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La falla de San Luis Potosí

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Sebastián Godínez Rivera

Una de las disputas entre Morena y el Partido Verde tiene que ver con la sucesión del gobernador Ricardo Gallardo, quien ha optado por medir fuerzas con sus aliados. Desde 2025 se intentó aprobar la ley, esta esposa buscaba obligar a que todos los partidos postulan mujeres  para contender por la gubernatura. El ingenio mexicano nunca deja de sorprender, la esencia de dicha reforma era que la senadora Ruth González tuviera el camino libre para la postulación.

Como mecanismo de chantaje, Gallardo intentó presionar a Morena e imponer una candidata, sin embargo, el oficialismo bloqueó este intento con la reforma que prohibía el nepotismo para los comicios de 2027. La presidenta Sheinbaum quiso hacer una demostración de fuerza que no le salió, el congreso federal la modificó para que entrara en vigor hasta 2030 lo que fortaleció a Gallardo.

Mientras Morena mantiene su embriaguez de poder, se olvidó de los datos, no de los otros datos. En 2021 el Partido Verde compitió solo y envió a la entonces candidata morenista, Mónica Rangel, hasta el tercer lugar. El partido guinda no tiene arraigo en dicha entidad, pero más allá de la construcción de estructura, la lucha por el poder está centrada en una fisura política que no ha logrado cerrarse a unos meses de que inicie el proceso electoral 2026-2027. La reforma electoral y la intención de debilitar a los aliados como el PT y el Verde tensó aún más la relación.

Hace unos días, el senador Manuel Velasco Coello (para quienes no lo conocen, el esposo de Anahí) envió un mensaje conciso, pero contundente al morenismo y a Palacio Nacional. Velasco se acercó a saludar a Ruth González y declaró ante los medios “la próxima gobernadora de San Luis, seguro que gana” y agregó “claro siempre y cuando ella quiera”. En política no hay casualidades y las declaraciones no son hechos aislado, sobre todo, cuando la mesa de negociación entre la coalición gobernante por la reforma electoral no terminó de la mejor forma.

En varias ocasiones el partido del tucán ha dicho que sin sus votos no pasa la reforma electoral, lo que ha molestado al partido gobernante, el alumno superó al maestro. Desde 2018 empoderaron a este partido creyendo que jamás se revelaría contra ellos, empero, en un tema que les afecta como la pérdida de prerrogativas y la disminución de curules encendió las alertas. Por otro lado, para algunos analistas la gubernatura sería la moneda de cambio para apoyar la reforma; es un gran error.

La historia mexicana muestra que el partido del tucán es impredecible ante sus aliados, nacido como una franquicia fue acumulando poder primero con Acción Nacional en el 2000. Para 2006 apostaron por el priísta, Roberto Madrazo, creyendo que ganaría la presidencia, para evitar esos malos cálculos expandieron su poder a los estados. Desde el Estado de México apoyaron la candidatura de Enrique Peña Nieto y como pago postularon a Manuel Velasco a la gubernatura de Chiapas.

Desde 2018 apoyaron a López Obrador y en un intento de lavarse las manos por su pasado aliancista con el PRI y el PAN, se sumaron a la 4T. En 2021 ante el quiebre de la coalición gobernante, Ricardo Gallardo y el Verde apostaron por ellos mismos descubriendo que podían no solo derrotar, sino chantajear a la fuerza más grande.

Tras los comicios de 2024 la sobrerrepresentación validada por las autoridades electorales, Morena se erigió como la fuerza predominante, lo que le ha permitido dinamitar los contrapesos institucionales. Sin embargo, de ese crecimiento artificial de la coalición, el PT y el PVEM incrementaron su poder lo que en su momento no fue percibido como una amenaza. La tensión surgió en 2025 y será una constante en el presente año y 2027.

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La falla de San Luis Potosí

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