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Tren Ligero rumbo al Mundial 2026: pieza clave… pero con rezagos históricos que aún preocupan

 

 

De cara al Mundial 2026, el Gobierno de la Ciudad de México ha colocado al Tren Ligero como una de las piezas estratégicas para garantizar la movilidad de miles de aficionados hacia el Estadio Azteca. Sin embargo, más allá del discurso oficial, el proyecto también abre preguntas inevitables sobre la capacidad real del sistema, sus limitaciones históricas y el corto margen de tiempo para resolverlas.

El Tren Ligero —que conecta Taxqueña con Xochimilco— será prácticamente la única línea ferroviaria directa hacia la sede mundialista. Esto lo convierte en un corredor prioritario, pero también en un punto vulnerable si no se ejecutan mejoras profundas y oportunas.

Durante años, usuarios habituales han señalado problemas recurrentes: saturación en horas pico, tiempos de espera variables, trenes con capacidad limitada y estaciones con infraestructura que acusa el paso del tiempo. La promesa de reforzar el servicio rumbo al Mundial implica no solo aumentar frecuencias, sino modernizar integralmente la operación.

El reto no es menor.

A diferencia de otras sedes mundialistas donde los estadios están conectados a redes ferroviarias metropolitanas robustas, el acceso al Estadio Azteca depende de un sistema que históricamente ha operado como transporte de cobertura regional más que como eje troncal de movilidad masiva.

A esto se suma otro factor crítico: la experiencia del usuario internacional. Un evento de escala global exige señalización bilingüe, accesibilidad universal, rutas claras de conexión con Metro y transporte superficial, así como condiciones de seguridad y logística acordes con estándares internacionales.

Hasta ahora, las autoridades han señalado que habrá intervenciones para incrementar la capacidad operativa del Tren Ligero, pero aún no se han detallado calendarios completos de ejecución ni alcances técnicos definitivos de las obras. La falta de claridad en estos puntos mantiene abiertas las dudas sobre si las mejoras llegarán a tiempo.

El Mundial representa una oportunidad histórica para modernizar la movilidad en el sur de la ciudad. No obstante, también puede convertirse en un escaparate incómodo si las soluciones se quedan en ajustes temporales y no en transformaciones estructurales.

Más que un apoyo logístico para un evento de un mes, el Tren Ligero necesita consolidarse como una solución permanente para los habitantes del sur de la capital. Esa será, en realidad, la verdadera prueba del legado que deje el Mundial en materia de movilidad. 

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