· En evento académico pusieron de manifiesto que se trata también de un tema de garantías fundamentales y justicia social
La salud de las mujeres es un asunto sanitario y requisito indispensable para el progreso, la justicia social y la democracia, razón por la cual no podemos transitar hacia sociedades más igualitarias sin señalar sesgos y dificultades en su acceso a este derecho, coincidieron especialistas, en la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
La coordinadora para la Igualdad de Género, Norma Blazquez Graf, recalcó que no es homogénea ni universal. Las experiencias corporales y de atención están atravesadas por desigualdades de género, clase, etnia, edad, por ejemplo, que generan accesos diferenciados al cuidado y a servicios en la materia.
La medicina y las ciencias de la salud tienen el desafío y la posibilidad de incorporar las aportaciones de la perspectiva de género y de las epistemologías feministas como herramienta indispensable para construir conocimiento riguroso, éticamente comprometido y socialmente pertinente, agregó en el Foro Conmemorativo por el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, celebrado el 28 de mayo, y organizado en la FM.
Al hacer uso de la palabra, José Moya Medina, representante de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en México, recordó: millones de mujeres y niñas enfrentan barreras estructurales que limitan su derecho a vivir con salud, dignidad y bienestar. “Persisten desigualdades profundas relacionadas con la pobreza, la violencia y el acceso desigual a servicios de salud”.
Invertir en la salud y el bienestar de ellas transforma comunidades. Cuando una tiene educación, alimentación adecuada, servicios de salud, protección social y una vida libre de violencia, mejora la salud de las familias, se fortalece la economía y se construyen sociedades más resilientes y equitativas. Se necesitan políticas públicas con perspectiva de género y sistemas de salud más inclusivos, subrayó.
En tanto, la secretaria general de la FM, Gabriela Borrayo Sánchez, puntualizó que la agenda por la igualdad, la no violencia, y la de esta conmemoración, es fundamental para visibilizar los derechos de ellas a una salud integral y en cada una de las etapas de la vida.
Para la directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género, de la Universidad Nacional, Amneris Chaparro Martínez, el feminismo académico ha sido el encargado de entender al género también como una categoría útil para pensar a las sociedades: nos permite visibilizar los cuerpos, intereses, sentires y aportaciones de más de la mitad de la humanidad.
En el ejercicio médico, rememoró, se han acuñado términos como violencia obstétrica, de aquí la importancia de realizar estas jornadas que reiteran el largo camino recorrido, a la vez que nos marcan lo que nos falta por andar como universitarias, y como médicas y médicos. Compete a todas las personas e instituciones contribuir a la salud como un bien común.
Teresa Ramos Arreola, directora del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Sexual y Reproductiva de la Secretaría de Salud, dijo que también es un asunto de derechos humanos, un tema de justicia social, condición indispensable para el desarrollo económico y uno de los indicadores más sensibles de la capacidad de una sociedad para garantizar la igualdad de oportunidades.
Los retos que enfrentamos son cada vez más complejos. Aspectos como la prevención del cáncer, salud sexual, reproductiva y mental, envejecimiento saludable, reducción de desigualdades, respuesta a emergencias sanitarias, o la incorporación ética de nuevas tecnologías, exigen una mirada interdisciplinaria, innovadora y profundamente humana, advirtió.
La coordinadora estratégica de la asociación civil Aúna, Mónica Tapia Álvarez, expresó: aunque hemos llegado a niveles de escolaridad muy altos, enfrentamos barreras sistémicas, estructurales de desigualdad. Persisten “pisos pegajosos”, y “techos de cristal”.
Fotos: UNAM

