Por: MARCOS H. VALERIO
En una charla franca y sin filtros, el Fiscal General de Justicia de Sonora, Gustavo Salas Chávez, desmenuzó la investigación que tiene en vilo a la capital sonorense: una serie de fallecimientos y afectaciones graves vinculadas a tratamientos médicos aplicados en un consultorio particular, donde supuestamente se usaban soluciones inyectables y sustancias cuya composición inicial era desconocida.
Con el tono sereno pero firme de quien maneja un caso delicado, Salas Chávez reconstruyó cómo inició todo:
“Recibimos la primera denuncia por el fallecimiento de una persona tras recibir una aplicación en este lugar. En ese momento no conocíamos el contenido exacto de esas sustancias. Al día siguiente, llegó otra denuncia: una dama que falleció en un hospital público. Procedimos con los protocolos de ley, necropsias y todo lo necesario”.
La Fiscalía actuó rápido. Aseguraron el inmueble para fines de investigación criminal, mientras las autoridades de Salud lo clausuraron por temas epidemiológicos.
“Nosotros nos enfocamos en la parte penal, ellos en la sanitaria”, explicó el fiscal.
Lo que comenzó con dos casos trágicos se convirtió en algo mayor. Tras más de 117 actuaciones ministeriales, la Fiscalía integró ocho carpetas de investigación. No todas corresponden a muertes: algunas personas sufrieron afectaciones graves en su salud, otras se recuperaron afortunadamente, y hubo casos de tratamientos adicionales (como una aplicación en la rodilla) realizados por el mismo médico tratante.
“Tenemos 51 declaraciones y entrevistas recabadas hasta ahora —detalló Salas Chávez—. Hemos escuchado a víctimas directas que sobrevivieron, a familiares de los fallecidos (víctimas indirectas) y también recogimos señalamientos directos de un familiar que mencionó proveedores de los productos usados en el sitio”.
Sorprendentemente, según el fiscal, la mayoría de esos proveedores cuentan con permisos correspondientes. Algunos productos ni siquiera se fabrican en México, sino que provienen de distribuidores autorizados, incluso con insumos de Europa. “No eran fabricados ilegalmente en territorio nacional, al menos los que nos señalaron”, aclaró.
RIGOR CIENTÍFICO, LA CLAVE
En coordinación con la Secretaría de Salud, obtuvieron muestras de los cuerpos (a través de necropsias e histopatológicos) y de los indicios encontrados en el lugar: soluciones prellenadas, botellas con líquidos y otros materiales
Todo fue enviado el 2 o 3 de abril a laboratorios de máxima especialidad en la Ciudad de México, como la Comisión de Control Analítico o equivalentes de alta precisión (CAYAC), considerados de los más avanzados en América
“Ha habido un cuidado extremo en el manejo de la información y un rigor científico fundamental”, enfatizó el fiscal.
Gracias a ese trabajo pericial —que incluye exámenes toxicológicos, criminalísticos y dictámenes especializados—, la investigación avanzó hasta obtener un mandamiento judicial en contra del presunto responsable principal.
DECLARACIONES DE LA Ssa
Por su parte, el titular de la Secretaría de Salud de Sonora, David Kershenobich, informó que hasta el momento diez personas resultaron afectadas por los sueros aplicados en el consultorio: Seis de ellas fallecieron, dos fueron dadas de alta y dos permanecen hospitalizadas, una de ellas en estado grave.
Además, existe un undécimo caso de una persona que recibió una inyección en la rodilla, presentó síntomas y ya fue dada de alta.
Kershenobich explicó que se recogieron muestras para COFEPRIS y se están analizando. Los resultados preliminares sugieren una posible contaminación bacteriana, ya que algunos pacientes presentaron altos niveles de glóbulos blancos y signos de coagulación intravascular diseminada, asociados a sepsis.
El funcionario hizo un llamado a la población para que acuda únicamente a sitios con registro sanitario y advirtió que “los sueros no siempre son efectivos, ya que en muchos casos contienen mezclas de vitaminas y otras sustancias que no tienen beneficio demostrado, como células madre”.
Anunció que la clínica implicada fue clausurada y se está investigando si el problema fue causado por el suero mismo o por un contaminante externo. Pidió paciencia a la ciudadanía mientras se obtiene toda la información necesaria para un análisis completo.
Kershenobich aclaró que el médico que administraba los sueros está plenamente identificado y que las aplicaciones también se realizaban a domicilio. Aunque el sitio contaba con autorización, se debe analizar cuidadosamente lo que ocurrió internamente.
Detalló que las muestras de tejido se enviaron al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán para su revisión, y que la Fiscalía del Estado de Sonora realiza una investigación paralela para deslindar responsabilidades y tomar acciones tanto administrativas como penales.
“Es común que las personas utilicen sueros para reanimarse o hidratarse —señaló—, pero es fundamental analizar con precisión qué sucedió exactamente en este caso”.
La Presidenta de la República mencionó la importancia de investigar el uso de sueros en el país. En ese sentido, la Fiscalía del Estado de Sonora continúa su investigación con sus peritos, mientras que la Secretaría de Salud, a través de COFEPRIS, también analiza el caso para determinar responsabilidades y tomar las medidas administrativas correspondientes. Se informará a la población con más detalles cuando haya información adicional.
La charla con Salas Chávez y las precisiones de David Kershenobich dejan claro que tanto la Fiscalía como las autoridades sanitarias no actúan a la ligera: coordinan esfuerzos, respetan los protocolos y avanzan con evidencia sólida. Mientras esperan los resultados definitivos de los laboratorios especializados, las carpetas siguen abiertas y el caso no se cierra.
“Estamos ante un asunto serio que involucra vidas humanas. Nuestro compromiso es llegar hasta las últimas consecuencias con transparencia y apego a la ley”, concluyó el Fiscal General.
CHARLAS DE TABERNA
MARCOS H. VALERIO
De
Para DeReporteros

