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El futbol es mucho más que un deporte

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* Este deporte satisface una necesidad humana fundamental, la de pertenencia 

 * El famoso ¿y si sí? generó muchas expectativas que finalmente no trascendieron ante la eliminación de la Selección Mexicana ante la inglesa  

El futbol satisface una necesidad humana fundamental, la de pertenencia. Cuando millones de personas portan una misma camiseta, cantan un mismo himno o celebran un mismo gol, se fortalece la identidad colectiva, es el sentimiento de aceptación y gratificación emocional por ser parte de un grupo.

Hablar de futbol en México es hablar de identidad, emociones y cohesión social. Desde la psicología, expone la directora del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), maestra Ana Patricia González Rodríguez, este deporte representa uno de los fenómenos colectivos más importantes del país porque activa procesos de pertenencia, esperanza y construcción de identidad nacional.

“Durante esos momentos, las diferencias económicas, sociales o ideológicas pasan a un segundo plano y emerge un sentimiento compartido de comunidad”, explicó.

De ahí que, durante días, una pregunta alimentó la ilusión de la afición mexicana: ¿y si sí? ¿Y si esta vez la Selección alcanzaba los cuartos de final de un Mundial?, la dura respuesta llegó la noche del 5 de julio, cuando México perdió 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Azteca, ante más de 80 mil personas que transformaron la euforia a un silencio difícil de explicar. O quizá no tanto.

El futbol funciona como un regulador emocional. En un contexto donde el estrés, la incertidumbre y las exigencias cotidianas son constantes, los partidos ofrecen un espacio para liberar emociones, compartir alegrías, tolerar frustraciones y fortalecer vínculos familiares y sociales.

“Desde una perspectiva clínica y psicoanalítica, el fútbol también es un escenario de proyección. Los aficionados depositan en sus equipos ideales de triunfo, resiliencia y orgullo nacional. La selección mexicana, por ejemplo, no solo representa once jugadores en la cancha, sino la ilusión colectiva de millones de personas que buscan verse reflejadas en una historia de éxito”, detalló.

El panorama era alentador: México llegaba sin recibir gol, había conseguido su primera victoria en una fase de eliminación directa en 40 años y, durante el partido, mantuvo viva la posibilidad de la remontada hasta los últimos minutos.

Por eso la derrota no se sintió como una eliminación más: la esperanza sobrevivió hasta el final y se quebró de golpe, un tipo de desenlace que, según la psicología, suele provocar un impacto emocional mucho más profundo porque aquello que parecía al alcance desaparece en un instante.

Por eso, aunque la eliminación se tome con cierto humor, que se puede apreciar en los memes que se difunden en las redes sociales, la “depresión post-eliminación”, que suele verse como un chiste, si tiene un impacto emocional real y puede afectar el bienestar de muchos fanáticos a este deporte.

La especialista advirtió que el Mundial 2026 no debe entenderse únicamente como un evento deportivo o económico, es también un laboratorio social donde se observa cómo se construyen las emociones colectivas, cómo se fortalecen los vínculos comunitarios y cómo el deporte puede convertirse en un poderoso factor de bienestar psicológico e identidad nacional.

“En definitiva, cuando el balón comienza a rodar, no solo inicia un partido. También se movilizan emociones, memorias familiares y un profundo sentido de pertenencia que explica por qué el futbol ocupa un lugar tan relevante en la psicología del mexicano”, puntualizó.

Foto: archivo (Ilustrativa)

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