Por Martín de J. Takagui
Ya son 25 años de crecimiento de los niveles de inseguridad, de incremento en las cifras de homicidios dolosos, aunque se ha dicho que en esta administración los asesinatos han bajado, pero las percepciones de la gente dicen lo contrario, mientras que el asalto a transportes de carga cada día cuestan más a los empresarios mexicanos y extranjeros que han decidido invertir en México.
Empresarios, particulares, vecinos y habitantes comunes de casas y unidades habitacionales han tenido que contratar servicios de seguridad privada, para que cuiden sus casas, sus empresas, sus calles, sus unidades y sus camiones, en los que transportan las mercancías que producen, que importan o que se van a exportar.
De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Seguridad Privada, el costo del delito para los mexicanos en general es de 269.6 miles de millones de pesos al año, esto sin tomar en cuenta el número de muertes que se registran en muchos de los asaltos y esa cifra es alarmante, pues representa el 1.07 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
Lo anterior se traduce en pérdidas, inversiones, compra de equipos de seguridad y sistemas tecnológicos, además de pago por la presencia de personal especializado que permanece en las puertas de empresas, de unidades habitacionales, edificios de vivienda o de casas habitación particulares.
La sociedad paga, además de los costos del delito antes señalados fuertes sumas que anualmente representan 91.8 miles de millones de pesos en el pago a empresas privadas que diseñan estrategias y plataformas de servicios para evitar, prevenir, disuadir y atacar cualquier intento de robo.
De esta manera, la sociedad, los empresarios y los particulares están subsidiando o pagando por la seguridad que el Estado no ha sido capaz de brindar a los mexicanos, a través de la contratación de sistemas de seguridad privada, ya sea con cámaras, permanencia de personal o sistemas de alarmas, a fin de proteger sus propiedades y su patrimonio.
El especialista en sistemas de seguridad privada, ingeniero Mario Salomón Pineda explica que es una realidad el hecho de que la sociedad paga por la seguridad que el Estado no ha podido brindar con eficiencia, debido a que la presencia de personal y patrullas de seguridad privada, siempre es un elemento inhibitorio.
Ejemplo de ello es cuando en una zona industrial, donde poco llegan las patrullas oficiales, existe una empresa que cuenta con un sistema de seguridad personal y tecnológico, es evidente que existe la presencia de personal afuera de las puertas, además de que hay iluminación en la calle, seguramente también hay cámaras de seguridad, que, si bien, muchas veces no se ven, es seguro que están ahí.
Esa simple presencia, argumenta, es un elemento o una serie de elementos inhibitorios, pues aunque la empresa o la casa de junto no cuente con un plan de seguridad privado, todos los alrededores del inmueble vigilado, se mantienen seguros, pues las cámaras alertarían cualquier intento de invasión, cualquier acto de ilegalidad, pero además el personal estaría obligado a pedir ayuda, a actuar como alarma e incluso a actuar para evitar un asalto, un secuestro o un robo a casa habitación.
Sin embargo, el también gerente general de Grupo Multisistemas de Seguridad alertó que en México, existen más de seis mil 500 empresas “patito” de seguridad privada, mismas que no capacitan a sus elementos, no cuentan con estrategias profesionales de servicios, por lo que señaló la necesidad de acudir o contratar solamente a empresas certificadas, que además cuentan con protocolos de eficiencia y garantía.
Por otro lado, señaló que por ahora el principal flagelo que sufren los empresarios mexicanos o que mueven sus productos en territorio nacional, es el asalto a transportes de carga, que laceran la viabilidad de las empresas, toda vez que además del costo de seguros, afecta por mucho la imagen y calidad de las empresas afectadas, pues muchas veces el robo de un camión retrasa compromisos de entrega de mercancías y por lo tanto la inconformidad de los clientes limita el consumo de mercancías.
Denunció que de acuerdo con las estadísticas de las empresas privadas de seguridad, la zona en donde mayor número de asaltos a camiones de carga es la Carretera México Veracruz, en el tramo de San Martín Texmelucan, Puebla, hasta Amozoc, ya que en esos, relativamente pocos kilómetros se registra el 11 por ciento de los asaltos que se denuncian a nivel nacional en todas las carreteras mexicanas.
Sin duda los esquemas, estrategias y operativos de seguridad de los gobiernos en México tienen mucho camino por recorrer.

