Por Ricardo Burgos Orozco
Las mentiras son actos comunicativos en los que una persona transmite de manera consciente y deliberada información falsa con la intención de engañar. Se falsea la realidad para que otros consideren como cierto algo que se sabe o se sospecha que no lo es.
Los políticos de todos los tiempos — sin importar colores e ideologías — usan siempre la mentira como forma de manipular y engañar. Lo peor es que lo hacen con toda la intención para ocultar la verdad o tergiversarla.
Desde 2018 gobierna en México el partido Movimiento de Regeneración Nacional o Morena. Sus dirigentes y simpatizantes han alegado que ellos son diferentes a los anteriores. Sin embargo, mientras más se prolongan en el poder, más se reafirma que tienen las mismas mañas y utilizan mentiras similares a los políticos de los partidos que gobernaron antes: el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional.
De las mentiras más recurrentes que usa, por ejemplo, la presidenta morenista Claudia Sheinbaum Pardo es que la Fiscalía General de la República y Morena son autónomas; ella, dice, no participa en ninguna decisión al interior de ambos organismos, son independientes, se manejan solitas, por lo tanto, según ella, no está enterada de lo que hacen la fiscal, Ernestina Godoy Ramos y la dirigente de su partido, Ariadna Montiel Reyes.
Sheinbaum Pardo miente deliberadamente porque, por supuesto, que se entera de los procedimientos y carpetas de investigación que maneja la fiscal Godoy Ramos. Si somos sinceros, la presidenta fue quien eligió a la funcionaria en ese cargo como sucedió en la época en la que gobernaba la Ciudad de México cuando la ahora titular de la FGR fue Fiscal General de Justicia de la capital y tomó decisiones vinculadas al poder que ejercía la ahora presidenta y con la aprobación de ella.
Ernestina Godoy Ramos abrió investigaciones y procedió penalmente contra exfuncionarios y servidores públicos por el llamado “Cártel Inmobiliario” en la alcaldía Benito Juárez y persiguió judicialmente a Uriel Carmona, Fiscal de Morelos, por supuesto encubrimiento y retardo de la justicia en el feminicidio de la joven Ariadna Fernanda en un acto visiblemente político. Por ello, le costó su remoción por parte del Congreso local, pero la reivindicó Sheinbaum Pardo ya como presidenta, primero como consejera jurídica y ahora como fiscal. Es de su equipo. No me digan que la FGR es autónoma.
Igual sucede con Morena. Para nada es autónoma. Al inicio de esta administración fue nombrada como presidenta del partido, Luisa María Alcalde Luján, hija de un gran amigo de Andrés Manuel López Obrador. Ella antes fue en el sexenio anterior secretaria del Trabajo y de Gobernación con muy poca experiencia y capacidad, pero siempre en todos sus cargos obedeciendo al pie de la letra las indicaciones de AMLO y de Claudia Sheinbaum. Hace unas semanas la removieron para colocar a Ariadna Montiel Reyes, quien hizo un excelente papel como secretaria de Bienestar desde la administración anterior.
Colocar a Ariadna Montiel Reyes como dirigente de Morena fue una decisión de AMLO porque Luisa María Alcalde tiene diferencias claras con Andrés Manuel López Beltrán, junior del expresidente y actual secretario de Organización del partido oficial; eso podría afectar el objetivo de los López y Claudia Sheinbaum de ganar las elecciones de 2027 cuando se jueguen 17 gubernaturas y otros cientos de puestos federales, estatales y municipales.
Claudia Sheinbaum Pardo miente cuando se refiere a la autonomía de la FGR, de Morena y de otras instituciones como el Instituto Nacional Electoral – ahora con colores muy guindas con su titular Guadalupe Taddei – y por supuesto, las cámaras de diputados y senadores, con mayoría absoluta de Morena, por gracia y obra del propio INE.
Así que: autonomía en México ¡Mis polainas!

