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TRAS LA PUERTA DEL PODER: El caso Jáuregui revela que México es campo libre para agentes extranjeros

Roberto Vizcaíno 

Los agentes Richard Leiter Johnston III y John D. Black y otros, 2 cuyas identidades continúan debidamente ocultas, fueron la célula que la CIA tenía en Chihuahua para sus operaciones antinarco -y quizá algo más- en Chihuahua en abril pasado.

Richard y John fueron quienes murieron junto al director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, y su escolta, Manuel Genaro Méndez Montes el 19 de abril pasado, al caer la camioneta en la que iban a un barranco de aproximadamente 200 metros y que se incendió cerca de la localidad de Polanco, en el municipio de Morelos en la sierra Tarahumara.

Ello ocurrió al regresar luego de un operativo en el que localizaron y eliminaron 6 laboratorios clandestinos de metanfetamina, incluido uno con un reactor de 800 metros cuadrados, considerado como el más grande detectado en México.

La identidad y perfil de los dos agentes fallecidos fueron reveladas por los diarios The New York Times y The Washington Post, The Rio Times y The Seattle Times.

Por ellos se sabe que ambos pertenecían a la CIA.

John D. Black era originario de San Francisco donde nació en 1982, estudió en la Universidad Gonzaga y luego ingresó al Cuerpo de Marines, que participó en la guerra de Afganistán como ayudante de campo de un general de la Primera División. 

Richard Leiter Johnston III se graduó de la Universidad de Virginia en 2013, sirvió en Afganistán y formó parte de las Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense, conocidas como Boinas Verdes. Participó en operaciones en Filipinas antes de incorporarse a la CIA en donde fue enviado a actividades en Oriente Medio, África, Asia Oriental y México.

Hasta donde se sabe llegaron a Chihuahua como instructores de la Embajada de Estados Unidos especializados la capacitación en el manejo de drones. 

Su llegada a Chihuahua fue en la gestión de Guillermo Arturo Zuany Portillo, hoy exfiscal especializado en Operaciones Estratégicas.

Hasta hoy todo indica que quien incluyó a los dos agentes de la CIA fallecidos luego en el mismo accidente, fue Pedro Román Oseguera Cervantes, en su calidad de director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua.

NINGUN REGISTRO ANTERIOR

Hasta ese hecho, no existe ningún registro oficial de llegadas y salidas de los agentes de la CIA.

Por ello tampoco se sabe la identidad de los otros 2 que formaban parte de la célula en Chihuahua y quienes simplemente reportaron la muerte de sus compañeros y salieron del estado el 19 de abril pasado.

Hasta hoy las diligencias de la Fiscalía General de la República, encabezada por Ernestina Godoy simplemente han dejado de lado a los agentes de la CIA y se han enfocado a actuar contra el exfiscal de Chihuahua César Jáuregui.

“Dentro de la SSPC no obra expresión documental referente a la autorización del Grupo de Alto Nivel de Seguridad a favor de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, respecto a reuniones, intercambio de información llamadas telefónicas o comunicaciones con agentes extranjeros; y menos que esa institución de procuración de justicia haya rendido informe alguno al respecto, tal como se encuentra previsto en el artículo 70 de la Ley de Seguridad Nacional”, establece el informe oficial.

Todo lo que se tiene es que el Ejército sí participó en el operativo de la Sierra de Chihuahua donde se encontró el narcolaboratorio, pero no en su ejecución. 

Los hechos indican, dicen expertos en Inteligencia y Seguridad, que la Fiscalía General de la República tiene un caso que deja en claro que en México operan no sólo agentes de la CIA, sino de otras agencias norteamericanas y de al menos Rusia, Cuba y otros países no sólo ahora sino desde hace años.

La enorme frontera y vecindad con EU es la causa de que México sea un centro de múltiples operaciones de agentes extranjeros, afirman.

No hay forma de evitarlo, dicen.

SENADO NO SOLICITÓ TRATO ESPECIAL PARA SUS LEGISLADORES 

El texcocano Higinio Martínez, presidente del Senado negó haber solicitado al Secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, dar trato preferencial a los senadores en el salón para embajadores localizado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Igual aclaró que no se instruyó al secretario técnico, Daniel Andrés Sibaja González, a emitir a la Cancillería un oficio en este sentido, porque no es su función.

Consideró que el Secretario Técnico se asignó una atribución que no le corresponde al dirigir un oficio al Secretario de Relaciones Exteriores.

“Ni se acordó en la Mesa Directiva que se pidiera eso al secretario de Relaciones Exteriores”, fue una decisión personal, “es un error garrafal”, lamentó el presidente del Senado. 

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