El aroma del pan recién horneado, la carne al pastor, la milanesa, los chilaquiles y el queso fundido comenzó a inundar desde temprano la explanada de la alcaldía Venustiano Carranza. Bastaron unos minutos para que las filas frente a los primeros puestos confirmaran que la Feria Internacional de la Torta no es solamente un encuentro gastronómico: es una tradición que cada año reúne a miles de capitalinos dispuestos a emprender una deliciosa aventura entre cientos de sabores.
Así comenzó este miércoles la 21ª edición de la Torta Fest 2026, inaugurada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y la alcaldesa Evelyn Parra Álvarez, quienes destacaron que este encuentro, consolidado durante más de dos décadas, impulsa la economía popular y preserva uno de los platillos más representativos de la Ciudad de México.
Pero la expectativa de este año iba mucho más allá de probar una buena torta. Todas las miradas estaban puestas en una enorme estructura de pan que poco a poco fue tomando forma hasta convertirse en una auténtica hazaña culinaria. Decenas de cocineros trabajaron coordinadamente para ensamblar una megatorta de 100 metros de longitud que, al finalizar el pesaje oficial, superó la tonelada con 700 kilos, suficiente para romper el Récord Guinness que se había propuesto la organización.
Durante la inauguración, Clara Brugada felicitó a la alcaldía Venustiano Carranza por mantener vivo un evento que, dijo, fortalece el comercio local y beneficia a cientos de familias que viven de la elaboración y venta de tortas.
La mandataria recordó que en la Ciudad de México existen alrededor de 10 mil negocios dedicados a este tradicional alimento, por lo que festivales como éste representan una importante oportunidad para generar ingresos y atraer visitantes de distintos puntos de la capital y la zona metropolitana.
También destacó que la torta forma parte de la identidad gastronómica de los mexicanos. Presente en desayunos, comidas y cenas de estudiantes, trabajadores y familias enteras, este platillo —recordó— fue definido por el escritor Jorge Ibargüengoitia como una de las grandes invenciones culinarias del país.
Mientras los discursos concluían, el verdadero espectáculo ocurría entre los pasillos de la feria. Ahí convivían las clásicas tortas de jamón, milanesa, pastor y pierna con propuestas más atrevidas elaboradas con ingredientes gourmet y recetas internacionales. Los visitantes recorrían cada stand buscando la combinación perfecta, mientras los expositores presumían orgullosos sus especialidades.
La alcaldesa Evelyn Parra destacó que en esta edición participan representantes gastronómicos de Jalisco, Veracruz, Yucatán, Tamaulipas, Puebla, Sinaloa, Oaxaca, Michoacán, Estado de México y Ciudad de México, además de invitados provenientes de Cuba, Colombia, China, Uruguay, República Dominicana, Argentina, Venezuela, España y Alemania, lo que convierte a la feria en un auténtico escaparate internacional del sabor.
Con precios accesibles, música, actividades culturales y la posibilidad de probar decenas de variedades en un solo lugar, la Feria de la Torta volvió a demostrar por qué es uno de los festivales gastronómicos más esperados de la capital.
Y cuando cayó la tarde, el objetivo quedó cumplido: la gigantesca torta había roto el récord. Entre aplausos, fotografías y cientos de porciones repartidas al público, quedó claro que en Venustiano Carranza no sólo se celebró un récord Guinness; también se rindió homenaje a uno de los alimentos más entrañables de la cocina mexicana.

