Claudia Carrillo
En millones de hogares mexicanos, un perrito no es solo una mascota: es compañía, es consuelo, es familia. Sus pasos llenan de vida los espacios y su lealtad transforma rutinas.
Hoy, esa conexión profunda entre humanos y animales está dando un nuevo paso: convertirse también en un acto de amor por el planeta.

En México, 7 de cada 10 hogares conviven con al menos un animal de compañía. Esta realidad, que habla de cariño y cercanía, también abre una oportunidad urgente: repensar cómo cuidamos a quienes tanto nos dan, sin dejar una huella negativa en el entorno.
Frente a este panorama donde el país genera más de 108 mil toneladas de residuos sólidos urbanos al día, iniciativas que unan el bienestar animal con la responsabilidad ambiental comienzan a cobrar fuerza.
En ese contexto, PetFest 2026 y Greenpeace unen esfuerzos para impulsar un cambio en los hábitos de cuidado de perros y gatos, demostrando que amar a nuestros animales también implica cuidar el mundo que habitan.
El encuentro se llevará a cabo el 23 y 24 de mayo en Campo Marte, en la Ciudad de México, y busca algo más que reunir amantes de los animales: pretende sembrar conciencia.
Como parte de esta alianza, se desarrollará un taller donde las y los asistentes podrán crear juguetes para sus perritos y gatitos utilizando ropa reciclada. Más que una actividad recreativa, será una experiencia que conecta creatividad, responsabilidad y cariño: transformar lo que parecía desecho en momentos de juego, bienestar y vida.

Esta propuesta responde a una tendencia creciente de tutores que buscan tomar decisiones más informadas, reduciendo su impacto ambiental sin comprometer el bienestar de sus animales.
“Hoy el bienestar animal no se puede entender sin hablar de responsabilidad ambiental. En PetFest estamos impulsando una comunidad más informada, donde cuidar a perros y gatos también significa tomar decisiones que impacten positivamente en el planeta”, señaló Brenda Salayandía, fundadora de PetFest.
Más allá de un festival, esta alianza representa una invitación a mirar a nuestros animales con mayor conciencia, a reconocerlos como parte de un ecosistema y a entender que cada pequeño cambio cuenta.

Porque ellos, con su amor incondicional, ya hacen su parte todos los días.
Ahora, toca a la sociedad hacer lo suyo.
Fotos: Cortesía

