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36 horas en Oaxaca: Una inmersión en la riqueza cultural, gastronómica y creativa de la ciudad

* Una estancia en el destino encuentra en Casa Santo Origen el punto de partida para conocer de primera mano el carácter singular de Oaxaca

SAN FELIPE DEL AGUA, Oax.-  Oaxaca es una ciudad que invita a descubrirla sin prisa. Entre calles de cantera verde, mercados, talleres, patios y espacios dedicados al arte y la gastronomía, cada recorrido revela una nueva faceta donde las tradiciones conviven de manera natural con propuestas contemporáneas.

Para una primera aproximación a la ciudad, 36 horas son suficientes para combinar algunos de sus imprescindibles con una estancia que permita experimentar el destino desde una perspectiva más íntima. En las faldas del cerro de San Felipe del Agua, Casa Santo Origen se convierte en el punto de partida para hacerlo: un hotel boutique exclusivamente para adultos, con ocho suites, concebido alrededor de una hospitalidad cercana, arquitectura contemporánea y una conexión con el entorno.

DÍA 1 — ARQUITECTURA, SABORES Y ARTE

La experiencia puede comenzar en el Centro Histórico. Caminar por sus calles permite descubrir algunas de las construcciones más representativas de la arquitectura local, entre ellas el templo y antiguo convento de Santo Domingo de Guzmán, uno de los conjuntos virreinales más relevantes de la zona.

A un costado, el Jardín Etnobotánico ofrece una aproximación distinta al territorio a través de una colección de especies originarias de la región y de la relación que las comunidades han mantenido históricamente con ellas. El espacio forma parte del conjunto cultural de Santo Domingo y reúne cerca de mil 300 ejemplares provenientes de todo el estado.

Después de recorrer el centro, la gastronomía se convierte en otra forma de conocer. Para una pausa informal, los mercados oaxaqueños ofrecen una introducción directa a sus sabores y productos; mientras que para una experiencia más pausada, el regreso a San Felipe del Agua permite descubrir la propuesta gastronómica de Casa Santo Origen.

En el corazón de la propiedad reconocida por dos años consecutivos con una Llave Michelin se encuentra Entre Sombras, restaurante que establece un diálogo entre la disciplina de la cocina mediterránea y las raíces oaxaqueñas. Ingredientes locales como vegetales de los Valles Centrales, pescados de la costa, hoja santa y chiles conviven con aceite de oliva, especias, pasta hecha en casa y quesos artesanales. Su cocina abierta permite observar de cerca el proceso detrás de cada plato.

Entre sus propuestas destacan el fagottini, uno de los platos insignia de la casa, así como las papas bravas, croquetas de jamón serrano y pasta de ajo con salmón.

La tarde puede continuar entre los espacios de Casa Santo Origen, donde la arquitectura contemporánea se encuentra con elementos inspirados en el lenguaje vernáculo del estado. Cantera amarilla de Magdalena de Apasco, textiles y bordados hechos a mano, tinas de cobre martillado de Santa Clara del Cobre, mobiliario en madera macuil y obras de artistas, principalmente oaxaqueños, forman parte de un interiorismo que busca convertir al hotel en una plataforma para el talento local.

Al caer la noche, su bar propone acercarse a otra de las grandes expresiones de Oaxaca: el mezcal.

Cinco variedades artesanales de mezcal de la casa protagonizan una selección de catas y una carta de mixología que incluye interpretaciones de la Margarita, llamadas mezcalinas, con sabores como tamarindo, maracuyá, pepino, mango y flor de Jamaica.

DÍA 2 — UNA MIRADA A LAS RAÍCES DEL ESTADO

La segunda mañana puede comenzar con un desayuno tranquilo en Entre Sombras, donde el café de altura Pluma Hidalgo, piezas de pan dulce recién horneadas y la miel proveniente de las colmenas propias de la propiedad acompañan una carta que incluye desde chilaquiles con mole negro y pork belly hasta huevos con ricotta y espinacas.

Para profundizar en la historia del territorio, una visita a Monte Albán, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987, ofrece una perspectiva de las raíces prehispánicas de la región. Ubicada a aproximadamente ocho kilómetros, la antigua capital zapoteca se encuentra sobre un conjunto de montañas aplanadas y conserva plazas y estructuras monumentales que dan cuenta de la dimensión política, religiosa y cultural que alcanzó su civilización.

De regreso en la ciudad, una última caminata puede dedicarse a recorrer algunas de sus calles, visitar galerías y espacios dedicados al diseño y la artesanía, o simplemente dejar que el ritmo de Oaxaca marque el final de la estancia.

Antes de partir, Entre Leños ofrece una última aproximación a la cocina tradicional del estado. Su propuesta de brasa y campo recupera el espíritu de los fogones oaxaqueños en un ambiente relajado, con tortillas hechas a mano y antojitos como tacos de barbacoa, chorizo a las brasas con quesillo,

quesadillas de chile relleno, garnachas y memelas. Entre los platos principales destacan los moles negro, amarillo y coloradito, además de los tacos de tasajo y la costilla de cerdo en salsa.

Así, 36 horas pueden ser suficientes para acercarse a algunas de las múltiples capas que conforman el destino: su patrimonio arquitectónico, sus raíces zapotecas, sus mercados y tradiciones, su escena creativa y, sobre todo, una gastronomía que continúa evolucionando sin perder el vínculo con su territorio.

En este recorrido, Casa Santo Origen funciona como más que un lugar donde hospedarse. Su ubicación, propuesta culinaria, curaduría de arte y experiencias personalizadas permiten descubrir Oaxaca desde la calma, mientras su arquitectura y hospitalidad ofrecen un espacio de conexión con la identidad del destino. Reconocido durante dos años consecutivos con una Llave Michelin, el hotel se presenta como un refugio íntimo desde el cual explorar la riqueza cultural, estética y culinaria de la región.

Casa Santo Origen es un hotel boutique exclusivamente para adultos ubicado en las faldas del cerro de San Felipe del Agua, Oaxaca, a pocos minutos del centro histórico de la ciudad. Con solo ocho suites, la propiedad ofrece una experiencia íntima y personalizada que combina arquitectura contemporánea,

interiorismo sensorial y una hospitalidad cálida profundamente vinculada al destino. El hotel reúne una propuesta gastronómica propia, una curaduría de arte y artesanía mexicana —con obras de artistas principalmente oaxaqueños, y experiencias pensadas para descubrir Oaxaca desde la calma.

Distinguido durante dos años consecutivos con una Llave Michelin, Casa Santo Origen es un refugio para reconectar con la riqueza cultural, estética y culinaria de la región.

Créditos del proyecto — Arquitectura: Luis García R. | Interiorismo: Roberto López

Fotos: cortesía Wish & Co.

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