*Además, el 48 % considera insuficiente la respuesta de Sheinbaum ante eso
JUAN GARCÍAHEREDIA
Seis de cada 10 mexicanos creen que el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sí tuvo vínculos con el narcotráfico, según un sondeo realizado por la encuestadora Polister, realizada -se dice- a nivel nacional mediante entrevistas telefónicas automatizadas a mil adultos.
De acuerdo con un comunicado de la firma, un estudio nacional levantado por esa encuestadora revela que las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, han tenido un impacto inmediato en la opinión pública mexicana.
“El nivel de conocimiento del caso es particularmente alto: 76.5 por ciento de los encuestados afirma haber escuchado o visto información sobre el tema, lo que confirma que se trata de una crisis que logró instalarse rápidamente en la conversación pública”, señala la información aclarando que dicha encuesta tiene un margen de error de más o menos 3.1 por ciento y un nivel de confianza del 95 por ciento.
“Los resultados que se presentan a continuación corresponden exclusivamente a ese segmento informado. Entre quienes dijeron conocer el caso, 60.0 por ciento considera creíble que Rocha Moya haya tenido vínculos con el crimen organizado, en línea con lo señalado por autoridades estadounidenses. En contraste, 22.8 por ciento no lo cree, mientras que 17.2 por ciento no tiene una postura definida, lo que sugiere que la percepción pública aún podría moverse conforme avance el caso”, indica la encuestadora en su comunicado.
INSUFICIENTE RESPUESTA DE SHEINBAUM
Asimismo, añade que la reacción del gobierno federal también enfrenta una evaluación crítica. Entre las personas informadas, 48.0 por ciento considera que la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum fue insuficiente y que debió actuar con mayor firmeza, frente a 38.0 por ciento que la considera adecuada. Un 14.0 por ciento no tiene una postura clara al respecto.
“El impacto político del caso es evidente”, subraya Polister explicando que el 79.9 por ciento de quienes están informados considera que el escándalo afecta la imagen de Morena, de los cuales 66.5 por ciento opina que el daño es significativo. Esto posiciona el caso no solo como una crisis individual, sino como un evento con implicaciones partidistas más amplias.
La opinión pública también se inclina hacia consecuencias más severas. A pesar de la licencia solicitada por el gobernador, 53.0 por ciento considera que debería renunciar definitivamente al cargo, mientras que 40.1 por ciento cree que podría regresar si se demuestra su inocencia.
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es el empate en la confianza institucional. El 46.8 por ciento de los informados preferiría que Rocha Moya fuera juzgado en Estados Unidos, frente a 45.0 por ciento que considera que el caso debe resolverse en México. Este resultado refleja una división profunda en la percepción sobre la capacidad del sistema de justicia mexicano para atender casos de alto perfil, puntualiza esa casa encuestadora.
Por otra parte, puntualiza que el caso trasciende la figura del gobernador. El 71.9 por ciento de quienes conocen el tema cree que el gobierno de Estados Unidos podría presentar acusaciones contra otros funcionarios vinculados a la Cuarta Transformación, mientras que solo 18.3 por ciento considera que se trata de un caso aislado. Este dato introduce en la opinión pública la idea de un posible problema estructural.
“La velocidad con la que la opinión pública se forma en este caso es notable. No solo hay un alto nivel de conocimiento, sino que la mayoría ya tiene una postura definida sobre la credibilidad de las acusaciones y sus implicaciones. Cuando esto ocurre, el caso deja de ser un evento aislado y se convierte en una narrativa política más amplia”, señaló la directora de Polister Encuestadora, Ana Milagros Oreja.
Fotos: Cortesía

