Siglo XXI Editores nació hace 60 años, en un México “donde había cortapisas a la libertad editorial”. Así lo expuso el historiador Javier Garciadiego, miembro de El Colegio Nacional, durante la mesa-homenaje realizada en honor de la editorial fundada por Arnaldo Orfila Reynal en 1965.
“El gobierno se cansa de que los editores sean gente independiente, crítica, como Cosío Villegas y como Arnaldo Ofila, y prefieren ir metiendo gente, digamos, más afín al gobierno”, agregó el catedrático durante el panel “El Colegio Nacional y Siglo XXI. 60 años de historia”, en el que también participaron Rocío Martínez, directora editorial de Siglo XX y los colegiados José Ramón Cossío y Claudio Lomnitz.
Por esos años, señaló, se dio el surgimiento de diferentes editoriales como Era y Siglo XXI, y la principal editorial del país, el Fondo de Cultura Económica, estaba entrando en una etapa de cierta inmovilidad: “es un momento en que había vigilancia sobre las editoriales en México. Podríamos decir, incluso, que el Fondo de Cultura Económica de Salvador Azuela y de Carrillo Flores era un Fondo de Cultura maniatado”.
Junto con la editorial Nuestro Tiempo, que había fundado Alonso Aguilar Monteverde, Siglo XXI “empieza a publicar autores marxistas, y autores de otras corrientes, pero con posiciones críticas, en el entendido de que el Fondo no los publicaría durante esos años, y menos lo haría, por ejemplo, nuestra vecina editorial Porrúa, que traía, digamos, otra tendencia”.
De acuerdo con el historiador, para el surgimiento del sello se dio un “potaje” en el que influyó que Arnaldo Orfila, argentino de nacimiento, “no es de Buenos Aires, era de La Plata, la ciudad de la universidad más importante en aquel entonces: la Universidad de La Plata”.
Orfila llega por primera vez a México en 1921, a un congreso internacional de estudiantes, “tiene que ver con la llegada de Vasconcelos a la Universidad y a la Secretaría de Educación, pero también tiene que ver con el movimiento estudiantil, no de La Plata, sino de Córdoba, Argentina. Todo eso está en este potaje. Lo interesante es que el presidente de ese congreso era Daniel Cosío Villegas. Así que desde ahí hubo un primer acercamiento. De hecho, Cosío Villegas funda el Fondo de Cultura Económica en 1934 y pone sucursales en Sudamérica y a Orfila le encarga la sucursal en Buenos Aires”.
Rocío Martínez recordó que el primer número de la gaceta donde la editorial anunciaba sus novedades salió el primero de octubre de 1968. “En su portada, la editorial se describía así: ‘Siglo XXI Editores S.A. fue concebida el 9 de noviembre de 1965 y nació, prematura pero fuerte, el 9 de marzo de 1966’. El primero de octubre, a los seis meses cumplidos, dio los primeros pasos y comenzó a hablar”.
“Sus primeras palabras fueron difíciles. Heráclito; La psicología y la psicopatología de la vida amorosa; Historia natural de la agresión; Martí, el héroe y su revolución; No es fácil el cambio de libertad; Pediatría accesible; José Trigo; Países pobres, países ricos. Con esas diez palabras —es lo mismo que decir diez obras—, ya se supo lo que queríamos y a dónde íbamos”, señaló.
La historia había comenzado antes, cuando Arnaldo Orfila, siendo director del Fondo de Cultura Económica, decide publicar Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis. “Era una etnografía y a la vez una narración coral sobre la vida cotidiana de una familia de bajos recursos en la Ciudad de México. La primera edición, de 1964, se agotó pronto”.
“Con la segunda llegó la denuncia. Luis Cataño Morlet, a nombre de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, acusó al libro ante la Procuraduría de ser obsceno y denigrante para nuestra patria. En noviembre de 1965, Orfila fue distanciado, vamos a decirlo así, de su cargo, como director general del Fondo”.
