Por DeReporteros
Durante 15 días, en su casa esperaron una noticia que cada vez parecía más difícil de recibir.
El 23 de julio, Erasto Crisanto Valdez, un pescador de 30 años originario del Poblado 14 de Uxpanapa, Veracruz, entró a un cenote para pescar acompañado de su padre.
Después, el silencio.
Erasto no regresó.
Comenzó entonces una búsqueda contra el tiempo. Familiares, pobladores, brigadistas y cuerpos de emergencia se internaron en la zona para tratar de encontrar alguna señal que permitiera saber dónde estaba.
Los días pasaron.
La esperanza, sin embargo, no desapareció.
El 30 de julio, los buzos de las Fuerzas Armadas encontraron algo que volvió a encenderla: el arpón de Erasto apareció en las profundidades de la gruta.
Era una señal.
Si el arpón estaba ahí, quizá Erasto también.
Buzos mexicanos y especialistas extranjeros continuaron las incursiones en las profundidades del cenote, en una zona ubicada entre Veracruz y Oaxaca.
Uno de ellos fue Rosalino Rivero, buzo mexicano que encabezó una de las arriesgadas expediciones acompañado por un especialista alemán.
Mientras abajo se buscaba entre las entrañas de la tierra, arriba la familia se negaba a rendirse.
Pasaron días.
Quince en total.
Para entonces, algunos ya temían lo peor. Incluso hubo quienes comenzaron a encender veladoras pensando que Erasto había muerto.
Pero su familia siguió esperando.
Y este viernes 7 de agosto ocurrió lo que parecía imposible.
Erasto fue encontrado con vida.
Estaba en el interior de la gruta, a aproximadamente 100 metros de profundidad.
Después de 15 días desaparecido, el pescador seguía vivo.
Pobladores y brigadistas que participaron en el rastreo dieron aviso y los cuerpos de emergencia acudieron para brindarle atención inmediata.
Posteriormente fue trasladado a un hospital, donde quedó bajo valoración médica.
A las afueras del área de urgencias, su esposa, Sonia Agustín, agradeció a quienes durante estos 15 días no dejaron de buscar.
Agradeció a los pobladores, a los brigadistas y a las corporaciones que participaron en el operativo.
Porque cuando los días comenzaron a convertirse en semanas y la esperanza parecía agotarse, hubo quienes siguieron entrando al cenote.
El rescate de Erasto no fue solamente la localización de un pescador desaparecido.
Fue el resultado de una búsqueda que se negó a terminar.
Quince días después de haber entrado al cenote, a 100 metros bajo tierra, Erasto volvió a aparecer.
Con vida.
Foto: Ilustrativa captura FB

