juego, la identidad y la transmisión de saberes. En la exposición se integran ejemplos representativos de diversas regiones y grupos culturales, entre ellos otomíes, tzotziles, tehuanas del Istmo de Tehuantepec, rarámuri, amuzgas, triquis, seris, purépechas, tének, mazatecas, mixes, wixárikas, así como mazahuas, mestizas y de la comunidad chamula, además de las emblemáticas muñecas “Lupitas” de cartonería.
A través de estas piezas, la indumentaria femenina se reproduce en escala, conservando técnicas, materiales y diseños propios de cada contexto cultural. Más allá de su función lúdica, las muñecas operan como dispositivos de aprendizaje simbólico, donde la niña reconoce, apropia y proyecta su pertenencia cultural al identificarse con la vestimenta que portan —misma que remite a la de su madre, su abuela o su comunidad—. De este modo, se constituyen como un medio de continuidad intergeneracional, que refuerza valores, prácticas y memorias vinculadas a la vida cotidiana y a la tradición.
Esta relación entre juguete e indumentaria permite comprender que ambos comparten una misma función simbólica. Así como el textil indígena transmite memoria, cosmovisión y pertenencia, el juguete enseña roles sociales, habilidades y formas de relación con los otros. Ambos son lenguajes culturales que se aprenden desde la niñez.
La exposición reúne también una selección de seis fotografías de Luis Márquez Romay, cuyo trabajo documentó con sensibilidad distintos aspectos de la cultura mexicana. Sus imágenes permiten observar cómo el juego infantil, los juguetes y los objetos cotidianos forman parte de un paisaje cultural más amplio, donde la infancia participa activamente en la transmisión de saberes y tradiciones.
La mayoría de los juguetes aquí presentados han sido elaborados artesanalmente en madera, tela u otros materiales sencillos. Son piezas nacidas de las manos de artesanos que han preservado técnicas y formas transmitidas de generación en generación, recordándonos que el juguete tradicional es también una expresión viva del patrimonio cultural de México.
Esta exposición invita al visitante a reencontrarse con la experiencia compartida del juego: recordar canciones, cuentos, travesuras y objetos que habitan en la memoria de la infancia. En ese pequeño universo de miniaturas —entre muñecas, trompos y textiles— el juguete deja de ser únicamente un objeto y se convierte en testimonio cultural, puente entre generaciones y recordatorio de que la imaginación infantil continúa tejiendo la memoria colectiva.
La exposición se exhibe del 17 de marzo al 2 de mayo, con horario de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00 horas, sábados, de 10:00 a 15:00 horas. La entrada es libre.
Fotos: Cortesía El Claustro

