Metropoli

La infancia toma el Zócalo: una noche para volver a creer, cantar y recordar con “31 Minutos”

Claudia Carrillo 

La ciudad no siempre late al mismo ritmo… pero hay noches en las que el corazón de todos coincide en un solo lugar. Este 30 de abril, el pulso de la infancia, la nostalgia y la alegría colectiva se dará cita en el Zócalo de la Ciudad de México, donde la música y la imaginación transformarán la plaza en un escenario de recuerdos vivos.

En el marco del Día de las Niñas y los Niños, el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, abre un espacio donde no hay boletos ni barreras: solo la posibilidad de compartir. A las 19:00 horas, bajo el cielo abierto, la emblemática agrupación chilena 31 Minutos tomará el escenario con un concierto gratuito que promete ser mucho más que un espectáculo.

Porque no se trata únicamente de canciones.

Se trata de volver a escuchar, como si fuera la primera vez, esas melodías que marcaron generaciones: “Mi muñeca me habló”, “Me cortaron mal el pelo”, “Bailan sin cesar”, “Objeción denegada”… himnos que nacieron desde la ironía, el humor y una ternura profundamente inteligente.

31 Minutos no es solo un proyecto musical. Desde su origen en 2003, como un noticiero de títeres que rompió todas las reglas, logró algo poco común: hablarle a las infancias sin subestimarlas y, al mismo tiempo, decirle verdades incómodas al mundo adulto. De la mano de personajes inolvidables como Tulio Triviño, Juanín Juan Harry y Benito Bodoque, construyó un lenguaje propio donde la risa también invita a pensar.

Esa esencia crítica, lúdica y profundamente humana es la que llegará al Zócalo en una presentación especial pensada para este encuentro único con el público mexicano.

Pero hay algo más

Este concierto no solo convoca a quienes crecieron viendo el programa; también abre sus puertas a nuevas generaciones, reafirmando que la cultura debe ser un derecho compartido. Por ello, el evento contará con espacios accesibles para personas con discapacidad, recordando que la inclusión no es un gesto, sino un compromiso.

Así, en una noche que promete ser luminosa, miles de voces cantarán al unísono. Niñas, niños, madres, padres, abuelos… todos reunidos en una misma emoción: la de reconocerse en canciones que, entre risas, han sabido decir verdades.

Porque hay espectáculos que entretienen… y hay otros que se quedan a vivir en la memoria.

Fotos: Cortesía

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