Fue entonces que Orfila y su pareja, Laurette Séjourné, “se reunieron con un grupo de intelectuales que compartían su indignación: Pablo González Casanova, Jesús Silva Herzog, Guillermo Haro, Carlos Fuentes, Luis Villoro, Elena Poniatowska, entre otros. Coincidieron en algo. Hacía falta un editorial que escapara de la censura. Orfila calculó que necesitaba al menos medio millón de pesos”.
Orfila “propuso una sociedad anónima con accionistas dispuestos a no cobrar dividendos y a reinvertir las ganancias en nuevos libros. Se organizó una cena en el Club Suizo. Asistieron 300 personas que pagaron 100 pesos cada una. El nombre, Siglo XXI lo tenía reservado para una revista que nunca se publicó. El apoyo fue avasallador. Autores como Fuentes, Pellicer, Carpentier o Paz querían llevarle sus libros”, recordó Martínez.
Unión intelectual
A lo largo de seis décadas, Siglo XXI Editores ha publicado libros de 30 miembros de El Colegio Nacional y pronto serán 31 con la publicación de un título del antropólogo Claudio Lomnitz. Con motivo del aniversario, la institución inauguró además una exposición bibliográfica, coordinada por el jurista José Ramón Cossío, que incluye publicaciones de la autoría o bajo la coordinación de algunos colegiados, así como algunos volúmenes editados por ellos, con sus prólogos, introducciones y/o anotaciones.
Entre los autores que han sido miembros de El Colegio Nacional, señaló Cossío, están Alejandro Rossi, Alfonso Reyes, Arturo Rosenblueth, Concepción Company, Diego Valadéz, Donato Alarcón, Eduardo Matos, Enrique González Martínez, Enrique Krauze, Fernando del Paso, Fernando Salmerón, Gabriel Zaid, Héctor Fix Zamudio, José Antonio de la Peña, José Clemente Orozco y José Emilio Pacheco.
También Jesús Silva Herzog, Juan Villoro, Julia Carabias, Leopoldo Solís, Luis Villoro, Miguel León- Portilla, Octavio Paz, Pablo Rudomín, Ramón Xirau, Ruy Pérez Tamayo, Carlos Fuentes y Vicente Quirarte, “todos autores muy distinguidos, muy reconocidos en nuestra cultura”. La exposición, señaló el jurista y colegiado, “se presenta en una muy interesante museografía, tratando de formar lo que es el signo de la editorial: dos ‘X’ y un número ‘I’, Siglo XXI”.
Rocío Martínez recalcó que “han pasado 60 años desde que Orfila inauguró este proyecto. Murió en 1998, a los 100 años. La editorial desde entonces ha cambiado de directores, de oficinas y de máquinas. El oficio no ha cambiado nada: cuidar un texto hasta que las palabras de un autor lleguen a las manos de quien todavía no sabe que lo necesita”.
En 2023, recordó, “Carlos Díaz, nuestro director general, logró que Siglo XXI México, Argentina y España volvieran a reunirse en un mismo proyecto editorial”. Las tres, agregó, comparten una tarea: “que los libros de este fondo encuentren a lectores que no habían nacido cuando se escribieron, que un libro de 1966 vuelva a abrir una discusión en un aula en una sobremesa o en una pantalla”.
“Que nuevas generaciones puedan encontrar en sus páginas palabras para formular sus propias preguntas. Que hoy encontremos los temas y las maneras de influir en esas nuevas generaciones”, señaló.
Para Claudio Lomnitz, la existencia de Siglo XXI Editores muestra “que la vitalidad de la edición, del trabajo del editor como guía, que es el trabajo del editor finalmente, como guía de las lecturas colectivas de un ámbito universitario, de un ámbito cultural, sí está al mismo tiempo en México siempre, y eso sí es distinto de Argentina o de muchos países sudamericanos, siempre con una relación como simbiótica con instituciones públicas”.
“La relación con El Colegio Nacional en ese sentido es bastante notable, yo no la había concientizado sino hasta que vi esta exposición, y espero que eso sea algo de lo que empiece a suceder ahora que el Siglo XXI tiene esta magnífica editora”, dijo.
La mesa “El Colegio Nacional y Siglo XXI. 60 años de historia” se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.

