Icono del sitio DE REPORTEROS

Diego Sandoval da vida a Nico, el joven genio de la serie “El Círculo”

* El actor comparte cómo construyó a Nico, un joven con un talento excepcional para la programación que se involucra en una investigación criminal por lealtad a sus amigos

Diego Sandoval interpreta a Nico en El Círculo, la serie basada en la novela Los corruptores, de Jorge Zepeda Patterson. Su personaje tiene 17 años, es un niño prodigio de la programación y diseña videojuegos en un cuarto aislado en la azotea de su casa. 

Es hijo único, vive con sus papás, y tiene en Viridiana (Mariané Cartas), hija de Mario (Raúl Briones), a su mejor amiga, y en Mictlán (Demetrio Bonilla) a un amigo virtual, también hacker.

Cuando el asesinato de Pamela Dosantos los acerca a una investigación, se involucra por lealtad a Viridiana y por la camaradería que crece con la llegada de Jimena (Natalia Coronado): la amistad es su móvil. Los cuatro forman la generación joven de Los Azules, o como les decían en producción, Los Azulitos.

Con los directores Alejandro Lozano, Bernardo De La Rosa y Gabriel Mariño, construyó al personaje. “A pesar de sus habilidades, Nico no deja de ser un niño. Esa dicotomía que vive es lo que lo hace una persona real, no un estereotipo. Como actor, eso es lo que a mí me interesa: darle vida a contradicciones humanas”, compartió Diego. 

Con Lozano, a quien en el set le dicen Patas, definió su hiperactividad. “Yo tenía que explorar cómo siempre estar haciendo algo con las manos, con algún objeto”, contó. Patas le dio también una palabra clave: ligereza.

A la preparación se sumaron dos cosas que no sabía hacer: aprendió a patinar y a programar para darle vida a Nico. Su coach de skate, Charlie, le dejó una lección: “El momento en el que dudas antes de moverte, cuando estás patinando, ya valiste. Es súper importante accionar sin pensarlo”. 

En programación empezó sin saber nada: como Nico habla con mucha teoría en varias escenas, investigaba cada término que soltaba el personaje y también las palabras de la definición que no entendía. Aprender así, dice, es una de las razones más fuertes por las que hace este trabajo: “Las personas reales hacen cosas diferentes a ti todo el tiempo, tienen otros hobbies y trabajos, y lo que hacen es lo que las define. Acercarte a la rutina, la habilidad o el conocimiento de alguien te permite ilusionarte con ser alguien más, que es el objetivo”.

Al inconsciente también recurrió para llegar a Nico. Días antes de grabar una escena importante, escribió pidiéndole a su cuerpo y al personaje que le permitieran llegar a él, y esa noche soñó que estaba en el cine con sus papás, en un escenario raro. 

“Pensé: bueno, no soñé con Nico. Hasta que llegó el día de grabar. Era una escena con los papás de Nico en la serie, y entendí por qué había soñado eso”, dijo.

Ya en el rodaje, con Mariané Cartas y Natalia Coronado, sus compañeras de Los Azulitos, recuerda una escena, la última del día, en una calle soleada y con todo el equipo bromeando. “De la nada se nubló y vi cómo la gente pasó de ‘estamos cotorreando’ a ‘ya no es juego’. Empezó a tronar, llovió mientras grabábamos y tuvimos que hacer una tercera toma”.

Otro momento que recuerda fue con Lozano: cuando le dieron el papel, ya sabía que había dirigido una de sus películas favoritas de la infancia. Se lo dijo hasta el primer día de rodaje con él, ya de madrugada: “Le dije: ‘Oye, Patas, yo estaba obsesionado con una película tuya’. Se me quedó viendo como diez segundos en silencio y dijo: ‘El Santos’. Le conté que la vi dos veces en el cine, a una edad en que no debía, y que mi mamá me llevó y cada vez nos moríamos de risa”.

El Círculo es además una de las producciones más grandes en las que ha participado. “Te das cuenta cuando trabajas con más asistentes de dirección y producción de los que habías visto en tu vida. Grabar en el centro, pasar de una unidad a otra en el mismo día, es algo que no me había tocado”.

Su relación con el cine comenzó en la adolescencia y años después entró a un taller de teatro en la UNAM solo para saber qué hacían los actores. “A partir de ahí ya no me soltó la actuación. Hoy busca “personajes complejos, estudios de personaje, que me reten y tenga que hacer algo físico, algo que nunca he hecho. Y si es en otro país y en inglés, tampoco estaría mal”.

Se formó en Construyendo Actores y en la UNAM, y complementó su preparación con maestros y directores como David Strasberg, la actriz española Ana Wagner y Amat Escalante. En streaming ha participado en The Mosquito Coast (Apple TV+) y La Partitura Secreta (Disney+). En cine, protagonizó el cortometraje Intervalo, de Roberto Fiesco, y participó en Los (Casi) Ídolos de la Bahía, de Netflix.

Foto: cortesía

Salir de la versión móvil