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Gertrudis Bocanegra

Por: MARY TERE SCHEPERS

Hola, amigos, este día les platicaré de Doña Gertrudis Bocanegra.

Desafortunadamente, pocos saben que Pátzcuaro, Michoacán es la cuna de una de las heroínas de la Independencia de México, Doña Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega.

La heroína de Pátzcuaro nació el 11 de abril de 1765 (hace 255 años),  sus padres eran españoles, Don Pedro Javier Bocanegra y Doña Felicia Mendoza, contrajo matrimonio con Pedro Advíncula de la Vega, soldado del regimiento provincial; procrearon cuatro hijos.

Doña Gertrudis Bocanegra  fue una de las extraordinarias mujeres que participaron en la Independencia de México, culta y asidua lectora de libros de la ilustración, que la inclinaron a adherirse a la causa independentista.

Participó como correo entre los insurgentes en la Región de Pátzcuaro y Tacámbaro, logrando crear una red de comunicación eficaz lo cual fue de gran importancia para la causa independentista, posteriormente fue enviada a Pátzcuaro para facilitar la entrada de los insurgentes a este lugar.

Su esposo Don Pedro Advíncula de la Vega junto con uno de sus hijos se incorporó al ejército insurgente en las tropas de Don Manuel Muñiz que posteriormente se unieron a las de Don Miguel Hidalgo, participando en la histórica batalla del Puente de Calderón, falleciendo ambos en combate.

Doña Gertrudis fue descubierta por los realistas, durante los intentos por facilitar la entrada de las fuerzas insurgentes a Pátzcuaro. Fue tomada prisionera, torturada para que denunciara a los demás participantes, sometida a juicio, declarada culpable por traición y condenada a muerte por negarse a delatar a sus compañeros de lucha.

La heroína de Pátzcuaro, fue fusilada, no sin antes someterla a tortura y escarnio públicos en la Plaza Mayor conocida hoy en día como la Plaza Vasco de Quiroga, el 10 de Octubre de 1817 a los 52 años.

Una de las plazas más importantes de Pátzcuaro, lleva su nombre, también conocida como la Plaza Chica, en la calle de Iturbe.

Dice Celia Amorós, que: “las mujeres en la historia son como una especie de muro de arena: entran y salen al espacio público sin dejar rastro, borradas las huellas”.

Pero amigos, creo que en el caso de Doña Gertrudis, las huellas ahí están, sólo hay que amar la historia para ubicarlas.

De

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