· Miguel Armando López Leyva estimó que el megaevento deportivo es una oportunidad para reflexionar sobre un fenómeno social y cultural
· Impacta leyes y políticas, dijo José María Serna de la Garza
· La agenda de derechos humanos debe estar dentro de ese evento, aseguró Mónica González Contró
· Sonia Venegas Álvarez, Miguel Alejandro López Olvera, Paula de Gortari Pedroza y Juan Villoro compartieron sus opiniones al respecto
El éxito de un encuentro de futbol internacional no se mide solo por los estadios llenos o audiencias, sino también por su capacidad para proteger la dignidad humana, consideraron participantes en el Congreso Internacional Régimen Jurídico del Mundial de Futbol.
En el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), el coordinador de Humanidades, Miguel Armando López Leyva, señaló que este torneo se celebrará en un entorno complejo, toda vez que Estados Unidos –país anfitrión junto con México y Canadá– se encuentra en medio de numerosos conflictos bélicos. Además, su poder ejecutivo ha sostenido discursos y políticas agresivas frente a sus socios comerciales y coorganizadores del encuentro deportivo.
Se trata de una oportunidad para reflexionar con seriedad y rigor sobre un fenómeno deportivo, social y cultural, que permite conocer perspectivas críticas sobre los distintos planos en los cuales se desarrolla. Este año la Copa evidencia la histórica tensión entre el potencial emancipador de ese deporte y su instrumentalización en contextos cada vez más inciertos.
Al hacer uso de la palabra,José María Serna de la Garza, investigador IIJ e integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM, comentó: “Es un fenómeno social, cultural y económico que impacta leyes, regulaciones y políticas de las naciones anfitrionas y de la comunidad internacional, desde la organización, protección de las garantías fundamentales de los jugadores, hasta la gestión de derechos audiovisuales y la lucha contra la corrupción; cada aspecto requiere un marco jurídico claro y eficaz”.
Por ello, acotó, este Congreso tiene como objetivo realizar un análisis detallado y crítico del esquema normativo que rige esta justa deportiva, promoviendo el intercambio de experiencias, mejores prácticas y propuestas innovadoras, entre otros aspectos.
En su intervención, la directora del IIJ, Mónica González Contró, advirtió que durante los mundiales se ha reportado un aumento en las cifras de trata de personas y turismo sexual que afecta en particular a niñas, niños y adolescentes. México será sede de 13 partidos en estadios con capacidad de hasta 46 mil 300 personas, un flujo masivo de visitantes con potencial e impacto en ese rubro.
Es necesario estar atentos a fenómenos como la violencia de género y familiar, el acoso sexual en espacios públicos, estadios y eventos del Mundial; al acoso digital en contra de mujeres, periodistas, atletas y aficionadas, así como al racismo y antagonismo entre selecciones, que impacta el tejido social y evidencia que aún faltan medidas para erradicar esas prácticas en el terreno futbolístico. “Sin duda, la agenda de derechos humanos debe estar dentro del Mundial”.
Al hacer uso de la palabra, la directora de la Facultad de Derecho, Sonia Venegas Álvarez, dijo que esta actividad académica busca comprender cómo trasciende la cancha e impacta dimensiones de nuestra realidad política, económica, cultural y jurídica.
Durante tres días, detalló, más de 100 ponentes de 15 naciones participarán en mesas de análisis sobre derecho administrativo global, gobernanza y regulación de la FIFA, seguridad nacional, tecnología, derechos humanos, inclusión y perspectiva de género, entre otros.
Miguel Alejandro López Olvera, también investigador del IIJ y cocoordinador académico del Congreso, rememoró que, “según especialistas, un millón de personas visitará la Ciudad de México para el Mundial, lo que generará una derrama económica estimada en 26 mil millones de pesos”.
Paula de Gortari Pedroza, directora de la Escuela de Extensión UNAM-San Antonio, subrayó que no basta con llenar estadios, se debe asegurar que una parte de los ingresos se reinvierta en programas comunitarios duraderos, capacitación laboral y desarrollo inclusivo de los barrios más afectados. Solo así el Mundial será más que un legado de infraestructura y dejará capacidades, oportunidades y vínculos fortalecidos.
En su participación, el escritor Juan Villoro consideró que es distinto a los que se vivieron en México (1970 y 1986), los cuales se desarrollaron en un marco pletórico y con algarabía extraordinaria por parte del público. El actual es asimétrico, otorga pocos partidos a México y empieza a observarse una ruptura en el pacto social entre afición y selección. Por ejemplo, en la reinauguración del Estadio Azteca el representativo nacional jugó contra Portugal y fue abucheado a pesar de que el resultado no fue malo, empató a cero.
Fotos: UNAM

