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Fabio Mendoza lleva su humor de la caricatura a la literatura con “Pepe, el toro es inocente”

CIUDAD DE MÉXICO.— El caricaturista Fabio Mendoza presentó en el Museo de la Caricatura de la Ciudad de México su primera novela, Pepe, el toro es inocente, una historia cargada de humor, picardía mexicana y situaciones absurdas que, detrás de las risas, aborda temas universales como la perseverancia, la ambición, la envidia, el amor y el deseo de alcanzar los sueños.

Mendoza explicó que la idea de convertirse en escritor surgió después de años de trabajar en estudios de animación y de buscar oportunidades que no llegaban. Esa experiencia lo llevó a entender que también tenía historias propias que contar.

Para construir la novela recurrió a recuerdos y experiencias cercanas, además de anécdotas relacionadas con la tauromaquia aportadas por su hermano, cronista taurino, y uno de sus sobrinos, quien es novillero. Todo ello fue transformado y llevado al terreno de la ficción.

El protagonista, Pepe, es un hombre que se siente torero aunque nunca ha sido uno. Imita sus formas, se viste como puede y enfrenta los ruedos con una convicción inquebrantable. Su sueño es convertirse en una especie de salvador de la tauromaquia y conseguir que regresen las corridas de toros.

“Pepe es necio, necio, necio”, explicó Mendoza al hablar de un personaje que representa esa perseverancia que, de una u otra manera, acompaña a cualquier persona que intenta construir una carrera, una familia o alcanzar algún objetivo.

La suerte también juega un papel fundamental. Pepe logra realizar suertes prácticamente imposibles dentro del ruedo, entre ellas una faena que el propio autor imaginó a partir de invertir una de las posiciones tradicionales del torero frente al toro. Esa ocurrencia termina convirtiendo al personaje en una figura conocida dentro del mundo taurino, aunque las cornadas que recibe en la historia no necesariamente provienen de los toros.

El humor surge también del lenguaje. Mendoza, formado en la caricatura y acostumbrado a trabajar con referencias de la cultura popular, incorporó dichos, juegos de palabras, albures, expresiones coloquiales y frases de la tradición mexicana.

Reconoció que buena parte de ese bagaje proviene de años de leer historietas, libros de historia y obras de cultura popular, entre ellas las de Armando Jiménez, además de su propia experiencia como caricaturista y autor de la columna de humor político La Grilla en Rosa.

La novela también reúne personajes que representan distintas facetas humanas. Entre ellos está Chacachá, un personaje marcado por la envidia y dispuesto a obstaculizar al protagonista. También aparece Aranzazú, una joven sobreprotegida, de familia adinerada y con deseos de experimentar y conocer el mundo por sí misma.

Mendoza señaló que los personajes fueron adquiriendo matices durante el proceso de escritura y edición, que se prolongó durante aproximadamente siete meses de trabajo junto con su editor, Leobardo. Hubo llamadas de varias horas, lecturas, correcciones, eliminación de escenas y creación de nuevas situaciones y personajes.

Para el caricaturista, ese proceso también representó una escuela, pues aunque estaba acostumbrado a escribir notas, reportajes, crónicas y textos de humor, Pepe, el toro es inocente significó su primera experiencia en la construcción y edición de una novela.

Su trayectoria en la escritura humorística fue, sin embargo, un antecedente importante. Durante años escribió La Grilla en Rosa, tres veces por semana, con textos de dos cuartillas llenos de bromas y sátira política, ejercicio que, considera, le permitió desarrollar la disciplina necesaria para escribir un libro.

Fabio Mendoza ya trabaja en su siguiente obra, completamente alejada del tono ligero de Pepe. Se trata de una historia de terror sobrenatural, ambientada en elementos y costumbres mexicanas, con la que busca alejarse de las fórmulas habituales de posesiones y asesinos para construir una historia propia.

También tiene otros proyectos concebidos originalmente como guiones para animación, uno de ellos relacionado con los deseos de un niño que busca superar la pobreza mediante la educación y otro ambientado durante el declive de la civilización maya.

Con Pepe, el toro es inocente, Fabio Mendoza da así el salto de la caricatura a la novela y demuestra que el humor también puede servir para hablar de la perseverancia, los sueños, las contradicciones humanas y esa obstinación que muchas veces se necesita para intentar convertirse en lo que uno quiere ser.

Foto: DeReporteros

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