Dos maestras asesinadas y un adolescente de 15 años frente a la justicia evidencian una tragedia que no surge de la noche a la mañana, señaló Reinserta, luego de los dos crímenes ocurridos este martes en Michoacán.
Hoy hablamos de dos maestras que ya no están, de familias rotas y de una comunidad marcada para siempre. Hablamos también de un adolescente de 15 años que hoy tendrá que enfrentar el sistema de justicia penal. Un niño, planteó la institución en un comunicado.
Y esa es justamente la tragedia completa: ya hay víctimas. En todos los sentidos. Lo que pasó hoy no empezó hoy. Nada de esto ocurre de la noche a la mañana. Estos hechos se van construyendo en silencio, a lo largo del tiempo, entre señales que no vimos, que no supimos leer o que simplemente no tuvimos cómo atender, señaló.
En Reinserta trabajamos todos los días con niñas, niños y adolescentes en contextos de violencia, tanto con víctimas como con quienes han ejercido violencia. Y lo vemos con claridad: la normalización de la violencia es una de las tragedias más profundas que enfrenta hoy nuestro país. En México seguimos llegando tarde, advirtió.
Dijo que, la prevención no puede seguir siendo un discurso vacío. Prevenir significa detectar señales, acompañar, intervenir a tiempo. Y para eso, nuestras escuelas necesitan mucho más que buena voluntad: necesitan herramientas.
Hoy, las y los maestros están en la primera línea, pero no cuentan con la capacitación, los protocolos ni el acompañamiento necesario para identificar factores de riesgo en sus alumnos y actuar antes de que sea demasiado tarde. No se trata de responsabilizarlos, sino de reconocer que el sistema no les ha dado lo necesario para hacerlo, apuntó.
La salud mental en las escuelas no es un tema secundario: es urgente. Nuestros niños y adolescentes están expuestos a violencia, aislamiento, bullying y a una sobreexposición digital sin precedentes. Aun así, el sistema educativo sigue sin priorizar de manera estructural su bienestar emocional, reconoció.
También hay una responsabilidad clara en el ecosistema digital. Este adolescente publicó en redes sociales, minutos antes, señales evidentes de riesgo. No podemos normalizar que alertas tan claras pasen desapercibidas o no detonen ningún tipo de reacción, prosiguió.
Hoy el sistema de justicia actuará, como corresponde. Pero cuando el sistema entra, es porque todo lo demás falló. La pregunta no es qué hacemos después. La pregunta es por qué seguimos sin hacer lo necesario antes. En México necesitamos construir, de forma urgente, una verdadera cultura de la prevención. Porque cuando reaccionamos, ya es demasiado tarde, acotó.
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