Icono del sitio DE REPORTEROS

¿Cómo saber si estoy bien hidratado?

Aquí tienes una guía basada en la ciencia para entender las señales de hidratación de tu cuerpo.

¿No te sientes del todo bien? Quizás estés deshidratado. Suena sencillo, pero la hidratación suele ser un hábito que se pasa por alto.

El agua constituye aproximadamente el 60% del cuerpo de un adulto. Por eso es fundamental mantenerse hidratado. La hidratación favorece funciones corporales esenciales como la función muscular, la digestión y las funciones cognitivas. Incluso una deshidratación leve puede afectar la concentración y el rendimiento deportivo. Reconocer los primeros signos te ayuda a prevenir la deshidratación.

Pero, además de sentir sed, ¿qué otras señales pueden indicar que estás deshidratado? El doctor Óscar Quintero, director Médico en Abbott, compartió cuatro señales clave a las que debes prestar atención. 

1. Color de la orina

Uno de los indicadores más sencillos de la hidratación es el color de la orina.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la primera orina de la mañana es naturalmente más oscura, por lo que debes fijarte en el color a lo largo del día.

2. Niveles de energía

Cuando estás bien hidratado, tu cerebro y tu cuerpo tienden a funcionar mejor. Pregúntate si te sientes con la mente despejada. Una hidratación adecuada favorece:

Si te sientes sin energía, presta atención a tu hidratación.

3. Sed

La sed es, en realidad, una señal tardía. Si rara vez sientes sed intensa y bebes agua de manera constante a lo largo del día, es probable que te estés adelantando a tus necesidades de hidratación.

Sin embargo, si notas sed repentina o frecuente, puede significar que tu cuerpo está tratando de recuperar los líquidos perdidos. Estar atento a la frecuencia con la que esto ocurre puede ayudarte a identificar patrones en tus hábitos de hidratación.

4. Temperatura corporal

La dificultad para entrar en calor o refrescarse, especialmente durante el ejercicio, puede ser un signo de que tus niveles de líquidos son bajos.

La hidratación ayuda a regular la temperatura corporal, por lo que, cuando los líquidos escasean, tu cuerpo tiene que esforzarse más para mantenerse cómodo. Si tu temperatura aumenta rápidamente o sientes frío sin motivo aparente, tal vez sea hora de incrementar tu consumo de líquidos.

¿Cuánta agua necesito realmente?

No hay una respuesta única para todos. Las necesidades de hidratación dependen de:

En general, la ingesta recomendada de líquidos oscila entre 11.5 y 15.5 tazas al día para los adultos, y entre 7 y 14 tazas al día para los niños y adolescentes.

Pero no te preocupes, la comida también puede ser parte de la solución. Los alimentos ricos en agua como las frutas, las verduras y las sopas, también contribuyen a tu hidratación general. Además, para los amantes del agua con gas, les tranquilizará saber que es tan hidratante como el agua sin gas.

¿Cuándo prestar más atención?

Es posible que debas vigilar tu hidratación con mayor cuidado si:

Si tus síntomas de deshidratación son graves o persistentes, busca atención médica.

Cuando haces ejercicio o pasas tiempo al aire libre bajo el calor, tus necesidades de hidratación aumentan. ¿Por qué? La pérdida de sudor puede agotar tanto el agua como los electrolitos. En estas situaciones, considera tomar soluciones de hidratación que ayudan a reponer ambos.

Para saber si estás bien hidratado, lo primero es prestar atención a tu cuerpo. Pequeños hábitos diarios, como beber agua a sorbos con regularidad o incorporar alimentos hidratantes, pueden marcar una gran diferencia.

Foto: cortesía

Salir de la versión móvil