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¿Multa impagable?

Por Martín de J. Takagui

Ismael “El Mayo” Zambada ya está en chirona de por vida, pero ayer el Juez Federal Brian Cogan, en la Corte Federal de Distrito Este de Nueva York, con sede en Brooklyn además de dictarle cadena perpetua, le impuso una multita de 15 mil millones ¡¡de dólares!!

Desde hace por lo menos cuatro décadas, el Mayo Zambada, junto con Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, además de Héctor “El Güero”; Ernesto Fonseca, “Don Neto”, entre muchos otros de los narcotraficantes sinaloenses metieron millones de kilogramos de México a territorio Estadunidense.

Pero es claro que el negocio no era solamente de él, además de que tuvieron que darse una vida de narcotraficantes ricos gastando a diestra y siniestra. Difícilmente podría pensarse que El Mayo y sus hijos pudieran tener ese dinero debajo del colchón, porque en el banco difícilmente podrían tenerlo resguardado sin ser detectados.

El Mayo aceptó los cargos de narcotráfico que se le imputaron, pero además reconoció ser una fichota en México, reconoció ser uno de los traficantes de droga más importantes y peligrosos de México y del mundo, comparado con su ex socio y ex amigo, El Chapo Guzmán.

Es claro que un narcotraficante de esta talla está consciente de que en algún momento serán detenidos y tendrán que pagar por todo el mal que han hecho, envenenando a los jóvenes y a los no tan jóvenes con las drogas como mariguana, metanfetaminas, cocaína, fentanilo y sabrá Dios qué otras porquerías que los gringos se meten por la boca, por la nariz, por las venas y quién sabe por dónde más.

El negocio está en Estados Unidos, es claro que estos grupos de narcotraficantes también vendían en México, pero las entregas grandes, por toneladas tenían o tienen como destino la sociedad estadunidense, en donde también hay pequeños o grandes distribuidores al menudeo, pero nunca hemos sabido que los detiene la justicia gringa.

Y no es que se defienda a los narcos mexicanos, pero si el gobierno de Estados Unidos realmente quiere erradicar la venta de drogas, también tendrían que agarrar a los distribuidores de allá. 

Puede ser conciencia o descaro, pero ante la corte de Brooklyn, Zambada reconoció sus delitos y dijo claramente “No estoy aquí para pedir compasión”. Pero ya desde el año pasado reconoció sus crímenes y se comprometió a cooperar con las autoridades norteamericanas, porque de no haberse declarado culpable de los cargos, podría haber enfrentado una pena de muerte.

De esta manera, El Mayo a sus 76 años de edad sabe que no volverá a ver la luz o el cielo de su natal Sinaloa, que morirá tras las rejas de Brooklyn y que tendrá que resignarse a recibir de vez en cuando las visitas de sus familiares, sin la esperanza de estar en casa festejando una Navidad o un Año nuevo.

El Mayo se ha declarado estar enfermo, enfermo de gravedad, por ello solicitó que su internamiento para cumplir su sentencia sea en un penal o en una cárcel que contara con atención médica especializada.

Si bien se trata de atención a sus derechos humanos a la salud y a la atención médica, podría pensarse que, sabiendo que los gringos no son muy generosos, seguramente la atención que se le brinde será muy básica.

Transcurrirán los días, las semanas, los meses y los años, hasta que se dé a conocer su fallecimiento, porque una evasión o escape de la cárcel no es viable, porque nunca nadie ha logrado salir o escapar de esa prisión.

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