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Se me antoja una Cuba Libre

Foto Ricardo Burgos

Por Ricardo Burgos Orozco

Una Cuba Libre es un coctel clásico y refrescante que combina ron blanco, refresco de cola y lima o limón, preparado en un vaso alto. Lo remueves con una cuchara de bar para integrar los sabores. Lo puedes preparar también con ron dorado o añejo.

Otra cosa muy diferente – ya no hablemos de bebidas — es pensar en la libertad de esa hermosa isla y en su desarrollo social, económico y político, impedido primordialmente por dictadores, que han abusado del pueblo con el pretexto de un cambio socialista que nunca ha llegado – y que todos esperaban – desde el 1 de enero de 1959 con el triunfo de la revolución cubana y la huida de Fulgencio Batista.

En aquel 1959, Fidel Alejandro Castro Ruz tomó el poder de Cuba con grandes expectativas internas e internacionales; era un abogado marxista, aunque esa profesión la ejerció muy poco porque se dedicó más que nada a la actividad revolucionaria. De inicio, estableció buenas relaciones con Estados Unidos, pero realizó algunas expropiaciones a ciudadanos norteamericanos que no gustaron a la Casa Blanca, que le aplicó, como castigo, un embargo económico e intentó destituirlo, pero el líder antillano se asoció con la Unión Soviética y permitió que los soviéticos instalaran armas nucleares en la isla, lo cual provocó la llamada Guerra Fría entre las dos potencias.

Fidel Castro se convirtió en otro dictador, como lo fue Batista, al crear un Estado socialista unipartidista de ideología marxista leninista bajo el mando del Partido Comunista de Cuba – una aspiración en México de Andrés Manuel López Obrador y su sucesora Claudia Sheinbaum Pardo, aunque por la cercanía con Estados Unidos deben simular que aquí hay democracia, sucesión –con un López Obrador en el poder tras bambalinas — y participación de partidos de oposición, cada vez más acotada –.

Al fallecimiento de Fidel Castro Ruz, a los 90 años de edad, en 2006 tomó el poder su hermano Raúl Castro Ruz y luego lo heredó en 2018 a Miguel Díaz – Canel, quien fue “electo” por la Asamblea Nacional del Poder Popular mediante una votación indirecta y nominal en la que fue el único candidato.

Desde 1959 Cuba está gobernada por una dictadura inepta que no ha sabido sostener el desarrollo relativo que se vivió con Fulgencio Batista. En aquel tiempo era uno de los países más prósperos de Latinoamérica en renta per cápita, pero con una gran dependencia de la industria azucarera y del capital norteamericano. Con Fidel Castro se nacionalizaron empresas privadas y estadounidenses, se implementaron reformas radicales y se persiguió a la oposición con encarcelamiento y persecuciones. También se buscó reducir la desigualdad bajo un modelo represivo de libertades civiles.

Cuba es ahora una nación con múltiples rezagos, pobreza y hambre. Sus gobernantes no han sabido cumplir la promesa de bienestar que prometieron cuando derrocaron a Batista en 1959. El dictador Miguel Díaz – Canel y la cúpula en el poder acusan a un supuesto bloqueo norteamericano por todos los males del país. Nada más alejado de la realidad; es cierto que Estados Unidos tiene un embargo económico de ciertos productos, pero la isla tiene intercambio comercial y económico con muchas otras naciones. El gobierno de La Habana es mal administrador, aunque le conviene alegar que están bloqueados para chantajear con ese pretexto.

Afines a su ideología marxista leninista – anticuada y obsoleta –, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo han apoyado a Cuba con todo lo que pueden. Incluso le han mandado petróleo y otros apoyos en altas cantidades, dicen que gratis, no para beneficio del pueblo cubano, sino del dictador Miguel Díaz – Canel y sus socios. Además, el gobierno de Morena mantiene en el país a 552 médicos de la isla a quienes no les pagan directamente; a ellos les dan un mínimo porcentaje para su sobrevivencia en territorio nacional y el resto va directo a las arcas también de Díaz – Canel. Una situación prácticamente de esclavos para estos profesionales de la salud.

Lo peor fue cuando López Obrador se atrevió a condecorar al dictador Miguel Díaz – Canel con la Orden Mexicana del Águila Azteca en grado de Collar (máxima distinción a extranjeros en México) en un acto vergonzante el 11 de febrero de 2023 en Campeche, dizque por su labor en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y su apoyo durante la pandemia. Y en 2021 Díaz – Canel fue invitado de honor al desfile del 16 de septiembre y hasta pronunció un discurso ¡Un sátrapa! Increíble, pero cierto.

Mejor voy a prepararme mi Cuba Libre para el coraje.

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