* Con motivo del Día Mundial de la Salud Bucal, los expertos alertan de que un cepillo dental mal cuidado puede acumular millones de bacterias
MADRID, España.- El teléfono móvil está considerado uno de los objetos más sucios de nuestro día a día. Sin embargo, hay otro objeto de uso cotidiano que puede acumular incluso más bacterias si no se cuida correctamente: el cepillo de dientes.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Bucal, que se celebra el 20 de marzo, el prestigioso odontólogo doctor Iván Malagón advierte que el cepillo dental puede convertirse en un auténtico reservorio de bacterias cuando no se utiliza o mantiene de forma adecuada.
“Muchas personas no son conscientes de que el cepillo de dientes también necesita una correcta higiene y mantenimiento. Si no se limpia bien, se guarda húmedo o no se cambia con la frecuencia adecuada, puede acumular bacterias procedentes de la propia boca”, explicó el especialista.
De hecho, algunos estudios señalan que un cepillo de dientes puede albergar hasta 10 millones de bacterias cuando no se mantiene correctamente.
Un hábito muy extendido… pero no siempre bien hecho
Cepillarse los dientes es uno de los hábitos de higiene más interiorizados en la sociedad. Sin embargo, los datos muestran que todavía queda margen de mejora.
Según estudios sobre hábitos de higiene bucodental, alrededor del 14% de los adultos en España no se cepilla los dientes con la frecuencia mínima recomendada, y muchos de los que sí lo hacen cometen errores en la técnica o en el cuidado del cepillo.
“Nos encontramos con frecuencia con pacientes que creen que se cepillan correctamente, pero en realidad están cometiendo pequeños errores que, con el tiempo, pueden afectar a la salud bucal”, indicó el doctor Malagón.
Los errores más comunes con el cepillo de dientes
Entre los fallos más habituales que los especialistas observan en consulta se encuentran:
- No cambiar el cepillo a tiempo.
El cepillo debe renovarse aproximadamente cada tres meses, o antes si las cerdas están abiertas o deformadas.
- Cepillarse con demasiada fuerza.
Aplicar más presión no limpia mejor y puede provocar desgaste del esmalte o retracción de las encías.
- Mojar el cepillo antes de usarlo.
Este gesto tan habitual diluye el dentífrico y reduce su eficacia.
- No limpiarlo después del cepillado.
Es importante enjuagarlo bien para eliminar restos de alimentos y bacterias.
- Guardarlo húmedo o con capuchón.
La humedad favorece la proliferación de microorganismos.
Más técnica y menos fuerza
Otro de los errores más frecuentes es pensar que cepillarse más veces o con más fuerza mejora la higiene dental. Sin embargo, los expertos insisten en que no es así.
“Existe la creencia de que cuanto más nos cepillamos o más fuerte lo hacemos, más limpios estarán los dientes, pero esto no es cierto. En salud bucal, más no es mejor”, destacó el doctor Malagón.
En la mayoría de los casos, dos cepillados diarios bien realizados durante al menos dos minutos son suficientes para mantener una buena salud bucal.
La boca, una señal de alerta del organismo
Los expertos recuerdan además que la salud bucal está estrechamente relacionada con la salud general del organismo.
“La boca es una puerta de entrada al cuerpo y muchas enfermedades sistémicas pueden manifestarse en ella o detectarse de forma precoz durante una revisión dental”, señala el doctor Malagón.
Por ello, además de mantener una rutina correcta de higiene bucodental, los especialistas recomiendan acudir al dentista al menos una vez al año para revisión y prevención. Más vale prevenir que curar.
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