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Nada Qué Festejar

Por Martín de J. Takagui

La libertad de expresión es para las personas como la libertad de prensa para la sociedad; cada 7 de junio en México y desde el sexenio del expresidente Miguel Alemán, se conmemora el Día de la Libertad de Expresión, mismo que antaño se destajaba de diversas formas, incluso existía el Premio Nacional de Periodismo que entregaba a los trabajos periodísticos más destacados de los últimos 12 meses.

La prensa libre, la prensa real, es la que investiga, la que, por naturaleza es crítica, la que no pide permiso para publicar ni advierte lo que saldrá al día siguiente en los titulares, en una sociedad en donde existe prensa libre y prensa profesional, cada mañana se espera la sorpresa de las notas de ocho columnas.

Cuando existe un sistema que oprime a los críticos, que acusa de chayoteros y corruptos a los periodistas profesionales, que desprestigian desde el púlpito presidencial a los medios y a los reporteros, no existen las sorpresas periodísticas, como sucede en México, donde, desde hace casi ocho años la máxima tribuna del país con el titular del Ejecutivo critica, ataca y desprestigia falsamente a quienes tenemos como profesión y ejercemos con pasión el periodismo.

Es una forma más de generar la división entre la sociedad, es una forma de desmentir falsamente lo que se publica en los medios nacionales tradicionales, hablemos de periódicos, televisoras o radiodifusoras que realizan todos los días su trabajo de manera profesional, con investigación, cuyos reporteros caminan por las calles, investigan en las redes y obtienen documentos que dan sustento a las publicaciones de cada jornada informativa.

En México, la prensa libre se niega a morir, los reporteros libres seguimos en defensa de nuestras libertades, porque sabemos que la libertad de expresión es una de las libertades más elementales, ya que desde que nacemos, el llanto al nacer de un bebé es la expresión de que hemos surgido a la vida, que llegamos a este mundo y lo estamos anunciando.

El ser humano es el único ser en este planeta que tiene el privilegio de la comunicación hablada, escrita y transmitida por medios diversos, es el único que deja plasmada a través de sus escritos y de sus narrativas sea por la plataforma que fuera el contexto, el dato, el relato, la narrativa que se convierte en el principal referente histórico.

Esa posibilidad de hacer historia y recordarla, tenerla como un referente y tomar experiencia de ella, es la base del desarrollo humano, lo que nos distingue de los demás seres, es lo que nos ofrece la racionalidad, por ello es la gran importancia de la libertad de expresión.

El domingo pasado conmemoramos, porque no pudimos festejar un día más de la Libertad de Expresión y para ello, un nutrido grupo de periodistas de todas las plataformas y formatos informativos nos reunimos en la Casa Michoacán, que preside el también periodista José García Segura, quien nos brindó su hospitalidad para analizar la situación y las amenazas que se ciernen sobre la libertad de expresión.

Hubo varias coincidencias, pero en las que destacó el consenso fueron en la necesidad de llamar a todo el gremio periodístico nacional a sumar esfuerzos, ideas y acciones en defensa de la libertad de expresión, pues desde que llegaron los gobiernos de la autodenominada cuarta transformación las condiciones de sobrevivencia del periodismo se han deteriorado de manera alarmante.

Las condiciones que se analizaron, no dejan duda de que en México la profesión del periodismo es una profesión de alta peligrosidad, a pesar de que en México, no hay ejércitos ni bombas aéreas ni misiles, pero hay un gobierno que ha protegido a criminales de altos niveles que han permanecido impunes después de haber asesinado a decenas de periodistas valientes que han salido a contar la verdad.

Hoy los periodistas profesionales, los que hemos recorrido calles, campos, ciudades, carreteras, países en busca de noticias debemos luchar por encontrar mecanismos de autoprotección para seguir trabajando sin que llegue un desmentido o una manipulación desde la Presidencia de la República que desacredite nuestro trabajo, que ponga una diana de tiro al blanco sobre nuestra cabeza o frente a nuestro pecho.

Hoy los periodistas debemos analizar de qué lado de la historia queremos estar y seguramente que todos coincidimos en que queremos estar del lado de la sociedad, porque es a ella a quienes nos debemos, porque tenemos un compromiso con la verdad y con nosotros mismos, porque el periodismo real, no es el que publica alabanzas al poder, no es el que consiente al gobierno ni el que entretiene a la sociedad.

El verdadero periodismo, estamos convencidos, es el que se ejerce con convicciones y el que no recibe línea más que la de la ética y la responsabilidad ante la sociedad.

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