Claudia Carrillo
Hay ciudades que se visitan… y hay ciudades que se sienten.
San Miguel de Allende pertenece a esas pocas que logran quedarse en la memoria desde el primer instante. Basta recorrer sus calles empedradas, mirar las fachadas color tierra iluminadas por el atardecer o respirar el aroma de café y bugambilia que flota en el aire para entender por qué este rincón del Bajío se ha convertido en uno de los destinos más queridos de México.
Es justamente en medio de esa esencia bohemia, artística y profundamente mexicana donde “MX Más” San Miguel de Allende encuentra su lugar.
Más que un hotel, el complejo se presenta como una experiencia pensada para el viajero moderno: aquel que busca comodidad, descanso, productividad y momentos memorables en un solo espacio. Y quizá ahí radica su mayor virtud: lograr que los negocios convivan naturalmente con el placer de viajar.
Además, “MX Más” entiende que hoy las mascotas también forman parte de la familia. Por ello, el hotel es pet friendly, permitiendo que los huéspedes disfruten de la experiencia sanmiguelense acompañados de sus compañeros de cuatro patas, en espacios cómodos y pensados para compartir cada momento del viaje.
Ubicado estratégicamente en la zona de La Luciérnaga, el hotel se ha convertido en un punto de encuentro para ejecutivos, familias, grupos y organizadores de eventos que desean vivir San Miguel desde una perspectiva contemporánea, sin perder la esencia cálida y hospitalaria que distingue a la ciudad.
La llegada tiene algo especial.
Mientras afuera San Miguel conserva su ritmo pausado y encantador, dentro del hotel se respira modernidad, amplitud y confort. Los espacios abiertos, el diseño funcional y la tranquilidad del entorno invitan inmediatamente a desconectarse del ruido cotidiano.
Por las mañanas, el sol del Bajío entra suave por las ventanas y pinta de tonos dorados cada rincón. Algunos huéspedes comienzan el día con café en mano, un desayuno incluido y otros aprovechan el gimnasio, la pista de trote o las áreas recreativas antes de salir rumbo a una reunión, un viñedo o una caminata por el centro histórico.
Porque en “MX Más” el descanso no está peleado con la productividad.
Al contrario: aquí ambos mundos parecen complementarse.
El hotel cuenta con instalaciones ideales para reuniones ejecutivas, convenciones, capacitaciones y encuentros empresariales que requieren comodidad y funcionalidad, pero también ese toque humano que transforma cualquier viaje de trabajo en una experiencia más agradable.
Y cuando termina la jornada laboral, San Miguel hace lo suyo.
Las conversaciones se alargan, el cielo comienza a teñirse de naranja y el ambiente se transforma en el escenario perfecto para disfrutar. Sus amplios jardines, una hermosa capilla al aire libre y un enorme salón para eventos crean el escenario ideal para bodas, celebraciones familiares y encuentros sociales que buscan un toque sofisticado sin perder la esencia cálida del Bajío.
A ello se suman dos terrazas que permiten admirar los atardeceres sanmiguelenses, convirtiéndose en espacios perfectos para cocteles, reuniones privadas o simplemente para contemplar la tranquilidad de una ciudad donde cada instante parece tener un aire cinematográfico.
Porque en San Miguel todo parece tener alma.
Aquí los negocios se cierran entre atardeceres inolvidables, las celebraciones se llenan de encanto colonial y el descanso adquiere un significado distinto entre la hospitalidad mexicana y la tranquilidad del Bajío.
“MX Más” San Miguel de Allende representa esa nueva generación de hoteles que entienden el ritmo actual de quienes viajan: personas que trabajan, celebran, descansan y buscan bienestar en un mismo lugar.
En una ciudad que inspira arte, cultura, romance y nuevas oportunidades, este hotel se consolida como un espacio donde la modernidad abraza la esencia sanmiguelense.
Y como suele suceder en esta tierra guanajuatense, uno llega pensando únicamente en hospedarse… pero termina llevándose historias, emociones y ganas de volver.
Fotos: Cortesía

