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La atención de la salud mental en México enfrenta desafíos que van más allá de los diagnósticos de ansiedad y depresión

* El 10% de los adolescentes presenta malestar psicológico y 19.4 millones de personas sufrieron ciberacoso en 2025

* El suicidio, las adicciones, las alteraciones del sueño y el uso de inteligencia artificial como apoyo emocional plantean nuevos retos de prevención y atención

La salud mental en México enfrenta desafíos que van más allá de la ansiedad y la depresión. El comportamiento suicida, las adicciones, la violencia digital, las alteraciones del sueño y el uso de inteligencia artificial (IA) como apoyo emocional demandan fortalecer la prevención y ampliar el acceso a servicios especializados, particularmente entre adolescentes y jóvenes.

De acuerdo con la información nacional más reciente, disponible hasta septiembre de 2026, aproximadamente 8.1% de la población de entre 12 y 65 años presenta malestar psicológico. Entre los adolescentes de 12 a 17 años, la proporción alcanza 10%, mientras que entre las mujeres de ese grupo llega a 13.2%, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025. El malestar psicológico no equivale necesariamente a un diagnóstico clínico, pero subraya la importancia de identificar señales de alerta y facilitar la atención oportuna.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre, el Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) realizará el Foro abierto de salud mental en la Universidad, el martes 13 de octubre, de 11:00 a 13:00 horas, en el patio del Gran Claustro.

Especialistas del Centro de Orientación y Atención Psicológica (COAPSI) y del área de neurociencias de la institución abordarán temas como ansiedad, depresión, adicciones, violencias y posibles afectaciones neurocognitivas asociadas con el uso del celular y el consumo de videos cortos.

La actividad permitirá abordar inquietudes de la comunidad universitaria y reflexionar sobre la importancia de reconocer las señales de alerta, prevenir las violencias y acercar la atención profesional a quienes la necesitan.

“Uno de los indicadores más preocupantes es el comportamiento suicida. En México se registraron 8 mil 856 suicidios durante 2024, entre personas de 10 años y más, con una tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes”, señaló la maestra Patricia González, directora del Colegio de Psicología de la UCSJ; la cifra supera las tasas de 2014 y 2019, de 5.1 y 5.6, respectivamente.

El fenómeno presenta diferencias por edad y sexo. La tasa de mortalidad por suicidio entre los hombres fue de 11.2 por cada 100 mil habitantes, frente a 2.6 entre las mujeres. Sin embargo, las adolescentes presentan indicadores preocupantes de ideación e intento suicida: 5.1% reportó ideación y 2.3% intentos, frente a 1.7% y 0.5%, respectivamente, entre los adultos en los grupos de comparación señalados por la ENCODAT.

Estas diferencias evidencian la necesidad de fortalecer la detección temprana en escuelas y espacios comunitarios, atender las violencias y facilitar el acceso a profesionales de la salud mental.

Otro desafío es la violencia en internet. En 2025, 19.4 millones de personas usuarias de internet de 12 años y más experimentaron ciberacoso, equivalentes a 20.4% de esa población, de acuerdo con el INEGI. La prevalencia fue de 21.5% entre las mujeres y de 19.2% entre los hombres; entre las mujeres de 20 a 29 años alcanzó 28%.

Las agresiones incluyen mensajes ofensivos, contacto mediante identidades falsas y llamadas hostiles. Entre las consecuencias reportadas destacan el enojo, la desconfianza y el estrés.

“El ciberacoso no debe entenderse únicamente como un problema de seguridad informática o convivencia en redes sociales. La exposición reiterada a agresiones, amenazas, humillaciones y hostigamiento puede convertirse en una fuente de sufrimiento emocional”, explicó González.

A ello se suman la comparación social, la búsqueda de aprobación y el desplazamiento de actividades esenciales como dormir, hacer ejercicio y convivir presencialmente. El diagnóstico citado también advierte que el sueño inadecuado entre adolescentes aumentó 60% respecto de 2012, aunque esta asociación no demuestra que el uso de dispositivos sea la única causa.

Por ello, la prevención requiere promover hábitos saludables, fortalecer la educación emocional y atender las dinámicas de violencia digital, además de fomentar espacios de convivencia y acompañamiento.

La IA generativa también plantea interrogantes para la salud mental. Según los resultados de la Encuesta Nacional sobre el Uso de la Inteligencia Artificial Generativa (ENIAG) 2025, 66% de los estudiantes participantes utilizaba estas herramientas al menos una vez por semana.

Cerca de 92 mil estudiantes reportaron recurrir a la IA como apoyo emocional. De ese grupo, 63.4% solicitó consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza y 58.5% la utilizó para desahogarse o sentirse escuchado. Los resultados corresponden a quienes participaron en la encuesta y no deben generalizarse automáticamente a toda la población universitaria.

González advirtió que, aunque estas herramientas pueden facilitar el acceso a información y orientación general, también implican riesgos, como respuestas clínicamente incorrectas, exposición de datos privados y una falsa percepción de empatía que lleve a sustituir la atención profesional.

“No se trata de considerar a la tecnología como algo perjudicial ni tampoco asumir que puede resolver problemas emocionales; se trata de promover un uso crítico y responsable”, planteó.

La especialista añadió que no existe evidencia suficiente para afirmar que el uso general de IA provoque daño cerebral o pérdida irreversible de memoria. Sin embargo, delegar excesivamente tareas como analizar información, evaluar fuentes y tomar decisiones puede reducir la participación activa en esos procesos.

El consumo de sustancias constituye otro reto. La ENCODAT 2025 registró un aumento en el consumo de drogas ilegales alguna vez en la vida entre personas de 12 a 65 años, de 9.9% en 2016 a 13.1% en 2025. En los estimulantes de tipo anfetamínico, categoría que incluye metanfetamina y MDMA, la proporción pasó de 0.9% a 1.5%.

La prevención y el tratamiento de las adicciones deben articularse con la atención de problemas asociados, como ansiedad, depresión y riesgo suicida, mediante estrategias que eviten el estigma y faciliten la búsqueda de ayuda.

A estos desafíos se suman las desigualdades en el acceso a servicios especializados, la concentración de profesionales en zonas urbanas y las dificultades para dar continuidad a los tratamientos.

Por ello, el Programa Sectorial de Salud 2025-2030 plantea integrar la salud mental en la atención primaria, fortalecer las redes comunitarias y ampliar los recursos humanos, con atención prioritaria a niñas, niños, adolescentes y poblaciones que enfrentan mayores barreras.

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