Por Ricardo Burgos Orozco
En el gobierno y especialmente la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no deja de afirmar que México está de moda, al referirse a que el país se ha convertido en un destino líder a nivel internacional para el turismo y la inversión, citando récords históricos en la llegada de visitantes extranjeros en 2026.
Según Sheinbaum Pardo México ya registró una marca histórica de casi nueve millones de visitantes extranjeros; además, somos ricos en cultura, gastronomía y legado histórico.
Todo eso es muy cierto, pero en los días recientes nuestro país se puso “más de moda” a nivel mundial por un acontecimiento inédito: el atentado de un desquiciado solitario el pasado 20 de abril arriba de la pirámide de la Luna en la zona arqueológica de Teotihuacán. El tipo asesinó a una turista canadiense e hirió a varias personas más, a quienes tuvo como rehenes durante varios minutos; cuando lo perseguía la Guardia Nacional para capturarlo en el mismo sitio, lo lesionaron de una pierna y antes de ser capturado vivo, se dio un balazo y falleció.
Aunque la noticia provocó un impacto internacional de gran escala, en México, presidencia de la república pidió a los medios de comunicación mexicanos, en su mayoría afines al gobierno, que minimizaran el hecho. Por ello, al día siguiente sólo dos periódicos publicaron la nota como principal.
Mientras tanto, los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido emitieron alertas de viaje a sus ciudadanos y en especial no visitar la zona de Teotihuacán: todo eso a menos de 50 días del inicio del Campeonato Mundial de Futbol el 11 de junio en el otrora Estadio Azteca hoy Banorte o Ciudad de México.
Para el gobierno de Morena, a unas horas del atentado ya todo estaba olvidado, se abrió nuevamente la zona arqueológica como si nada hubiera pasado – ahora sí con altas medidas de seguridad porque el día del atentado no había ni siquiera policías alrededor de las pirámides porque duraron diez minutos para llegar al lugar — y en su conferencia de prensa matutina, Sheinbaum Pardo reportó que el primer día de reapertura, había filas de turistas en Teotihuacán, ávidos de conocer nuestras pirámides. Eso sí, restringieron el lugar del atentado para continuar con las investigaciones del caso.
Otro acontecimiento que nos puso de moda en el mundo fue el viaje de Claudia Sheinbaum Pardo a Barcelona, España, a la Cuarta Cumbre de la Defensa de la Democracia, el 17 y 18 de abril pasados, con la participación de los gobiernos de España, Colombia, Brasil y Uruguay.
La nota relevante fue que en esa reunión, considerada extraoficialmente anti Trump, la presidenta de México abogó y defendió a la dictadura cubana y se manifestó contra el supuesto “bloqueo” de Estados Unidos contra Cuba – que en realidad es embargo — y pidió la liberación de Cristina Kirshner, encarcelada en 2025 por acusaciones por administración fraudulenta. Qué necesidad de hacer ese ridículo internacional. Y para colmo, la mandataria morenista llevó porras a los lugares en donde estuvo en Madrid y Barcelona, como si estuviera en campaña política.
Es cierto, México está de moda…hasta en lo negativo.

